En el año de 1993, en la Mina de Oro que se encuentra en la localidad de Retamas que pertenece al distrito de Parcoy, situado en la provincia de Pataz, dentro del departamento de La Libertad, el personal de la Base del Ejército y de la Policía Nacional del Perú, controlaban el ingreso y salida de los trabajadores por los túneles, desde las 18:00 horas hasta las 06:00 horas. El personal de Seguridad se encontraba ubicado en la puerta de la boca de los túneles, este servicio se cumplía durante el día y la noche, por turnos durante doce horas. En las noches el personal militar y policial permitía el ingreso clandestino de civiles conocidos como los "parqueros" y robaban minerales en bruto en costales, en horas de la madrugada lo trasladaban a la Base Militar y también al puesto policial. A simple vista este mineral parece insignificante (parecían piedras de color plomo) y los escondían en un almacén, los mismos que durante el día lo molían de manera artesanal, en ocasiones si había suerte sacaban 3 a 4 gramos de oro por costal, la mitad era la ganancia del jefe de la Base y la otra quedaba para el soldado del servicio saliente. Los civiles conocidos como "parqueros" en las noches para ingresar a los túneles pagaban un cupo de un gramo de oro para continuar con el robo del mineral en bruto de la empresa minera, de esta manera el jefe de la Base por día recibía aproximadamente sus 35 gramos de oro, a veces hasta más. En aquellos tiempos el gramo de oro en Retamas costaba S/. 25.00 soles, permanecer en esta Base Militar era muy rentable, además este personal tenía todas las comodidades del caso, la mina les proporcionaba rancho (comida) de calidad para todos, buen alojamiento y otros beneficios.
En aquellos tiempos la mina de Oro de la localidad de Retamas estaba amenazado por las huestes del Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso, eran épocas de mucho peligro, en esas circunstancias la patrulla “Huascarán” llegó a la Base Militar de la localidad de Retamas en el
mes de abril de 1993, estuvimos de paso con mi personal con destino a la Base
militar de Tayabamba, siempre nos desplazamos a pie en las escarpadas punas del
ande liberteño.
