viernes, 21 de noviembre de 2025

LA BATALLA DE RUMICHACA: LA GESTA HISTÓRICA DEL BATALLÓN CONTRASUBVERSIVO N° 314 DE HUÁNUCO 1989

Fuego en el caserío de Rumichaca: La gesta del Batallón Contrasubversivo N° 314 Huánuco.- Durante la oscura década de los 80, la región de Huánuco soportaba el peso del terror sembrado por el PCP Sendero Luminoso. Las autoridades locales, policías y campesinos eran asesinados sin piedad si no se sometían a su política sangrienta.

La tarde del lunes 10 de julio de 1989, el destino de esta guerra comenzó a cambiar en el caserío de Rumichaca. Cansados de los abusos, tres valientes pobladores burlaron la vigilancia terrorista para dar un aviso urgente a la base militar de Ambo y al Puesto de Comando del Batallón Contrasubversivo N° 314 de Huánuco: una columna de aproximadamente ochenta senderistas, camuflados con uniformes de la policía y del Ejército, se había instalado cerca del pueblo.

El despliegue en la penumbra

Al recibir la alerta, el jefe de la base de Ambo, un capitán del Ejército conocido bajo la chapa de combate de ‘Murcy’, recibió la orden del comando del batallón: preparar una patrulla, avanzar hacia el objetivo y pacificar la zona.

A las 9:00 de la noche de ese mismo lunes, ‘Murcy’ partió en un vehículo con veintinueve hombres decididos, entre ellos el subteniente ‘Quiroz’, los suboficiales ‘Cachpa’ y ‘Rayo’, y veintiséis sargentos, cabos y soldados equipados con sus fusiles FAL y una radio Thomson TRC 372. El camión los dejó en el caserío de Mati Chico. Desde allí, guiados en la oscuridad y el frío congelante por los tres campesinos, iniciaron una penosa marcha cuesta arriba que se prolongó hasta las 2:00 de la tarde del martes 11 de julio, cuando alcanzaron el pueblo de Pucasiniega.

La recepción de la comunidad reavivó la moral de la tropa. Entre platos de abundante comida, los pobladores confirmaron que los subversivos estaban a solo una hora de camino, en Rumichaca, donde robaban ganado y víveres. Dispuestos a todo, los campesinos se ofrecieron como guías y combatientes.

La estrategia del carnero

El grupo militar se dividió en tres patrullas de diez hombres:

  • Patrulla ‘Alfa’: Al mando del capitán ‘Murcy’.
  • Patrulla ‘Bravo’: Al mando del subteniente ‘Quiroz’.
  • Patrulla ‘Charly’: Al mando del suboficial ‘Cachpa’.

Antes de iniciar el despliegue, necesitaban confirmar si el enemigo seguía en el punto. Dos comuneros se ofrecieron como voluntarios para una misión audaz: caminaron hacia el campamento senderista llevando un carnero como supuesta ofrenda de apoyo alimentario, con el verdadero fin de observar y escuchar. Al caer la noche, los espías retornaron con datos cruciales: la columna estaba al mando del camarada ‘Alex’, habían lavado su ropa y planeaban marcharse en la madrugada del miércoles.

Con el tiempo en contra, se activó el plan de ataque:

  • 18:00 horas: La patrulla ‘Quiroz’ inició su marcha con un guía local. Tras caminar toda la noche por la trocha, tomó posición a las 04:00 de la madrugada del miércoles.
  • 21:00 horas: La patrulla del suboficial ‘Cachpa’ partió con su guía, alcanzando su emplazamiento a las 05:00 de la mañana.
  • 02:00 horas (miércoles): La patrulla ‘Murcy’, conformada por los combatientes más experimentados, salió hacia la zona baja. Ellos sabían que recibirían el impacto directo del primer choque.

El amanecer de las balas

Los senderistas habían cometido un error táctico mortal: pernoctar en una casa abandonada situada en una hondonada, rodeada por cerros elevados. A las 05:55 de la mañana del miércoles 12 de julio de 1989, la neblina era densa y el frío de la altura calaba los huesos. Las tres patrullas militares rodeaban el perímetro en silencio absoluto, observando el humo que salía de la vivienda; los terroristas preparaban el desayuno.

A las 06:00 de la mañana, la tensión estalló. Un senderista vestido de policía y armado con una ametralladora MGP avanzó sorpresivamente hacia la posición de la patrulla ‘Bravo’. Al ver que el subversivo se disponía a disparar contra el soldado ‘Pescadito’, el subteniente ‘Quiroz’ reaccionó en una fracción de segundo y abatió al atacante de varios disparos.

El estruendo rompió la mañana y los terroristas salieron de la casa como ratas de una madriguera. Aunque los militares les exigieron rendirse, respondieron con fuego cerrado desde la vivienda y los pastizales. El enfrentamiento de Rumichaca se volvió encarnizado. Los soldados bajaban de los cerros disparando en movimiento, mientras las ráfagas y explosiones se mezclaban con los gritos de combate y alaridos de los heridos.

La resistencia subversiva fue feroz debido a que dos semanas antes habían asaltado un puesto de la Policía Nacional en Pozuzo, abasteciéndose de uniformes, abundante munición y buen armamento. Sin embargo, la ventaja táctica del Ejército era total. Desde las cumbres de los cerros colindantes, los pobladores de Rumichaca observaban en primera fila la batalla que los liberaría del terror.

Victoria y dolor

El combate se prolongó por seis horas consecutivas, cesando al mediodía. El resultado fue contundente: medio centenar de terroristas cayeron abatidos y solo unos pocos lograron escapar de la hondonada. Durante el registro de la zona, los soldados consiguieron recuperar cerca de 60 fusiles (entre modelos AKM, FAL y ametralladoras MGP), consolidando uno de los golpes logísticos más importantes contra Sendero Luminoso en el Frente Huallaga durante esa década.

La victoria, sin embargo, dejó una profunda cicatriz. El subteniente ‘Quiroz’ resultó herido por un proyectil en el brazo izquierdo y, trágicamente, una bala enemiga impactó en la cabeza del sargento 2° EP Ricardo Masgo Ambrosio, quien perdió la vida en el campo de batalla.

Al silenciarse las armas, los campesinos bajaron de las alturas portando mantas llenas de queso, café, maíz tostado, papas y trucha frita en señal de profundo agradecimiento a sus libertadores. Con los rostros sucios por la pólvora y el corazón quebrado por la pérdida de su hermano de armas, los soldados cruzaron miradas de alivio. En la parte alta, el operador de la radio Thomson encendió el equipo para solicitar el helicóptero de evacuación.

Aquella gesta quedó grabada en la historia gracias al coraje de oficiales, suboficiales y soldados que respondieron a los nombres de batalla de: ‘Murcy’, ‘Quiroz’, ‘Rayo’, ‘Cachpa’, ‘Rokero’, ‘Chanchito’, ‘Shagui’, ‘Toro Loco 1’, ‘Toro Loco 2’, ‘Muerto’, ‘Robot’, ‘Gallito’, ‘Pollo’, ‘Abicho’, ‘Piwicho’, ‘Calambrito’, ‘Burro’, ‘Rosita’, ‘Pescadito’, ‘Tarazona’, ‘Palapico’, ‘Charapa’, ‘Saco de plomo’, ‘Viejo’, ‘Perro Flaco’, ‘Ratón’, ‘Leodán’, ‘Sapo’, ‘Cortez’ y el eterno sargento ‘Masgo’.

Honor y gloria a estos héroes que lucharon para dejarnos un país libre de terrorismo. Tú que estas leyendo y fuiste parte de esa gesta histórica, mi agradecimiento eterno.

 Autor: Bécquer Jara Córdova, excombatiente contrasubversivo.

Con información de: Benito Ortiz Guzmán, ‘Muerto’.