sábado, 28 de marzo de 2020

TRAICIÓN DEL GENERAL DE DIVISIÓN EP FRANCISCO MORALES BERMÚDEZ CERRUTI 29 AGOSTO DE 1975 EN TACNA

Crónica narrada por el subteniente de Infantería Manuel Pichihua Medina

Recuerdo aquella época, como si hubiese sido ayer, era oficial recién egresado de la EMCH, dormíamos equipados y con el armamento listo, esperando la orden que nunca llegó para atacar a chile, recuperar Arica y Tarapacá... la oportunidad perdida por una traición y una historia que mi generación casi tuvo el honor de escribirla pues preparación, decisión, valor y coraje sobraban.

Hace 43 años un grupo de patriotas, civiles y militares, no aceptamos la felonía de Morales Bermúdez y escribimos una página de dignidad que ha pretendido ser olvidada, es un hito importante en las luchas sociales de nuestra nación. Esta página de recuerdo para la gran cantidad de comprometidos que sacrificaron su vida, estabilidad y familia, para dejar a nuestros hijos un país con justicia social.

El 6 de agosto de 1975, era el día “D” para recuperar Arica y Tarapacá, los guerreros del Perú de aire, mar y tierra, estábamos “aprestados” desde antes del 18 de febrero de 1975, cuando se reunieron Banzer y Pinochet en “El abrazo de Charaña”, fecha que, en un acto desesperado de Chile, Pinochet ofreció la salida soberana por Arica a Bolivia, con el objetivo de impedir el ataque de nuestras tropas.

Llegó a conocimiento de los chilenos que de concretar el ofrecimiento de entregar la salida al mar a Bolivia, nuestros 400 soldados blindados, el ejército de tierra y 1 200 paracaidistas, con nuestra flota aérea, fuerzas navales y miembros de la Guardia Civil para el control poblacional, irrumpiríamos hacia Arica y Tarapacá, en tres columnas, una por la costa y otra por las estribaciones de la cordillera con dirección a Iquique y un envolvimiento vertical (paracaidistas), se sabía que en los territorios peruanos en poder de Chile sólo habían 30 blindados antiguos “Sherman”. Pinochet desistió del ofrecimiento, dejando un sabor de burla a las aspiraciones de Bolivia.

Estados Unidos (Kissinger) comprendió que la decisión de Velasco para recuperar Arica y Tarapacá era irreversible, perder la guerra por parte de Chile, representaba la caída del régimen y la izquierda volvería al poder frente al anarquismo que genera la derrota. Con ese panorama maquinaron el golpe de Estado para sacar del poder a Velasco, ubicaron a los felones con el cabecilla Morales Bermúdez. La felonía fue detectada por el General Gilardi, puso al corriente a Velasco de la conspiración de Generales del entorno, entre ellos Richter Prada, Vargas Prieto, Fernández Maldonado, Rodríguez Figueroa, Sala Orosco, Bellina, Sánchez y otros más. No se sabe si Velasco quedó convencido o no, se limitó a llamarles la atención exigiéndoles lealtad a los conspiradores, desoyendo la recomendación de Gilardi, Meza Cuadra y de Ibáñez, que lo prudente era pasar al retiro a la mitad de los conspiradores y al resto quitarles mando de tropa.

Por esta llamada de atención los plazos para concretar la traición se retrasaron, no pudieron articular el golpe antes del 6 de agosto de 1975, fecha prevista para el ataque de nuestras fuerzas. En un acto de audacia, Morales Bermúdez, solicitó postergar la orden de invasión por 30 días, aduciendo el no haber completado el sistema de defensa antiaérea. 48 horas antes del ataque (4 de agosto 1975), llegó la contraorden a todas las unidades comprometidas con la invasión, los paracaidistas que estábamos en el Cuartel Salaverry de Arequipa, para el salto del 6 de agosto, nos vimos precisados a desactivar el avituallamiento y desarmar el equipo aerotransportado, de igual manera el resto de unidades, desactivaron todo lo previsto hasta nueva orden.

La conspiración de la felonía avanzó, Artemio García había convencido a la mayoría de mandos en Tacna para sublevarse contra Velasco, colocando como motivo su mal estado de salud. “La cabecera golpista sería la heroica ciudad”, paradojas del destino. La seguridad de los golpistas estaba en Chile, si algo salía mal se refugiarían cruzando la frontera y pedirían protección, se sobreentiende que darían a conocer a Chile los planes de defensa y ataque de nuestras fuerzas.

Los golpistas con Morales Bermúdez llegaron a Tacna el 27 de agosto con el “paraguas” de conmemorar la vuelta al Perú de Tacna, fecha emblemática y de alto valor patriótico. Algunos coroneles no sabían de la traición, como fue el caso del coronel Julián Juliá Freire, años después fue Comandante del Ejército; quien, al ser convocado a la reunión de Comando, manifestó que las unidades de caballería blindada estaban totalmente aprestadas para cruzar la frontera. Morales Bermúdez le dijo: “la acción militar no es contra Santiago, sino contra Lima”, la noticia fue demoledora; pero lo que más desmoralizó fue observar que la mayoría de los mandos estaban de acuerdo con derrocar a Velasco.

Las burdas explicaciones para postergar el ataque fueron que “los chilenos sabían sobre la invasión y no sería una sorpresa, luego fijarían otra fecha en el tiempo más corto”, pasaron los meses y las postergaciones se sucedieron y se alargaron los plazos, a los oficiales que habíamos demostrado mayor vehemencia en el ataque fuimos cambiados de colocación a oficinas del Cuartel General.

Fue esta, una de las tantas traiciones y oportunidades perdidas de darle grandeza a nuestra Heredad Nacional, justo cuando teníamos un Objetivo Nacional: "Recuperar nuestra amada Arica y Tarapacá".

¡Difúndelo!, que los jóvenes conozcan la verdadera historia de este General del Ejército, miserable, cobarde, que traicionó a la bicolor y con ella evitó la reincorporación al seno patrio de Arica y Tarapacá.

sábado, 21 de marzo de 2020

LA GUERRA INTERNA DEL PERÚ CONTRA (PCP SL Y MRTA) PERIODO COMPRENDIDO ENTRE LOS AÑOS 1980 - 2020

Contexto histórico del conflicto armado interno (1980-2000). - En la última Guerra Interna, durante el periodo comprendido entre los años 1980 y 2000, el Perú vivió una cruenta lucha armada e ideológica desatada por organizaciones subversivas. Por un lado, el Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso, de tendencia ideológica marxista, leninista, maoísta y el denominado «Pensamiento Gonzalo». Por el otro, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), de tendencia marxista-leninista y carácter nacionalista, el cual se consideraba continuador de las guerrillas de 1965 y del Che Guevara, fuertemente influenciado por las experiencias guerrilleras latinoamericanas —principalmente la sandinista— así como por las antiguas luchas históricas indígenas desde Túpac Amaru II en adelante.

Ambos grupos subversivos surgieron a inicios de la década de 1980 como consecuencia del profundo abismo social y las grandes injusticias que reinaban sobre todo en los Andes y la selva del Perú, problemáticas estructurales de las cuales siempre fue responsable la clase política que gobernó desde la ciudad de Lima a lo largo de la historia republicana. Estas dos organizaciones, con una base ideológica de influencia extranjera cuyas raíces se hallaban en el comunismo internacional, intentaron adaptar sus postulados al medio local sin mucho éxito. En numerosos lugares, las comunidades campesinas andinas, de acuerdo a su propia cosmovisión de carácter mágico y religioso, se resistieron con firmeza al cambio radical que los senderistas pretendían imponer mediante el uso de la fuerza.

En sus inicios, la guerra subversiva fue poco comprendida por las autoridades. La clase política de la época catalogó inicialmente estas acciones como actos de simples «abigeos» y, posteriormente, como el accionar de «guerrilleros con financiamiento externo». Fue de manera muy tardía que el Estado se dio cuenta de la magnitud de la verdad: los hechos desbordaban por completo los parámetros conocidos hasta entonces. Ante el avance incontrolable de las huestes subversivas en los departamentos de Ayacucho y Huancavelica, y aun sin la declaratoria formal de un Estado de Emergencia, el gobierno de turno empleó inicialmente a la Policía Nacional del Perú para combatirlos. Si bien se obtuvieron algunos resultados positivos en cuanto a enfrentamientos y capturas, estos fueron de mínima importancia. Con el paso de los meses, el accionar subversivo en el campo venció por completo las capacidades operativas de la Policía Nacional del Perú.

El 28 de julio de 1980, en pleno discurso de asunción al mando del flamante presidente electo, el arquitecto Fernando Belaunde Terry, Sendero Luminoso perpetró un sabotaje al volar una torre de alta tensión en las alturas de Huancavelica. Ante la persistencia de los atentados, el partido oficialista Acción Popular presentó en el Congreso un proyecto de ley para que los autores de estos actos terroristas fueran declarados «traidores a la patria». Sin embargo, los partidos de izquierda se opusieron frontalmente a la propuesta, mientras que el Partido Aprista Peruano (APRA) optó por la abstención. La profunda carencia de conocimiento e investigación sobre la naturaleza del problema propulsó que la respuesta inicial del Estado fuera confusa y sumamente lenta.

En este estado de cosas, la marea de violencia comenzó a crecer sin atenuantes ni control. La reacción de la población, al igual que en las esferas administrativas y gubernamentales, fue de sorpresa y preocupación. El fenómeno subversivo se expandía con rapidez en la mayoría de las regiones altoandinas y en los espacios cocaleros paralelos al río Huallaga, amenazando con peligrosidad a las zonas de la costa y, principalmente, a la ciudad de Lima. En sus inicios, la estrategia senderista de ajusticiar a delincuentes comunes y personas en estado de ebriedad, sumada a la promesa de imponer un supuesto orden justo, les permitió ganar adeptos e incluso obtener comentarios benévolos por parte de algunos intelectuales y políticos de la época.

El 29 de diciembre de 1982 se publicó en el diario oficial El Peruano el Decreto Supremo N° 068-82-IN, mediante el cual se declaró el estado de emergencia en las provincias de Huanta, La Mar, Cangallo, Víctor Fajardo y Huamanga, en el departamento de Ayacucho; así como en la provincia de Andahuaylas, en el departamento de Apurímac, y la provincia de Angaraes, en el departamento de Huancavelica. El artículo 2° de dicha norma estipulaba que las Fuerzas Armadas asumirían el control del orden interno en las jurisdicciones mencionadas. Aunque se dispuso mantener en reserva el decreto hasta que se iniciara el despliegue militar, el documento se filtró a la prensa antes de que los soldados salieran de sus cuarteles.

De este modo, dos años y siete meses después de su primera acción armada en el pueblo de Chuschi, el gobierno decidió finalmente disponer la intervención de las Fuerzas Armadas. Entre 1980 y 1982, el poder combativo de los subversivos había sobrepasado por completo las capacidades operativas de las fuerzas policiales, principalmente en Ayacucho y Huancavelica. Ante el avance incontrolable de las huestes de Abimael Guzmán, el gobierno de Belaunde recurrió al estamento militar, desplegando a las patrullas del Ejército para combatir en las escarpadas cordilleras, las punas, los valles estrechos y la agreste selva peruana.

Durante el quinquenio presidencial de Alan García Pérez (1985-1990) y hasta el 12 de septiembre de 1992 —en los dos primeros años del régimen de Alberto Fujimori—, los militantes de Sendero Luminoso consiguieron abrir nuevos frentes de combate a nivel nacional. Asimismo, bajo el mandato de Alan García, hizo su aparición por primera vez en el departamento de San Martín el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), liderado por el ex aprista Víctor Polay Campos. Sus acciones armadas comenzaron con gran intensidad; sin embargo, sus combatientes sufrieron severas derrotas estratégicas, como la ocurrida en Los Molinos (Jauja). Debido a los constantes reveses en su bastión de San Martín, el MRTA perdió fuerza de manera progresiva hasta ser definitivamente desarticulado durante el segundo gobierno de Fujimori.

Antes de la captura de su líder máximo, el accionar de Sendero Luminoso se había expandido en todo el territorio nacional y contaba con sólidos cuadros en su fuerza principal, sobre todo en la sierra y la selva. Tal fue el avance que, entre los años 1990 y 1991, la organización estuvo a punto de alcanzar un equilibrio de fuerzas con el Estado peruano. Como resultado de sus ofensivas, comenzaron a constituir «zonas liberadas» en los Andes y la Amazonía, espacios donde ejercían un control territorial absoluto. En estos lugares aplicaban medidas radicales: tras previas advertencias o mediante juicios populares, ejecutaron selectivamente a numerosos alcaldes, jueces, policías, fiscales y funcionarios bancarios, a quienes catalogaban como elementos corruptos del aparato estatal. Bajo su régimen represivo, prohibieron el adulterio, la delincuencia y la prostitución, y ajusticiaron de igual forma a delincuentes comunes y a personas homosexuales mediante fallos de sus tribunales populares.

A partir de 1990, en aquellas autodenominadas zonas liberadas, Sendero Luminoso erradicó por completo a las autoridades del Estado peruano, al que definían como un sistema caduco y burgués. En su reemplazo, implantaron una estructura político-administrativa propia bajo la denominación de Frente Único o Nuevo Estado. Estos cuadros se organizaron minuciosamente de acuerdo al ámbito geográfico en el que operaban. En las zonas urbanas y grandes ciudades instituyeron el Movimiento Revolucionario de Defensa del Pueblo (MRDP) y el Frente Revolucionario de Defensa del Pueblo (FRDP), los cuales se articulaban internamente a través de los llamados «Centros de Resistencia». Por otro lado, en el ámbito rural establecieron los «Comités Populares», la organización de base que constituía el germen de la proyectada República Popular de la Nueva Democracia en cada caserío, comunidad o anexo. Para la gestión de este Nuevo Estado, nombraron comisarios encargados de ejecutar tareas específicas en el plano político, militar y organizativo, distribuidos en las siguientes funciones:

  • Comisario Político o Comisario Secretario: Encargado de la dirección ideológica y las directrices del partido.
  • Comisario de Seguridad: Responsable de la vigilancia, la disciplina interna y la aplicación de los castigos o ajusticiamientos.
  • Comisario de Producción: Dedicado a la planificación agrícola y al abastecimiento económico de la columna y la comunidad.
  • Comisario de Asuntos Comunales: Mediador en los conflictos internos de la población bajo sus propias normas de convivencia.
  • Comisario de Organización: Encargado de la logística, el empadronamiento y la movilización de las masas.

En las autodenominadas zonas liberadas, para poner en marcha sus propósitos, el grupo subversivo reunía formalmente a la población y le advertía, de manera directa, en especial a las personas de mala conducta, que debían regenerarse de inmediato. El responsable directo de ejecutar este amedrentamiento era el Comisario de Seguridad. Bajo este régimen de control, los subversivos repetían constantemente una consigna intimidatoria: «El partido tiene mil ojos y mil oídos». Esto significaba que todos los habitantes estaban obligados a cumplir las órdenes de la organización y a comportarse como informantes, dando cuenta inmediata de cualquier anomalía al comisario encargado.

La vida de los pobladores dependía estrictamente de su conducta cotidiana. Si alguien se desviaba de las directrices impartidas por el partido, era ejecutado de forma sumaria delante del pueblo entero como un acto de escarmiento público. Debido a este férreo control punitivo, en las zonas liberadas las viviendas permanecían abiertas de día y de noche, ya que nadie se atrevía a tomar lo ajeno; de hecho, muchos delincuentes comunes terminaron sus vidas ahorcadas. De este modo, la organización cumplió con su estratégico y sanguinario plan de «limpieza social», una realidad de la cual fueron testigos mudos el río Huallaga y diversas lagunas ubicadas en los caseríos de la sierra peruana.

Con la captura del líder máximo de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán Reinoso —también conocido bajo el alias de «Presidente Gonzalo»—, efectuada el 12 de septiembre de 1992 durante el gobierno de Alberto Fujimori, el accionar subversivo comenzó a mermar de manera progresiva en numerosos departamentos del país. Posteriormente, la caída de Óscar Ramírez Durand, alias «Feliciano», ocurrida el 14 de julio de 1999 en la localidad de Cochas (Tambo, Junín), significó la derrota política y militar casi definitiva de esta organización en su estructura histórica.

Sin embargo, a pesar de estos golpes estratégicos, un pequeño grupo de remanentes logró subsistir, quedando arrinconado en las agrestes montañas del sector de Vizcatán, en el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM). Esta facción disidente, que operó bajo el mando militar de los hermanos Quispe Palomino, asumió la autoría de las principales acciones terroristas y emboscadas perpetradas en esa región focalizada desde julio de 1999 hasta el año 2020.

miércoles, 18 de marzo de 2020

LAS VERDADES DE LA DERROTA DEL PERÚ DURANTE LA GUERRA CON CHILE ( 5 DE ABRIL DE 1879 - AGOSTO 1884)

Cuando Chile nos declara la Guerra el 5 de abril de 1879, Perú estaba lleno de traidores; en diciembre de 1879 el presidente Mariano Ignacio Prado se fugó del país; el vicepresidente General De la Puerta no asumió sus funciones; el traidor Nicolás de Piérola se aprovecha de la situación, da el golpe de Estado y se apodera del poder convirtiéndose en pro chileno.


En la campaña terrestre del Sur el jefe del ejército General Juan Buendía y Noriega tenía como amante a una chilena de 25 años y no se dio cuenta que ella era una espía. En junio de 1880 en Arica el coronel Francisco Bolognesi estaba abandonado mientras el coronel pierolista Segundo Leyva al mando de tres mil hombres bien armados no se movía de Arequipa por orden del traidor Nicolás de Piérola.

En el mes de enero de 1881 en la defensa de Lima en los arenales de San Juan, Chorrillos y Miraflores, las estrategias de Nicolás de Piérola no dio resultados, consumado la derrota el dictador se escapó hacia el Centro del Perú donde permaneció escondido; ante el asedio de las fuerzas chilenas en los departamentos de Junín y Ayacucho se escapó del país el 20 de marzo de 1882 con destino a Europa y que en el Callao fue despedido por muchos amigos, familiares y correligionarios que se trasladaron en tren desde la ciudad de Lima. Cuando su amigo el traidor de Cajamarca Miguel Iglesias Pino, asumió la presidencia del Perú; Piérola, regresó al suelo patrio el 8 de marzo de 1884, en el Callao fue recibido por una multitud de amigos y simpatizantes. Piérola, el 13 visitó al vicealmirante  Patricio Lynch Solo (jefe de la ocupación chilena) que se encontraba cómodamente instalado en el distrito de Barranco. 

Campaña de la Breña en la Tercera Etapa comprendido desde el (6 de mayo de 1883 al 2 de agosto de 1883) algunos oficiales traidores y los grupos de poder se unieron al ejército chileno y juntos formaron el Ejército Pacificador del Perú, ahí tenemos a los principales oficiales traidores que se pasaron al bando enemigo: Coronel huancaíno Luis Milon Duarte, coronel Manuel Encarnación Vento, coronel Lorenzo Iglesias Pino, coronel Arnaldo Panizo; el coronel Juan Valladares, el general Miguel Iglesias Pino, coronel Francisco Javier Noriega, coronel Gregorio Relayze, coronel José Iraola, coronel José Yessup, coronel Manuel Calligros Quiroga, etc.

Desde el 31 de agosto de 1882, los hacendados, mineros y grandes comerciantes pusieron a sus peones al servicio de los invasores, ellos sirvieron al enemigo como informantes, guías, acopiador de provisiones y cargueros. Los siete departamentos del Norte apoyaron a los chilenos y al traidor Miguel Iglesias Pino, para la firma del Tratado de Ancón del 20 de octubre de 1883.

En Trujillo capital del departamento de La libertad, después de la derrota de las fuerzas patriotas en Huamachuco, el 10 de julio de 1883; las clases dominantes de la ciudad de Trujillo se unieron a los mandos chilenos, juntos reunieron buena cantidad de dinero; luego, para la captura de los caceristas ofrecieron buena recompensa en dinero efectivo. Hubo muchos hombres y mujeres bien vestidos, incluso curas y oficiales del traidor Miguel Iglesias que hacían cola para recibir la recompensa ofrecida. Esto llegó a tal extremo, de que los mismos chilenos sacaron un edicto prohibiendo a los trujillanos que sigan delatando a los caceristas, no lo hicieron por nobleza, sino porque se les había agotado el dinero aportado para pagar a cientos de delatores y traidores.

En Arequipa en octubre de 1883 el contralmirante Lizardo Montero Flores (presidente provisorio) permanecía al mando de 5000 hombres bien armados, cuando el enemigo ya estaba por llegar a la ciudad blanca, algunos arequipeños querrían guerra y la otra mitad querría paz, en esta situación de discusión y desunión el contralmirante disperso a sus tropas y se escapó a Bolivia, luego llegando hasta Argentina. En Arequipa los partidarios de la paz a los chilenos lo recibieron en medio de repiques de campanas con ramos de flores en la mano, y con casas embanderadas con trapos blancos; en aras de la amistad chileno - arequipeño, los traidores dieron la bienvenida a los invasores; ergo, le sirvieron en bandeja de oro todos sus requerimientos.

Las mujeres andinas junto con sus esposos combatían contra los chilenos como guerrilleras, mientras las damas de la alta sociedad limeña y de algunas zonas de la costa se convirtieron en amantes de los oficiales y tropas de Chile. 

Por todo lo acontecido, el contralmirante francés Abel Bergasse du Petit Thouars en enero de 1881, le manda una carta al presidente de su país donde le dice: “que los políticos y militares peruanos son egoístas, sólo buscan su interés personal”.

sábado, 14 de marzo de 2020

LA MUERTE DEL SARGENTO EP CARLOS ALEGRÍA AREVALO "SAGITARIO" COMBATE DE TIWIZA 22 DE FEBRERO 1995

En el año 1994, el combatiente Carlos Alegría Arevalo "sagitario", natural de Tingo María, después de fugaz paso por las filas del Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso, donde aprendió a manejar el temible lanzacohetes RPG, a escasos 24 horas de expirar los alcances de la Ley de Arrepentimiento N° 26220 firmado por Alberto Fujimori, decide abandonar el camino equivocado de la subversión y se convierte en soldado de la patria. A la edad de 18 años ingresa como recluta al batallón Contrasubversivo N° 16 de Tingo María, Huánuco; finalizado la fase básica de instrucción, se especializa como tirador de lanzacohetes RPG7. En su corta vida la historia comienza a caminar en las enmarañadas selvas en la guerra contrasubversiva; por su disciplina y acción de armas rápidamente llega a obtener el grado de cabo. 


En el mes de febrero de 1995 se inician las operaciones militares contra las tropas invasoras de Ecuador en el Valle del Alto Cenepa; en esas circunstancias el Batallón Contrasubversivo N° 16 de Tingo María es trasladado al Puesto de Vigilancia N° 1 en Amazonas, para unirse a los batallones como: Batallón Contrasubversivo N° 28 de Rioja; Compañía Especial de Comandos N° 115 de Tarapoto; Batallón Contrasubversivo N° 314 de Huánuco; Batallón de Comandos Comandante Espinar” N° 19 de Lima; Batallón de Infantería Motorizado "Iquique" N° 31 de Cañete; Batallón de Infantería Paracaidista N° 61 de Lima, Grupo de Artillería de Campaña 116, Batallón Contrasubversivo N° 30 de Bellavista y otros.  El día viernes 7:00 horas del 10 de febrero de 1995 abandonan sus bases militares, un equipo de América Televisión, canal 4 de Lima, entrevista a varios soldados del batallón Contrasubversivo N° 16 que inician el desplazamiento con destino al Valle del Cenepa y  “sagitario” está entre ellos, se lo ve muy entusiasta en el vídeo, es pequeño y ágil, no se refiere al enemigo con hostilidad o menosprecio, se limita a decir: “No es justo que nos quieran quitar lo que es nuestro”. El periodista no sabía que estaba registrando a un héroe para la posteridad, “Sagitario” mientras habla ante la cámara está decido a dar su vida por la patria, viste el uniforme verde olivo y su boina, carga siempre su letal lanza cohetes RPG7, el arma que más conocía.

El 13 de febrero inician el desplazamiento desde el Puesto de Vigilancia N° 1, con destino a Tiwinza; recorren rutas ya muy conocidos como la "Ye" y Helipuerto Tormenta; en la enmaraña selva la trocha es larga y pantanoso en partes muy barroso por donde ya han transitado muchos soldados de otros batallones. En la agreste selva del Valle del Cenepa, el joven de 18 años supera todos los obstáculos, quizás caminará pensando en su novia en estado de gestación avanzado de ocho meses que está lejos de sus brazos, ella está esperando nacimiento de una niña; se han despedido días atrás cuando él iba a abordar el helicóptero que lo trasladaba al conflicto, el destino ya estaba escrito pues jamás se volverán a ver. Después de poco tiempo nació la niña que nunca conoció a su padre.

21 de febrero de 1995, en las primeras horas de la mañana, el Batallón Contrasubversivo N° 16 llega a Tiwinza, no son detectados por los centinelas del enemigo, en total silencio pasan al otro lado del río donde se encuentran las posiciones atrincheradas de la Escuela de Selva de Ecuador, continúan avanzando; detectado las tropas invasoras de cantidad no precisado, en un ataque feroz descargan toda su potencia de fuego sobre las posiciones del enemigo, las balas, las explosiones, esquirlas y misiles trazan su estela de fuego y muerte en todas las direcciones. Las tropas peruanas están muy desgastadas y famélicos pues habían permanecido una semana entera sin rancho y sin el apoyo logístico. El combate continúa intensa y violenta, la sangre de los combatientes se arrastra entre las hojarascas hacia el rió Cenepa; no hay garantía de vida y salvación para los heridos y prisioneros, aquel día la convención de Ginebra y sus protocolos complementarios del año 1949 no son tomados en cuenta. Bajo intenso fuego “Sagitario” continúa avanzando con su temible RPG, se desplaza por allá, corre de un lado a otro para no ser detectado, sus compañeros en el silencio, bajo la espesura de la selva dicen: "allá va el futuro héroe" disparando el arma que más conoce. El cohete disparado por el RPG tiene temperatura de tres mil grados, derrite todo a su paso a 20 metros a la redonda, los ecuatorianos creen que se trata de un lanzallamas. El joven “Sagitario” no tiene temor en el combate, siempre avanza, su corta vida siempre inmerso en acciones de armas ya tenía un lugar en la historia. Todo el día se combate en Tiwinza; circunstancias que, prediciendo el ataque de morteros del enemigo, el comandante Alex (jefe de batallón) ordena repliegue a su personal hacia la retaguardia a una cota cercana, más de 30 hombres están heridos por bala, explosión de LAW y esquirlas de granadas. El sargento 2do Antonio Canchaparan Marcos “Jilguero”, el hombre en punta del batallón peruano está muerto junto al río, detrás de un tronco, allí se quedará para siempre. “Jilguero” perdió la vida en el sector donde cayó el teniente ecuatoriano Giovani Calles Lezcano, oficial que había recibido curso comando "Cóndor Satinador" en Bolivia.

22 de febrero, luego del ataque de los peruanos a Tiwinza, los comandos del Grupo de Fuerzas Especiales N° 24 Rayo, que son parte de las patrullas de reacción inmediata de Ecuador, pequeñas y movibles, flanquean y emboscan a los combatientes del Batallón Contrasubversivo N° 16, aunque casi todos salen de la zona de aniquilamiento, pero “Sagitario” y otros como “Parlante” y “Locomia” no logran salir, son atrapados por los soldados nativos Iwias conocidos como “diablos de la selva”; uno de los nuestros que permanecía escondido entre los troncos a corta distancia ve una escena brutal detrás de un árbol, nada puede hacer pues está sin munición, un comando ecuatoriano ha detectado al bravo “Sagitario” que está herido en el suelo por la explosión de una granada, es muy posible que haya quedado aturdido e inconsciente cuando es hallado por el comando enemigo, luego es despedazado a machetazos por el sargento Tito Guerrero (nativo ecuatoriano), aquí cabe aclarar que el soldado Iwia que lo ha ultimado conocía de cerca al teniente Giovani Calles, ambos pertenecían al mismo batallón; aquel día estaba cegado por la ira, tenía sed de venganza, en mala hora encontró al herido peruano y lo remató con arma blanca descuartizando a un combatiente herido, rendido y sin fuerzas, violando el derecho internacional de la Convención de Ginebra y sus protocolos adicionales de 1949. El testigo peruano de este descuartizamiento a un compañero suyo herido en combate, por años en las noches permanecía soportando constantes pesadillas, la imagen de “Sagitario” no lo abandonaba. 

Dicen que el sargento "Iwia" Tito Guerrero, ostenta la condecoración Cruz de Guerra en grado de Caballero por su gran valor en la batalla de Tiwinza; además dicen que una parte de sus hazañas se hallan en el libro "Los Shyris en el Cenepa". De que valor se habla, ¿es valor haber eliminado con arma blanca a un soldado herido, rendido y sin medios para defenderse?, este tipo de hechos en el campo de batalla es crimen y es de los cobardes, ¿ahora cómo estas?, ¿estas jodido, no?, con tratamiento psicológico, psiquiátrico de por vida.  

La familia de “Sagitario” recibe la peor de las noticias a través de los medios de comunicación de Tingo María, un día llegó el cuerpo del héroe caído en Tiwinza el 22 de febrero de 1995, la más joven en asistir al velorio es su hija Karla, tiene 10 días de nacida.

jueves, 12 de marzo de 2020

PRISIONEROS DE GUERRA DEL PERÚ EN QUITO ECUADOR DURANTE LA CAMPAÑA MILITAR DEL ALTO CENEPA 1995

En la presente imagen, vendado los ojos, se encuentra un soldado del Batallón de Infantería de Selva N° 25 del Perú, en poder de oficiales del Ejército de Ecuador; con un plato de comida en la mesa, agarrado por el teniente del ejercito ecuatoriano Rafael Quintana. 

En la Campaña Militar del Alto Cenepa 1995, las tropas del ejército ecuatoriano capturó en las trochas a siete soldados peruanos que cumplían la misión de mensajero. Los siete prisioneros de guerra del Perú fueron trasladados hasta Quito. Ambos gobiernos, respetuosos de los tratados internacionales, en cumplimiento de la convención de Ginebra y sus protocolos adicionales de 1949, entregaron a los prisioneros al Comité Internacional de la Cruz Roja, fundado el 17 de febrero de 1863, Ginebra, Suiza

El uno de marzo de 1995 se produjo el canje de prisioneros, Ecuador entregó siete prisioneros y Perú entregó dos prisioneros.

Personal de tropa SMO que cumplía la función de mensajero de los batallones de combate fue capturado en las trochas del Valle del Alto Cenepa por las Fuerzas Armadas de Ecuador, este personal prisionero de guerra fue trasladado hasta Quito. En cumplimiento a las normas de la convención de Ginebra y sus protocolos adicionales de 1949, entregaron al Comité Internacional de la Cruz Roja, fundado el 17 de febrero de 1863, Ginebra, Suiza. Siete prisioneros del Perú fue liberado mediante el canje de prisioneros en el mes de marzo de 1995.
                                                                       

lunes, 2 de marzo de 2020

MARISCAL ANDRES AVELINO CÁCERES DORREGARAY LOS ÚLTIMOS DÍAS DE VIDA OCTUBRE 1923

El mariscal Andrés Avelino Cáceres Dorregaray, con 90 años de edad, muy debilitado por el peso enorme de las campañas militares y los peligros, en los últimos años de su existencia se trasladó al balneario de Ancón en busca tranquilidad y recuperación. Una arteriosclerosis hacía mella en su cuerpo de roble. A pesar de la enfermedad, parece que no tenía previsto morir. Con normalidad todos los días salía a caminar al mediodía acompañado por su nieta o por el oficial ayudante.

El martes 9 de octubre de 1923, después del paseo manifestó sentirse fatigado, cosa que le causó extrañeza, pues el día anterior hizo el recorrido sin mayores complicaciones. En la noche, llamó a su secretario, el teniente Armando Arroyo Vélez y le dictó una carta dirigida al doctor Salvador Cavero. Firmó la carta 45 minutos antes de morir. Luego, le dijo al teniente que la depositara en el correo, y por último, que coordinara la salida de un tren expreso hacia Miraflores, explicándole: "Estoy muy lejos aquí de los centros políticos, y esta circunstancia me tiene impaciente".

El secretario se retiró, pero a la media hora un policía le avisó que el estado del mariscal se había agravado de un momento a otro. Regresó raudo a prestarle auxilio, pero lo encontró medio incorporado sobre la cama, arrojando bocanadas de sangre y apenas lo vio, le hizo un gesto negativo y se desplomó. Eran las 00:20 horas del 10 de octubre de 1923.
27 de julio de 1921. El Mariscal Andrés A. Cáceres llegando a la ceremonia de inauguración del Monumento a Don José de San Martín. 
Fotografía del Mariscal Cáceres durante la Ceremonia de Aniversario de la Batalla de Tarapacá en 1922, lo acompañan los generales Abril y Castro, el que lo sostiene del brazo es su antiguo ayudante, Félix Costa Laurent.