Análisis operativo y quiebra
de la disciplina táctica: la organización de la Fuerza de Tarea Mixta frente a
la ofensiva insurgente en Huamachuco (abril de 1993).- Durante
la noche del sábado 3 de abril de 1993, un sector considerable de los efectivos
de la Policía Nacional del Perú (PNP) que laboraban en el distrito de
Huamachuco incurrió en faltas graves contra la disciplina al prolongar su
permanencia en la discoteca local "Aruba". Hacia las 04:00 horas del
domingo 4 de abril, la mayor parte del personal abandonó el establecimiento con
evidentes signos de intoxicación etílica. Mientras algunos se replegaron hacia
sus alojamientos oficiales, otros evadieron deliberadamente el control
institucional y se ocultaron en habitaciones particulares alquiladas en la
periferia de la localidad.
Esta quiebra de la disciplina
afectó de forma directa los planes operativos programados para la jornada. A
las 05:00 horas, el alférez PNP Eddie Ronhel Guarniz Barrantes, designado como
comandante de la primera patrulla de intervención, se vio imposibilitado de
congregar a la totalidad del contingente debido a la deserción temporal y al
ocultamiento premeditado de varios subordinados. Las fricciones internas, las
amonestaciones de la superioridad y la falta de personal provocaron el
incumplimiento de la hora de partida, fijada originalmente para las 06:00
horas. Con el fin de subsanar el déficit logístico y completar la dotación
requerida, el comando policial solicitó el apoyo táctico del Ejército del Perú.
En respuesta, el Batallón Contrasubversivo N° 323 destacó a un suboficial de
inteligencia y a cuatro soldados del Servicio Militar Obligatorio para
integrarse a la columna y formar una patrulla mixta.
Este despliegue se ejecutaba
en un escenario de alta tensión e inminencia combativa. Tanto el comando de la
Policía Nacional como la jefatura del BCS N° 323 disponían de abundante
información de inteligencia militar y de testimonios recurrentes de transportistas
interprovinciales y de carga. Estos informes daban cuenta de la presencia de
columnas armadas del Partido Comunista del Perú - Sendero Luminoso (PCP-SL)
operando en el cuadrante comprendido entre la laguna El Toro, Quesquenda y
Frailones. El patrón de actividad de la organización subversiva consistía en
ocupar posiciones defensivas elevadas durante las horas de luz para, al caer la
noche, descender hacia la red vial principal con el propósito de extorsionar a
los transportistas mediante el cobro de cupos. Asimismo, el aparato de
propaganda senderista ya había distribuido volantes en la región para decretar
la imposición de un paro armado durante los días 7, 8 y 9 de abril de 1993.
Ante la veracidad constatada
de las amenazas, los mandos del Frente Militar y Policial procedieron a la
estructuración de dos patrullas de combate. Debido a las contingencias
disciplinarias de la madrugada, la primera patrulla quedó constituida de manera
mixta con un total de 23 efectivos: un oficial de la PNP en funciones de mando,
17 suboficiales policiales, el suboficial de Inteligencia del Ejército,
Amarildo Talavera Pasco (conocido bajo el pseudónimo de "Chatarra"),
y cuatro elementos de tropa del SMO que acababan de purgar sanciones en el
calabozo de la base. El poder de fuego de esta fuerza combinada se asentó en el
uso de fusiles automáticos de asalto de los sistemas FAL y AKM, jalonando así
el inicio de una fatídica misión de reconocimiento y contra choque en la sierra
libertaria.
Desobediencia táctica en la
marcha y la preparación de la emboscada en Los Frailones.- De
acuerdo con las órdenes del comando, el plan operativo original dictaminaba que
el despliegue hacia la zona de Quesquenda debía ejecutarse estrictamente a pie,
priorizando el avance a través de caminos alternos para evitar la detección del
enemigo. Con el fin de mantener el escalonamiento de las fuerzas, se dispuso la
salida de dos columnas con un intervalo de una hora. La primera patrulla, de
composición mixta y bajo el mando del alférez PNP Guarniz Barrantes, inició la
marcha a las 09:00 horas. Por su parte, la segunda patrulla, integrada
netamente por 25 efectivos del Ejército del Perú —bajo el mando de un
subteniente y compuesta por 24 soldados del Servicio Militar Obligatorio
(SMO)—, inició su desplazamiento a las 10:00 horas.
El rigor táctico de la primera
columna colapsó prematuramente. Apenas alcanzaron la altura de la Central
Hidroeléctrica de Yamobamba, los efectivos de la Policía Nacional, severamente
mermados por los efectos de la intoxicación etílica y la falta de descanso de
la madrugada, se vieron incapacitados para continuar la marcha a pie. En una
flagrante muestra de indisciplina y falta de profesionalismo, el personal
policial detuvo el avance, adquirió bebidas alcohólicas y encendió una
radiograbadora que transportaban entre su equipo operativo.
En ese escenario de
vulnerabilidad, la patrulla interceptó un camión cisterna civil que retornaba
vacío hacia Trujillo tras haber abastecido de combustible a la Empresa Minera
Marsa. Desobedeciendo las órdenes de infiltración a pie, el contingente abordó
el vehículo: el alférez Guarniz tomó posición en la cabina junto al chofer,
mientras que el resto de los policías, en evidente estado de ebriedad y
manteniendo la música a alto volumen, se ubicó en la sección delantera sobre la
cisterna. Los cinco efectivos del Ejército fueron relegados a la parte
posterior de la estructura. De este modo, desprotegidos y rompiendo todo
principio de seguridad y sigilo, el vehículo avanzó por la carretera afirmada
cruzando los sectores de Yamobamba, La Arena y La Ramada con dirección al punto
de quiebre.
Mientras la fuerza mixta
avanzaba sin sospecharlo hacia su neutralización, las columnas del Partido
Comunista del Perú - Sendero Luminoso ya habían consolidado un cerco táctico en
la región. Testimonios locales de pastoras de la zona comprendida entre
Frailones y la laguna "El Toro" confirmaron que la fuerza subversiva
se encontraba distribuida en tres escalones posicionados de manera estratégica
en las alturas de la laguna "El Toro", Quesquenda y Frailones. Este
último contingente estaba conformado en su mayoría por niños y adolescentes
(denominados por la organización como "pioneros"), dirigidos por dos
mandos de aproximadamente 35 años de edad.
El aparato militar senderista había planificado el golpe con una semana de anticipación. Durante siete días, los combatientes permanecieron ocultos en las inmediaciones de Frailones, guarecidos detrás de una elevación del terreno y protegidos por parapetos de piedra. Para mitigar las severas condiciones climáticas de la puna y mantener el camuflaje, los subversivos pernoctaron en pozos de tirador excavados en la tierra, cubiertos con el ichu propio de la zona y revestidos con plásticos verdes. Esta meticulosa preparación logística y el camuflaje del terreno técnico permitieron a la fuerza insurgente aguardar pacientemente el paso del camión cisterna para ejecutar una emboscada fulminante.
El desenlace en la zona de
exterminio: la ejecución de la emboscada, el colapso de las comunicaciones y
las lecciones tácticas. - El domingo 4 de abril de 1993, exactamente
a las 13:15 horas, el camión cisterna civil que transportaba de forma
antirreglamentaria e indisciplinada a la fuerza combinada ingresó a una pequeña
curva en la zona de Frailones. El terreno, de topografía casi plana, ofrecía
nulos elementos de abrigo y cubierta para el contingente. En ese punto crítico,
las columnas del Partido Comunista del Perú - Sendero Luminoso activaron una
carga explosiva oculta justo debajo de la cabina del vehículo. La detonación
destruyó instantáneamente el habitáculo, segando en el acto la vida del chofer
y del alférez PNP Eddie Ronhel Guarniz Barrantes. El grueso del personal
policial, ubicado en la sección delantera de la tolva sobre la cisterna,
recibió el impacto directo; varios fallecieron en el momento y otros quedaron
severamente heridos. En la parte posterior, la tropa del Ejército sufrió el
impacto inicial, quedando la mayoría incapacitada por las heridas, a excepción
del cabo SMO Yovani Villanueva Rosales, quien milagrosamente resultó ileso y
logró romper el cerco evadiendo la zona con su fusil FAL de reglamento.
Transcurridos cinco minutos de
la explosión, el escalón de asalto senderista —compuesto por unos 30
combatientes, en su gran mayoría niños y adolescentes instrumentalizados
("pioneros") y dirigidos por tres mandos adultos— descendió desde sus
posiciones fortificadas. Siguiendo las órdenes de sus mandos, los subversivos
iniciaron un metódico y sanguinario proceso de remate contra los efectivos que
yacían heridos en el suelo. Durante esta masacre, el suboficial de Inteligencia
del Ejército, Amarildo Talavera Pasco (conocido como "Chatarra"),
simuló haber fallecido, logrando burlar a los atacantes y salvando su vida,
quedando posteriormente adscrito al Cuerpo General de Inválidos del Ejército
(CGI).
Mientras se consumaba la
matanza, la segunda patrulla del Ejército se encontraba aún muy distante,
ejecutando rigurosamente el desplazamiento a pie ordenado por el comando.
Fueron los comuneros de la zona quienes interceptaron a esta patrulla para
informarles de la emboscada a la primera patrulla. Ante la emergencia, el
subteniente al mando de la patrulla intentó establecer comunicación de urgencia
mediante la Red de Radio de Alta Frecuencia (HF), empleando el equipo Thomson
TRC 372. Su llamado desesperado transmitido "en claro" —solicitando
apoyo aéreo mediante la clave "¡Que salga el pato!", “¡Que salga el
pato!”— resonó en toda la red regional, incluyendo la Base Contrasubversiva de
Tayabamba en Pataz. Sin embargo, el Centro de Comunicaciones (CECOM) del
Batallón Contrasubversivo N° 323 de Huamachuco colapsó por una negligencia
grave de las transmisiones: su jefe, el Técnico de Segunda OC Hércules Cabrera
(alias "Hotel Charli"), se encontraba fuera de la base ingiriendo
bebidas alcohólicas con civiles, mientras su adjunto pasaba la dotación de
rancho, dejando la estación receptora completamente desatendida.
A las 16:15 horas, tras una
marcha forzada, la segunda patrulla alcanzó el punto de la emboscada. Para
entonces, la columna subversiva ya se había replegado hacia las alturas,
habiendo despojado a las víctimas de todo su armamento orgánico, incluyendo fusiles,
municiones, granadas y un lanzacohetes de la Policía Nacional. En el lugar
yacían los cuerpos de 22 personas: el chofer civil y la totalidad de la
patrulla de la PNP (18 efectivos), junto a tres elementos de tropa del Servicio
Militar Obligatorio (SMO) de la compañía "A" del Ejército. Entre los
caídos militares se encontraban el sargento segundo Dulbert Galarreta
Sarmiento, el cabo Hilario Diestra Luis y el soldado Roger Pizan Pérez, quien
arrastraba antecedentes disciplinarios en el calabozo del Batallón por
manutención. Los nombres de estos combatientes quedaron inmortalizados años más
tarde en el mural de la Guerra Interna (1982-2000) ubicado en la Plaza Cáceres
del Cuartel General del Ejército en San Borja, Lima.
Las labores de evacuación de
los cuerpos hacia el Hospital Leoncio Prado de Huamachuco se prolongaron hasta
el anochecer debido al gran peso y corpulencia del alférez Guarniz (de 1.95
metros de estatura), cuyo traslado al camión LA requirió el esfuerzo de seis
soldados. Esa misma noche, las columnas del Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso
consolidaron su demostración de fuerza embanderando con insignias rojas las
faldas de los cerros Cuyulga y Santa Bárbara, dominando visualmente la ciudad
de Huamachuco.
Inspecciones tácticas posteriores realizadas por patrullas de combate enviadas a la zona de Frailones entre agosto y diciembre de 1993 —con la misión de brindar seguridad permanente al corredor vial hacia Trujillo— permitieron verificar el nivel de preparación del enemigo en el terreno. En el interior de las trincheras camufladas y revestidas con plástico verde, se hallaron abundantes restos de raciones logísticas, como latas de atún de diversas marcas y cajas de galletas. Estos pertrechos habían permitido a los 30 subversivos sostener un asedio estático de una semana en las gélidas condiciones de la puna, aguardando el error táctico de su adversario. La emboscada de Los Frailones se inscribió así en los anales militares como una trágica confirmación de un principio operativo fundamental: el enemigo siempre capitaliza la quiebra de la disciplina y el abandono del rigor táctico, factores que en este caso llevaron a una fuerza combinada a abordar un vehículo cisterna vulnerable e indefenso, desobedeciendo la orden perentoria de marchar a pie.



Quién les habla es un ex sgto 2dode la compañía A del batallón contrasibersivo Óscar de la Barrera 323 huamachuco y estuve en la base hacrachuHua,participe en la operación de Asia y buldibuyo conocí personalmente alsubteniente ribera más conocido como Riverita yo vine de apoyo en el pato vi morir a Cintia al día siguiente en rastrillaje recuperamos 1 g3 fusil de la ex guardia Repúblicana. Pero antes participe del apoyo a la polupolen los toritos en shory y en sanagoran cuándo matan al alcalde y queman el rejistrocivil. Ya en la de frailones estuve de baja pero viaje por esos lugares desde cushuro en chuyugual y los encontré a los delta delta en el camino a quesquenda y digo delta Delta porque tambiethe sido operador de radio thomsomp.en huacrachuco.y conocí personalmente al sgto Agreda y al muguerza,Espiri tu, Ángeles y Raymundo.el comandantes era Fox calle Abilio y después San Román Ruiz.
ResponderBorrarY olvidé de comentarles que el sargento caido en Asia y pachacarhuay.fue mi promoción de apellido Ríos Valderrama.
ResponderBorrarA él le cayó una ráfaga de fusil en el abdomen.y los comunistas escaparon.
En esa segunda patrulla iba yo sargento 2 rodriguez araujo roberto alias turbo recojimos heridos i muertos en un camion cargados de papas lo retornamos a huamachuco el alferes de la pnp lo deciamos gato,mis promociones que murieron fueron de teujillo ....triste realidad
ResponderBorrarTurbo, promoción soy pinocho como olvidar ess grandes aventuras ,Saludos cordiales a la distancia.
BorrarSaluddos promociones fui parte de esa patrulla as conocida como lacra al mando del sub tnte otarola soy el sgt0 2 corteezz solano chino
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