MEMORÁNDUM DEL ÚLTIMO SOLDADO PATRIOTA
martes, 2 de junio de 2026
LA PATRULLA "HUASCARÁN" : CASERÍO DE HUANAPAMPA TAYABAMBA PROVINCIA DE PATAZ 16 DE JULIO DE 1993
lunes, 25 de mayo de 2026
LA PATRULLA "HUASCARÁN" HAMBRIENTOS COMIMOS CARNE CRUDA DE RES "LA PUERTA DEL MONTE" PATAZ 1993
Testimonio de la patrulla
"Huascarán" — Provincia de Pataz, julio de 1993
El viernes 16 de julio de
1993, la patrulla "Huascarán", conformada por veintiún hombres,
perseguimos a pie desde el caserío de Utcubamba, en Ongon, a una columna
subversiva de la organización terrorista Sendero Luminoso.
El contingente subversivo,
compuesto por unos ciento veinte combatientes de la fuerza principal procedente de la provincia de Tocache, región San Martín, bajo el mando del llamado camarada
"Gerardo", se dirigía hacia la zona andina de la provincia de Pataz para realizar acciones de adoctrinamiento, propaganda, aniquilamiento de autoridades y como alternativa enfrentar a las fuerzas del orden.
Aquel día, bajo una radiante y sofocante radiación solar, y tras recorrer
quince kilómetros de marcha forzada, ocupamos a las trece y cuarenta y cinco
horas el paraje conocido como la "Puerta del Monte", situado sobre
los 3365 metros sobre el nivel del mar. Fue en ese lugar desolado donde
terminamos alimentándonos con la carne cruda de res que los subversivos habían
dejado como sobrante.
Los integrantes de la patrulla
padecíamos un hambre atroz que arrastrábamos desde el jueves 8 de julio. En
aquellos días de altísima tensión por la proximidad del fuerte contingente de la fuerza principal del grupo subversivo del Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso, sobrevivimos durante nueve días en constante movimiento, alimentándonos
únicamente con agua y plátanos verdes que lográbamos recolectar de las chacras
colindantes a los caminos en las zonas del distrito de Ongon.
El paraje de la Puerta del
Monte marca el límite geográfico exacto entre la zona andina y la ceja de selva
de la provincia de Pataz. En las inmediaciones de este inhóspito paraje se
levantaban dos chozas donde habitaba un solitario campesino ganadero de Juan
Montes. Al ingresar a una de las viviendas, sorprendí al poblador en posesión
de dos piernas de toro, costillas y dos cabezas de ganado. Al interrogarlo
sobre los movimientos del personal de PCP Sendero Luminoso, el campesino, de
condición semi-analfabeta, me relató lo siguiente:
—Jefe, ayer los
"compañeros" llegaron antes del mediodía. La mayoría permaneció
atrincherada en las partes altas esperando a la patrulla militar para tenderles
una emboscada. Otros bajaron a la pampa y fusilaron a dos toros bravos de gran
tamaño para alimentar a su gente; han comido harta carne hasta saciarse.
Pasaron la noche aquí en los alrededores, pero ante la constante presencia del
helicóptero del Ejército se mostraron muy indecisos y asustados. Hoy por la
mañana, a las once, optaron por retirarse con destino al caserío de
Pachacrahuay. Recién acaban de voltear aquel cerro del frente. Dicen que sus
combatientes suman ciento veinte hombres; además, tienen personal leñador y
cargadores para los medicamentos.
El poblador continuó
explicando que la columna subversiva había dejado abandonada una parte de la
res esa misma mañana, y de inmediato sacó de la choza las dos piernas de toro,
las costillas, una sección de la columna vertebral y las dos cabezas. Intentando
transmitir tranquilidad, añadió:
—Jefe, no te preocupes, te doy
mi palabra. Los senderistas ya están a la vuelta de aquel cerro, posiblemente
bajando hacia el caserío de Pachacrahuay. Eso sí, están muy bien armados; dicen
que en sus filas cuentan con treinta licenciados del Ejército y dos sargentos
ex-reenganchados también del ejército, aunque andan cortos de munición.
En aquel caluroso mediodía en
el desolado Puerta del Monte, obligados por el hambre acumulada durante una
semana, el personal de tropa del Servicio Militar Obligatorio (SMO) comenzó a
improvisar pequeñas ollas para cocinar un caldo con los restos de carne que
dejaron los terroristas. Otros prefirieron filetear los trozos para preparar un
asado de res directamente sobre las piedras calientes. Aquella tarde, después
de una semana de privaciones, compartimos el alimento junto a nuestros tres
perros de patrulla, «Cuto», «Cucurucha» y «Blanca», que se encontraban tan
hambrientos como nosotros. Comimos un caldo prácticamente crudo, hervido
únicamente con sal, y un asado sobre las piedras que todavía chorreaba sangre.
A pesar de alimentarnos con esa carne cruda y ensangrentada, gracias a Dios
todos quedamos muy satisfechos.
Sin embargo, el impacto del
alimento nos pasaría factura más adelante. Durante el camino, en plena subida
hacia la helada puna sobre los 4000 metros sobre el nivel del mar con dirección
al caserío de Huanapampa, el consumo de la carne cruda, excesivamente salada y
con alto contenido de grasa, nos desató una sed insoportable que nos atormentó
durante el ascenso.
LA PATRULLA "HUASCARÁN" HAMBRIENTOS COMIMOS CARNE DE CHANCHO AGUSANADO EN TAYABAMBA PATAZ 1993
El 1 de noviembre de 1993, la patrulla
"Huascarán", conformada por veintiún hombres, inició el repliegue a
pie desde el distrito de Urpay tras haber resguardado el normal desarrollo del
referéndum constitucional convocado bajo el primer gobierno del ingeniero
Alberto Fujimori Fujimori. La distancia entre Urpay y Tayabamba, ambos
distritos ubicados en la provincia de Pataz, en la región La Libertad, es de
treinta y cinco kilómetros; un tramo sumamente exigente debido a la geografía
accidentada de la sierra liberteña.
Los integrantes de la patrulla arrastrábamos un
hambre severa de setenta y dos horas. Caminamos hambrientos bajo una incesante
lluvia que nos castigó en plena puna durante casi todo el día. En esas
condiciones extremas, alcanzamos las altas cumbres que dominan Tayabamba y sus
caseríos circunvecinos, donde procedimos a descansar por un lapso de media
hora. Posteriormente, iniciamos el descenso por la ruta que baja hacia el
cementerio del distrito, el cual constituía el único camino de acceso.
En las regiones andinas del Perú, alrededor de las
tres de la tarde, las campesinas de los caseríos acostumbran colocar sus ollas
para preparar la cena. A esa hora, como una señal inequívoca, el humo blanco
comienza a brotar de las viviendas si se cocina con leña seca, o adquiere un
tono blanco oscuro y semioscuro si la leña está húmeda. Las costumbres del
campesino de la sierra norte peruana son muy similares en Ancash, Cajamarca y
La Libertad, variando su gastronomía según las estaciones del año. En la época
de invierno, que abarca de febrero a mayo aproximadamente, consumen abundante
papa blanca sancochada con ají molido y huacatay, sopa de papa, y como bebida,
infusiones de muña y huamanripa. En los meses del verano serrano, la dieta
consiste en sopa de trigo, mazamorra de calabaza, mote de trigo, oca
sancochada, mazamorra de caya o de cebada y, en ocasiones especiales, preparan
picante de cuy con papas, caldo de gallina, caldo de cordero o puchero con
jamón serrano.
Tras una hora de marcha cuesta abajo, a las
diecisiete horas llegamos a un caserío de unas treinta casas. Exigidos por la
necesidad, ya habíamos coordinado la estrategia de ingresar a las viviendas en
parejas. Al estar cerca, algunos soldados comentaron que a esa hora la cena ya
debía estar lista. Previamente, impartí la orden reglamentaria para proceder
con el debido respeto:
—Van a ingresar a las casas en parejas y van a
pedir comida con mucho respeto, sin forzar a nadie.
El personal ingresó a la carrera y de sorpresa, ya
que estos inmuebles, por tradición de los pobladores del ande, permanecen sin
puertas. Los humildes campesinos quedaron atónitos al ver entrar a los
uniformados hambrientos solicitando alimento. Por mi parte, entré a una
vivienda situada al borde del camino, donde encontré a una pobladora sentada
frente a sus ollas de barro o allpa mancas, dando los últimos
toques de sabor a la comida. Le pedí algo de alimento, pero ella se negó:
—Soldado, no te puedo invitar la cena porque he
cocinado para mis hijos, que esta noche llegarán desde la ciudad de Lima.
Incapaz de contener la necesidad o de comprender
los argumentos de la señora, di un salto y destapé las ollas una por una. En la
olla de barro más grande hervía el famoso puchero serrano, preparado con
coliflor y jamón de chancho seccionado en dos piernas. Ante la mirada atónita
de la mujer, extraje dos pedazos de carne, uno grande y otro mediano, y procedí
a engullir el primero para saciar el hambre. Una vez atenuada la debilidad con
el primer trozo, me dirigí a ella:
—Muchas gracias, señora. Me retiro.
Abandoné el inmueble y retomé el camino hacia
Tayabamba llevando en la mano izquierda el pedazo restante de jamón, que pesaba
cerca de un kilo. Mientras caminaba cuesta abajo, con la intención de
saborearlo, comencé a deshilachar la fibra de la carne y me di con la gran
sorpresa de que estaba plagada de una gran cantidad de gusanos. Al verme con el
trozo de jamón en la mano, los soldados de la tropa exclamaron:
—Jefe de patrulla, ¿qué buen pedazo de jamón le ha
tocado?
Sin mencionarles el hallazgo, le regalé la carne a
uno de los soldados. En un par de segundos, los elementos de la tropa se
repartieron los pedazos y devoraron la carne agusanada del chancho serrano. En
diversas zonas de la sierra, los campesinos consumen habitualmente el jamón
agusanado bajo la creencia de que el gusano es parte de la misma carne, no
causa daño y, por el contrario, le añade mayor sabor.
viernes, 22 de mayo de 2026
LA PATRULLA "HUASCARÁN" EN LAS ZONAS DEL DISTRITO DE QUIRUVILCA PROVINCIA DE SANTIAGO DE CHUCO 1993
domingo, 17 de mayo de 2026
LA PATRULLA "HUASCARÁN" EN EL DISTRITO DE HUAYLILLAS PROVINCIA DE PATAZ LA LIBERTAD 1993
Estas en mis recuerdos distrito de Huaylillas que cuando los soldados pusieron sus pies en tus desoladas calles no me diste tu sombra cuando el sol me quemaba, en las noches ni abrigos para pasar la helada madrugada, y mucho menos un pan partido para saciar el hambre de los soldados de la patria que en su totalidad eran hombres del pueblo de los sectores mas pobres de las barriadas de la Costa y de la Sierra. Entre los meses de marzo al mes de agosto de 1993, cuatro veces pernocté en la angosta y silenciosa calle de este distrito, en las noches no faltó el grito de los soldados que decía: ¡ para Perú la gloría para los terrucos la muerte, que viva el Perú carajo!.
viernes, 8 de mayo de 2026
LA PATRULLA “HUASCARÁN” EN EL CASERIÓ DE CONVENTO DISTRITO DE HUAMACHUCO 25 DE DICIEMBRE 1992
En el distrito de Huamachuco en la tarde nublado del 24 de diciembre de 1992, salí al pueblo para comer un rico ceviche de trucha en el restaurante “Sabor Serrano” de la señora Marisol Rojas, que se encontraba ubicado en las inmediaciones de la plaza de armas del distrito. Cuando me encontraba en lo más agradable del almuerzo se me presentó el soldado SMO Ambrosio Ocas Raico, perteneciente a la Companía Comando y Servicios, quién me dijo lo siguiente: "Mi suboficial el Comandante le espera urgente para que salga de patrulla"; por ende, en el acto retorné al cuartel, a paso largo me desplacé por la avenida 10 de julio, al ingresar al cuartel desde el sector de la guardia de prevención miré al señor comandante reunido con un grupo de oficiales y personal de tropa en el medio del patio de armas del batallón, me habían esperado para equipar a una patrulla de combate de 20 hombres para desplazarme en un vehículo Unimog con destino al caserío de El Pallar. Recibido la orden, inmediatamente organicé a la patrulla “Huascarán”, y siendo las 13:30 horas inicié el desplazamiento. El recorrido de 35 kilómetros en una carretera de alto riesgo a marcha lento lo hicimos en 3 horas. Pasamos por la laguna Sausacocha al Éste de la ciudad, los caseríos Yanac y Olichoco donde el vehículo se malogró, en este lugar permanecimos una hora y media reparando el viejo Unimog, luego se nos presentó el siempre temido bajada de Potrerillo en el sector del caserío de Anamuelle, zona muy peligrosa sobre todo en las épocas de lluvia, pues en las curvas cerradas constantemente había desprendimiento de piedras y tierra. En la época de invierno desde las partes altas se aprecia un bello paisaje de manto verde en los valles del caserío de Yanasara y El Pallar y es de inolvidable significado para quienes hemos transitado por estos hermosos lugares. Unir la capital de la provincia de Sánchez Carrión con el caserío de El Pallar y Yanasara, significa descender desde los 3200 m.s.n.m en que se ubica Huamachuco a los 2200 m.s.n.m en que se encuentran los caseríos de Yanasara, El Pallar y Cochabamba.
En
los meses del año de 1992, con mucho peligro los combatientes del Partido
Comunista del Perú Sendero Luminoso, extendió su accionar armado, político y de
propaganda, en la jurisdicción de la provincia de José Faustino Sánchez
Carrión, La Libertad, sobre todo comenzó aplicar asesinatos selectivos contra
los alcaldes, gobernadores, policías y profesores. Por este motivo, después de
12 años al mando de una patrulla contrasubversivo “Huascarán” retorné al
Campamento Militar de la Companía "A" Ingeniería N° 112 acantonado en
el hermoso caserío de El Pallar. Retorné al mando de una patrulla de combate de
20 hombres, como apoyo. Llegando a la guardia el conductor estacionó el viejo
vehículo Unimog que trasladó a la patrulla "Huascarán" conformado en su
totalidad por personal de Tropa SMO, armados con los fusiles FAL, granadas de
fusil y granadas de mano tipo piña, como es normal el oficial de guardia
registró la hora de nuestra llegada, el motivo, y otros detalles; mientras
duraba los protocolos para ingresar, recordando los años de 1978 aproveché para
mirar todo el sector de la guardia, es ahí que desde la cabina del vehículo
reconocí al señor Alejandro Salas conocido por todos como el viejo “chapato”,
eterno almacenero de herramientas del Ministerio de Trasportes y
Comunicaciones, quien se encontraba en las inmediaciones del sector donde se
encontraba el grupo electrógeno, en ese momento viendo al mencionado empleado
civil me sentí muy feliz y comencé a recordar mis vivencias en este campamento
cuando permanecí como Tropa SMO en el año 1978. Traspasando la tranquera,
inmediatamente bajé del vehículo y me acerqué donde el señor Salas y le di la
mano, a quien le dije: Maestro Salas que gusto verlo, luego nos abrazamos
afectuosamente, mientras el personal de mi patrulla pasó hacia el patio de
armas del campamento militar, el viejo "chapato" casi no se acordaba
de mí, pero cuando le hice recordar del comando del año 1978 del mayor de
Ingeniería don Walter Machiavelo Corcuera, capitán Flores Saucedo, Subteniente
Gustavo Espinoza, en instantes los ojos oscuros del viejo comenzaron a brillar
como si estaría viendo el pasado en las películas del recuerdo, como es normal
este reencuentro origina una amena conversación por lapso de algunos minutos.
En esas circunstancias también, caminado lentamente llegó a la guardia de
prevención un niño de tez trigueño con una gorrita en la cabeza, de cuatro años
y medio de edad aproximadamente, quien se paró delante de los soldados de la
guardia e hinchó su pequeño pecho, dio un grito fuerte que decía ¡papa, dice mi
mamá que vengas a almorzar!, el aviso era para el teniente Tamayo que también
se encontraba cerca de la guardia, el niño era hijastro del oficial, en ese momento el viejo
"chapato" en voz alta, dijo: Teniente Tamayo "padre no es el que
engendra, sino el que cría". Este niño era hijo de un policía coimero que
había muerto en el distrito de Huacrachuco, asesinado por los combatientes del
Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso (PCP-SL), quien dejó una viuda de solo
20 años, una linda chola huamachuquina, en aquellos tiempos a esta viuda muchos Oficiales, Técnicos y
Suboficiales trataban de enamorarla, pero un día misteriosamente ella se
desapareció del mundo nocturno de distrito de Huamachuco, pues el teniente
Tamayo se lo había llevado al caserío de El Pallar y la tenía como su conviviente.
La
noche del 24 de diciembre de 1992, fue una noche inolvidable para el personal
de la patrulla "Huascarán" destacado al caserío El Pallar. En el
mundo civil y cristiano en esta noche por tradición y costumbre muchas familias
se reúnen, muchos brindaban con sus familiares, muchos se abrazaban con sus
amistades, mientras el personal de la patrulla "Huascarán" bajo mi
comando permaneció en alerta constante dentro de las instalaciones del
campamento militar en en caserío de El Pallar. Siendo las 12 de la noche, en una mesa muy
austero hubo una pequeña cena navideña, nos reunimos con el teniente José
Tamayo, su conviviente y el personal de Tropa, la reunión fue muy breve, luego
todo el personal de la patrulla se retiró a las cuadras, donde permanecieron en
espera de órdenes.
El
25 de diciembre, siendo las 03:00 horas, la patrulla "Huascarán" bajo
mi comando se encontraba formado en el medio del patio de armas del campamento
militar, en esos momentos la oscuridad era total, a esas horas también como de
costumbre los gallos sacuden sus alas y dan sus primeros cantos; así, cubierto
por la oscuridad, silenciosamente salimos del campamento e iniciamos el
desplazamiento con destino al caserío de El Convento. A paso de camino nos
desplazamos lentamente tomando todas las medidas de seguridad del caso, pasando
por el lugar donde había muerto el cabo EP SMO Ernesto Cabrera en el año 1978,
me acorde de él y me persigné dando señales de cruz, se continuo con la marcha
con la Tropa encolumnado y casi al amanecer llegamos al caserío de Convento, en terreno casi llano nos desplazamos a pie una distancia aproximado de 18 kilómetros.
Este caserío está ubicado en un lugar muy encajonado, ambos cerros están
solamente a trescientos metros de distancia; por ende, con mucha cautela
hicimos las pesquisas del caso, todo era un silencio, los campesinos habían
escapado a las partes altas, no hubo capturas. En este caserío permanecimos
durante tres días levantando un inventario de algunos materiales existentes,
pero todo era inservible, no hubo ataque, no hubo hostigamiento sin embargo
permanecimos en alerta constante día y noche, teniendo en cuenta que por la
parte alta el suboficial Cusma Gálvez había incursionado al mando de una
patrulla también procedente del Batallón Contrasubversivo N° 323 de Huamachuco.
El
día 28 en la madrugada, siendo las 03:00 horas iniciamos el repliegue a pie con
destino al caserío de El Pallar, a donde llegamos siendo las 06:00 horas, todos
sin novedad. El mismo día siendo las 13:00 horas, la patrulla a mi mando
retornó al distrito de Huamachuco, así finalizó mi patrullaje en las zonas del
caserío de El Pallar y caserío de Convento, lugares que a la fecha le guardo un
especial cariño en un rincón de mi corazón.
LA PATRULLA "HUASCARÁN" EN EL CASERÍO DE "EL PALLAR" HUAMACHUCO 11 DE ABRIL DE 1993
Aquel día del 11 de abril en el patio de armas del batallón, una
mañana nublado, el teniente César Cáceres (Oficial de Intendencia), me entregó
provisiones para el personal de Tropa SMO destacado en la Base Contrasubversivo
del distrito de Tayabamba, provincia de Pataz. Recibí lo siguiente: tres sacos
de arroz, tres sacos de azúcar, tres sacos de harina, tres sacos de trigo, dos
sacos de fréjol, tres sacos de avena, cinco cajas de leche, dos cajas de
manteca, fideos, atún, tres cajas de manteca blanco, etc. Para el transporte de
la carga no recibí ni un céntimo de parte del comandante del batallón, cuando
lo solicité, el comandante me dijo las siguientes frases: "Ya tu veras
como lo trasladas, dinero no hay", en esas circunstancias ante la
indiferencia del comando de este batallón, mandé sacar todas las provisiones al
frente de la guardia de prevención, ahí esperé a los camiones que venían de la
ciudad de Trujillo y desde la ciudad de Lima que tenían como destino el
distrito de Tayabamba y las zonas de Huacrachuco. Los camioneros siempre
colaboraban con las patrullas del Ejército; por ende, por la sensibilidad que
ellos me habían mostrado en las rutas por donde transitaban, lo esperé con
paciencia; cuando aparecieron les solicité para que me apoyen con el transporte
de mis provisiones, el primer camión llevó los sacos de arroz y los sacos de
azúcar, así pidiendo favores a los camioneros pude enviar todos los artículos
de clase 1 para rancho del personal de la Base Militar. 
A
los chóferes les indiqué para que la carga sea entregada en la Base de
Tayabamba, en este caso yo solamente anoté en mi libreta de apuntes el nombre
de chófer y el numero de la placa del vehículo. Finalizado todo el envió de las
cargas, pasado el mediodía con todo el personal de la patrulla bajo mi comando,
inicié el desplazamiento a pie con destino a la ciudad de Tayabamba, provincia de Pataz. Aquella tarde
nos desplazamos a pie hasta el caserío de "El Pallar", a donde
llegamos siendo las 18:00 horas, en este caserío amanecimos sentados en la
vereda de la casa de la familia Gaytán, quien nos prestó pellejos de carnero y
frazadas para pasar la noche.
El 12 de abril, siendo las 06:45 horas, una mañana nublado en el caserío de El Pallar tomamos desayuno, el suculento caldo de cabeza de carnero
acompañado con el rico papa huayro sancochado y su respectivo ají con huacatay,
preparado por la señora Juana, esposa del licenciado del Ejército peruano de
seudónimo "tacora". Después de este reconfortante desayuno, siendo
las 08:00 horas iniciamos el desplazamiento a pie a través de un cerro
empinado, utilizamos los antiguos caminos intermedios de ascenso con destino al
distrito de Chugay y luego para proseguir la marcha con destino al Centro
Poblado Mayor de Molino Viejo ubicado en la jurisdicción del distrito Cochorco. Aquel día la marcha forzada fue penoso, en 15 horas de desplazamiento a pie en plena puna desde el caserío de El Pallar hasta el Centro Poblado Mayor de Molino Viejo, recorrimos una distancia aproximado de 34 kilómetros.







