Fuego en el caserío de Rumichaca: La gesta del Batallón Contrasubversivo N° 314 Huánuco.- Durante la oscura década de los 80, la región de Huánuco soportaba el peso del terror sembrado por el PCP Sendero Luminoso. Las autoridades locales, policías y campesinos eran asesinados sin piedad si no se sometían a su política sangrienta.
La tarde del lunes 10 de julio
de 1989, el destino de esta guerra comenzó a cambiar en el caserío de
Rumichaca. Cansados de los abusos, tres valientes pobladores burlaron la
vigilancia terrorista para dar un aviso urgente a la base militar de Ambo y al
Puesto de Comando del Batallón Contrasubversivo N° 314 de Huánuco: una columna
de aproximadamente ochenta senderistas, camuflados con uniformes de la policía
y del Ejército, se había instalado cerca del pueblo.
El despliegue en la penumbra
Al recibir la alerta, el jefe
de la base de Ambo, un capitán del Ejército conocido bajo la chapa de combate
de ‘Murcy’, recibió la orden del comando del batallón: preparar una
patrulla, avanzar hacia el objetivo y pacificar la zona.
A las 9:00 de la noche de ese
mismo lunes, ‘Murcy’ partió en un vehículo con veintinueve hombres decididos,
entre ellos el subteniente ‘Quiroz’, los suboficiales ‘Cachpa’ y ‘Rayo’,
y veintiséis sargentos, cabos y soldados equipados con sus fusiles FAL y una
radio Thomson TRC 372. El camión los dejó en el caserío de Mati Chico. Desde
allí, guiados en la oscuridad y el frío congelante por los tres campesinos,
iniciaron una penosa marcha cuesta arriba que se prolongó hasta las 2:00 de la
tarde del martes 11 de julio, cuando alcanzaron el pueblo de Pucasiniega.
La recepción de la comunidad
reavivó la moral de la tropa. Entre platos de abundante comida, los pobladores
confirmaron que los subversivos estaban a solo una hora de camino, en
Rumichaca, donde robaban ganado y víveres. Dispuestos a todo, los campesinos se
ofrecieron como guías y combatientes.
La estrategia del carnero
El grupo militar se dividió en
tres patrullas de diez hombres:
- Patrulla ‘Alfa’:
Al mando del capitán ‘Murcy’.
- Patrulla ‘Bravo’:
Al mando del subteniente ‘Quiroz’.
- Patrulla ‘Charly’:
Al mando del suboficial ‘Cachpa’.
Antes de iniciar el
despliegue, necesitaban confirmar si el enemigo seguía en el punto. Dos
comuneros se ofrecieron como voluntarios para una misión audaz: caminaron hacia
el campamento senderista llevando un carnero como supuesta ofrenda de apoyo
alimentario, con el verdadero fin de observar y escuchar. Al caer la noche, los
espías retornaron con datos cruciales: la columna estaba al mando del camarada
‘Alex’, habían lavado su ropa y planeaban marcharse en la madrugada del
miércoles.
Con el tiempo en contra, se
activó el plan de ataque:
- 18:00 horas:
La patrulla ‘Quiroz’ inició su marcha con un guía local. Tras caminar toda
la noche por la trocha, tomó posición a las 04:00 de la madrugada del
miércoles.
- 21:00 horas:
La patrulla del suboficial ‘Cachpa’ partió con su guía, alcanzando su
emplazamiento a las 05:00 de la mañana.
- 02:00 horas (miércoles):
La patrulla ‘Murcy’, conformada por los combatientes más experimentados,
salió hacia la zona baja. Ellos sabían que recibirían el impacto directo
del primer choque.
El amanecer de las balas
Los senderistas habían
cometido un error táctico mortal: pernoctar en una casa abandonada situada en
una hondonada, rodeada por cerros elevados. A las 05:55 de la mañana del
miércoles 12 de julio de 1989, la neblina era densa y el frío de la altura
calaba los huesos. Las tres patrullas militares rodeaban el perímetro en
silencio absoluto, observando el humo que salía de la vivienda; los terroristas
preparaban el desayuno.
A las 06:00 de la mañana, la
tensión estalló. Un senderista vestido de policía y armado con una
ametralladora MGP avanzó sorpresivamente hacia la posición de la patrulla
‘Bravo’. Al ver que el subversivo se disponía a disparar contra el soldado ‘Pescadito’,
el subteniente ‘Quiroz’ reaccionó en una fracción de segundo y abatió al
atacante de varios disparos.
El estruendo rompió la mañana
y los terroristas salieron de la casa como ratas de una madriguera. Aunque los
militares les exigieron rendirse, respondieron con fuego cerrado desde la
vivienda y los pastizales. El enfrentamiento de Rumichaca se volvió encarnizado.
Los soldados bajaban de los cerros disparando en movimiento, mientras las
ráfagas y explosiones se mezclaban con los gritos de combate y alaridos de los
heridos.
La resistencia subversiva fue
feroz debido a que dos semanas antes habían asaltado un puesto de la Policía
Nacional en Pozuzo, abasteciéndose de uniformes, abundante munición y buen
armamento. Sin embargo, la ventaja táctica del Ejército era total. Desde las
cumbres de los cerros colindantes, los pobladores de Rumichaca observaban en
primera fila la batalla que los liberaría del terror.
Victoria y dolor
El combate se prolongó por
seis horas consecutivas, cesando al mediodía. El resultado fue contundente: medio
centenar de terroristas cayeron abatidos y solo unos pocos lograron escapar
de la hondonada. Durante el registro de la zona, los soldados consiguieron
recuperar cerca de 60 fusiles (entre modelos AKM, FAL y ametralladoras
MGP), consolidando uno de los golpes logísticos más importantes contra Sendero
Luminoso en el Frente Huallaga durante esa década.
La victoria, sin embargo, dejó
una profunda cicatriz. El subteniente ‘Quiroz’ resultó herido por un proyectil
en el brazo izquierdo y, trágicamente, una bala enemiga impactó en la cabeza
del sargento 2° EP Ricardo Masgo Ambrosio, quien perdió la vida en el
campo de batalla.
Al silenciarse las armas, los
campesinos bajaron de las alturas portando mantas llenas de queso, café, maíz
tostado, papas y trucha frita en señal de profundo agradecimiento a sus
libertadores. Con los rostros sucios por la pólvora y el corazón quebrado por
la pérdida de su hermano de armas, los soldados cruzaron miradas de alivio. En
la parte alta, el operador de la radio Thomson encendió el equipo para
solicitar el helicóptero de evacuación.
Aquella gesta quedó grabada en
la historia gracias al coraje de oficiales, suboficiales y soldados que
respondieron a los nombres de batalla de: ‘Murcy’, ‘Quiroz’, ‘Rayo’, ‘Cachpa’,
‘Rokero’, ‘Chanchito’, ‘Shagui’, ‘Toro Loco 1’, ‘Toro Loco 2’, ‘Muerto’,
‘Robot’, ‘Gallito’, ‘Pollo’, ‘Abicho’, ‘Piwicho’, ‘Calambrito’, ‘Burro’,
‘Rosita’, ‘Pescadito’, ‘Tarazona’, ‘Palapico’, ‘Charapa’, ‘Saco de plomo’,
‘Viejo’, ‘Perro Flaco’, ‘Ratón’, ‘Leodán’, ‘Sapo’, ‘Cortez’ y el eterno
sargento ‘Masgo’.
Honor y gloria a estos héroes
que lucharon para dejarnos un país libre de terrorismo. Tú que estas leyendo y
fuiste parte de esa gesta histórica, mi agradecimiento eterno.
Autor: Bécquer Jara
Córdova, excombatiente contrasubversivo.
Con información de: Benito
Ortiz Guzmán, ‘Muerto’.


















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