lunes, 12 de octubre de 2015

LA HISTORIA DE LA BANDA DE MÚSICOS DEL BATALLÓN DE INGENIERÍA DE COMBATE "HUASCARÁN" N° 112 CARAZ

Crónica de la Banda de Banda de Músicos del Batallón de Ingeniería Motorizado “Huascarán” N° 112.- En el mes de septiembre de 1977, un aire festivo rompió momentáneamente la rigidez de la guarnición en el Callejón de Huaylas. El teniente coronel de ingeniería don Renán Ortiz Guillermo, comandante del Batallón de Ingeniería Motorizado “Huascarán” N.° 112 con sede en el distrito de Caraz, nos otorgó una autorización especial: debíamos trasladarnos para amenizar la fiesta patronal del distrito de Anta, una localidad cercana al aeropuerto en la jurisdicción de la provincia de Carhuaz. Al llegar, el entusiasmo de la población se desbordó en atenciones. Nos invitaron abundante chicha de jora y cerveza helada; embriagados por la música y la hospitalidad, varios sargentos y cabos de la banda perdieron la cuenta de los vasos. Emocionados y con los rostros encendidos por el alcohol, el retorno se retrasó demasiado. Emprendimos el viaje de regreso bien entrada la noche, hacinados en la tolva de un camión que amablemente nos había proporcionado el alferado de la fiesta.

La fraternidad musical, sin embargo, se evaporó con los tumbos del camino. Desde que el vehículo cruzó el distrito de Ranrahirca hasta las inmediaciones de Yungay, los sargentos y cabos comenzaron a enfrascarse en discusiones subidas de tono dentro de la tolva. Lo que empezó como un intercambio de reclamos borrachos degeneró rápidamente en una trifulca a puño limpio en pleno vehículo en marcha. Ante el caos, el sargento más antiguo de la dotación bramó una orden y obligó a detener el camión cerca del Centro Poblado de Punyan. Los soldados, completamente ebrios, saltaron a un costado de la pista asfáltica y desataron una feroz pelea campal que se prolongó por más de quince minutos. El chofer del camión, un civil ajeno a los códigos del cuartel, contemplaba la escena horrorizado y mudo de espanto desde su cabina, viendo cómo la tropa que integraba la distinguida banda de músicos se molía a golpes sin respetar antigüedades, jerarquías ni grados. Cuando los puños finalmente callaron, el panorama era desastroso: había hombres con los labios partidos, pómulos hinchados y otros que emanaban abundante sangre por la nariz. En esas lamentables condiciones volvieron a subir a la tolva, arrastrando consigo varios instrumentos abollados y lamentando la pérdida de las valiosas boquillas de las trompetas.

Los sargentos, todavía envalentonados por los vapores del alcohol, le mentaban la madre al chofer y lo conminaban a acelerar. Tras recorrer diecisiete tensos kilómetros bajo el manto de la noche, el camión dobló lentamente por la esquina del arco que da la bienvenida al bello distrito de Caraz. El reloj marcaba ya las 23:30 horas. Al ingresar al cuartel, nos percatamos de inmediato de que nos estaban esperando con honda preocupación. En la guardia aguardaban el suboficial Mario Vílchez, oficial de día, y el capitán de día, el subteniente Juan Huamán Traverso. La orden de descender del vehículo fue tajante. Al ver bajar al personal en ese estado etílico, con los uniformes ensangrentados, los rostros desfigurados por la hinchazón y las narices rotas, los oficiales no daban crédito a lo que veían. Nos hicieron formar de inmediato en las inmediaciones de la guardia, donde fuimos sometidos a un breve pero implacable interrogatorio.

Sin perder tiempo, el capitán de día ordenó al oficial de guardia que todo el contingente de músicos fuera depositado en el calabozo. En total, diecinueve castigados fuimos empujados al interior de un ambiente oscuro, estrecho y maloliente. Pasamos la noche entera de pie, pues el espacio no permitía otra postura. En medio de aquella profunda incomodidad, atrapado por el frío de las paredes, me arrepentí con el alma de haber integrado alguna vez la banda de músicos. Para colmo de males, los más ebrios comenzaron a orinar dentro del encierro; el hedor se volvió insoportable a cada instante y el piso, de rincón a rincón, quedó completamente anegado por los orines. Así nos encontró el amanecer, sin haber podido pegar el ojo ni siquiera cinco minutos debido a la pestilencia y la tortura del espacio.

A las 05:30 de la mañana, los cerrojos de hierro crujieron. El oficial de guardia se aproximó y ordenó al cabo de castigados abrir la pesada puerta. Salir de aquel recinto inmundo provocó en nosotros un alivio indescriptible; tras largas horas de asfixia, volvimos a respirar el aire puro de la sierra. Sin embargo, la tregua fue corta. El cabo nos condujo de inmediato a la explanada de la guardia, donde el oficial nos aplicó una severa sanción física que se prolongó por espacio de dos horas. Bajo sus gritos realizamos interminables series de ranas, planchas y polichinelas, hasta que el corneta del cuartel tocó la melodía del rancho, interrumpiendo el castigo para que fuéramos a alimentarnos.

El veredicto final se dictó en el patio. El capitán de día castigó con ocho días de arresto simple al sargento músico reenganchado y a dos de los sargentos de la tropa del Servicio Militar Obligatorio, quienes dieron media vuelta para regresar al fétido calabozo. Los demás, con el cuerpo adolorido y el orgullo por los suelos, nos retiramos en silencio hacia las cuadras para reintegrarnos a nuestras respectivas compañías, jurando no volver a mezclar la chicha de jora con el honor del uniforme.

Los «morocos» en el ruedo: El duelo de bandas en Ticapampa.- La banda del batallón ya se había labrado una bien ganada fama en toda la región. Por eso, en el mes de octubre de 1977, el jefe de la unidad nos envió de comisión al distrito de Ticapampa con la misión de amenizar su fiesta patronal. Salimos muy temprano desde el cuartel de Caraz, acomodados en la tolva de un camión que amablemente había proporcionado el alferado de la festividad. El contingente musical estaba conformado por diecinueve hombres entre sargentos, cabos y soldados, todos bajo la dirección de nuestro maestro, un profesor de música del Colegio Dos de Mayo. Entre los clases y la tropa contábamos con músicos fogueados en agrupaciones civiles: tres sargentos eran naturales de Chiquian, en la provincia de Bolognesi; un soldado provenía de Cajacay y los demás clases eran de los caseríos de Huaraz. La gran mayoría sumaba mucha experiencia en el arte de los vientos, pues al haber sido reclutados mediante la leva forzada, tenían edades que oscilaban entre los veintidós y los veintiocho años. Con semejante personal, estábamos en plenas condiciones de competir con las mejores agrupaciones de la región.

Arribamos a Ticapampa en las primeras horas del día. Al llegar a la casa del alferado, nos recibieron con una hospitalidad desbordante, sirviéndonos un reconstituyente ponche preparado a base de chicha de jora mezclada con huevo batido, acompañado de su respectivo pan serrano y un suculento caldo de carnero sazonado con hierbas aromáticas. Con el cuerpo caliente gracias a ese desayuno bien reforzado, marchamos con rumbo a la Plaza de Armas. Por las calles adyacentes nos cruzábamos con otras bandas del Callejón de Huaylas y de las zonas de Bolognesi que también se dirigían al centro del pueblo. En aquellos tiempos, la población civil era más genuina y original en su vestimenta, conservando la pureza de su lenguaje andino. Al vernos pasar, todos nos miraban con profunda admiración, guardando un estricto respeto hacia el uniforme militar.

Una vez en la plaza, nos ubicamos en las inmediaciones de la puerta principal de la iglesia. En aquella época, el cuadrante de la Plaza de Armas era prácticamente una pampa, un terral rústico que no tenía ni una sola banca. A nuestro lado se acomodó la banda de Huayllacayán, proveniente también de Bolognesi; en total nos reunimos seis agrupaciones musicales, distribuidas estratégicamente a razón de dos grupos en cada esquina.

La banda del batallón, luciendo su característico uniforme de campaña color caqui y los borceguíes bien lustrados, desbordaba confianza ante el inminente «mano a mano» contra los de Huayllacayán. Ellos nos miraban de reojo, con un indisimulable desdén, y rompieron el fuego musical haciendo sonar un huayno característico con el puro sentimiento de Bolognesi. En cuanto las notas de sus trompetas callaron, nosotros respondimos de inmediato y sin dudar: sintonizamos los instrumentos y soplamos con el alma el huayno «Linda Chiquiana», interpretado también al estilo Bolognesi, seguido de un vibrante pasodoble para cerrar con otro huayno de su propia tierra.

El impacto en la multitud fue instantáneo. Los civiles que bailaban y la gente que observaba el espectáculo comenzaron a murmurar con asombro: «Los morocos son muy superiores a todas las bandas. Han tocado pasodoble, han tocado huayno al estilo Bolognesi y huayno al estilo Huaraz; han silenciado por completo a la banda de Huayllacayán». Llenos de entusiasmo, los danzantes rompieron en vítores y hurras hacia la tropa, haciendo resonar el grito de: «¡Batallón, batallón, batallón!». Nosotros, que ya habíamos aplacado la sed del polvo con algunas cervezas invitadas por el público, redoblamos el paso hacia adelante, henchidos de orgullo y demostrando con cada nota por qué estábamos allí representando con honor al Ejército peruano.

sábado, 10 de octubre de 2015

LA HISTORIA DE LA BASE CONTRASUBVERSIVO N° 28 DEL DISTRITO DE YURACYACU RIOJA SAN MARTÍN PERÚ 1994

EL Distrito de Yuracyacu es uno de los nueve distritos que conforman la Provincia de Rioja, departamento de San Martín, ubicado en las inmediaciones del Río Mayo, es un valle agrícola especialmente del cultivo de arroz.  

Durante la Guerra interna, entre los años de 1987 hasta el año de 1992 aproximadamente, este distrito fue el principal fortín del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), según testimonio de los subversivos arrepentidos en este distrito existió mas de 500 combatientes bien armados pero carentes de ideología, comandados por el camarada “muchachón” quien fue abatido por el personal del Ejército y como consecuencia de constantes deserciones y derrotas sus cuadros depusieron sus armas y se acogieron a la Ley del arrepentimiento ordenado por el presidente Alberto Kenya Fujimori, tal como lo manifestó su líder Sistero García Torres (comandante Ricardo). El Movimiento Revolucionario Túpac Amaru por sus propios errores había fracasado en su fortín del departamento de San Martín, a partir del año 1993 el territorio abandonado por los tupacamaristas lo invadieron los combatientes del Partido Comunista del Perú SL. 

El 7 de marzo de 1994, una noche de intensa lluvia torrencial, la fuerza de la naturaleza golpeaba con tanta fuerza el techo de calamina y hacía tambalear las viejas estructuras del precario alojamiento del personal de Técnicos y Suboficiales del Batallón Contrasubversivo N° 28 de Rioja, San Martín. El ruido de las calaminas y el trueno perturbaba mi estado emocional, así en esas condiciones algo pensativo me acosté y no pude conciliar el sueño, en esas circunstancias, para mi pesar, siendo las 01:30 horas, ingresó al alojamiento un soldado de la guardia, quien me comunicó para equiparme lo mas rápido posible para salir como integrante de una patrulla de refuerzo con destino al distrito de Yuracyacu, donde se encontraba una Base Militar que en esos momentos de la noche soportaba intenso hostigamiento de parte de los combatientes de grupos subversivos de tupacamaristas o del Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso. 

Mientras preparaba mi equipo, verificaba el fusil, las cacerinas, las municiones y las granadas, miles de pensamientos con diversos interrogantes reinaba en mi cabeza, así salí al paso ligero con dirección a las inmediaciones de la guardia de prevención donde hallé una camioneta de doble cabina (4x4) con personal de Tropa SMO y un Oficial de grado de teniente a bordo, ahí también subí. Cuando el vehículo salió por la tranquera de la guardia entre mi dije, este puede ser una emboscada; definitivamente una cosa es patrullar en la zona Selva y otra en las zonas de la Sierra, dentro de la oscuridad el pequeño vehículo recorría por una carrozable cubierto de una densa vegetación por ambos flancos, era pues mi primera salida como integrante de una patrulla en este tipo de terrenos. Después de recorrer por lapso de una hora y media llegamos al mencionado distrito y todo era silencio, en la Base Militar una parte del personal se encontraba en sus trincheras y otros dentro de la instalación, todos estaban equipados, el teniente de seudónimo "Voltaire" quién fue el jefe de esta base militar, nos dijo que habían disparado una ráfaga de ametralladoras desde el monte y que había sido breve, sin resultados que lamentar, en la pequeña instalación de esta Base Contrasubversivo todos amanecimos despiertos.

El día 8 de marzo, siendo las 08:00 horas, mediante un radiograma el mayor Abraham, Oficial de Operaciones (S-3)  del Batallón Contrasubversivo N° 28 de Rioja, me ordenó para permanecer como destacado en esta Base Militar hasta el 31 de mayo de 1994, el teniente y el personal de Tropa retornaron al Puesto de Comando de Rioja. 

En esta Base Contrasubversivo encontré como jefe a un subteniente de infantería con el nombre de combate "Voltaire", un suboficial y 40 hombres de Tropa SMO (tropa netamente de la selva). El oficial y el suboficial permanecieron hasta el 31 de marzo del mismo año, el mencionado subteniente se fue al 5to CIR y el suboficial retornó a la ciudad de Lima para afrontar sus problemas con la Justicia Militar. 

Desde el momento de mi llegada a esta Base Contrasubversivo observé hechos de mucha indisciplina en el personal de Tropa Servicio Militar Obligatorio, la verdad que me causó mucha impresión negativa; resulta que en la Base el mando lo tenía un sargento 2do con el nombre de combate "Tigre" apoyado por el sargento 2do "Alpashira". El subteniente y el suboficial ambos sin experiencia de combate, no ejercían su autoridad al 100 %, hasta les tenían miedo a los mencionados sargentos, el personal de Tropa se levantaba en las mañanas si el sargento Tigre daba el visto bueno, salían a formar si el sargento Tigre les daba el visto bueno, es decir, hablando en términos militares del Perú, el personal de Tropa le hacían "llorar al novato subteniente  y al suboficial, mediante la resistencia pasiva". 

En la segunda semana del mes de marzo, el subteniente "Voltaire" salió de patrulla al mando de 20 hombres de Tropa por las zonas del Valle de la Conquista y por las zonas altas de Nuevo Cajamarca, y tuvo problemas con el personal bajo su comando, sobre todo durante el desplazamiento y los altos (descanso). Retornando a la Base, el mencionado oficial me manifestó lo siguiente: Dijo, "durante el patrullaje he tenido problemas con este personal de Tropa, resulta que descansan con la orden el sargento 2do Tigre, continuaban la marcha hasta que el mencionado sargento hacía el alto". Quedó demostrado que el oficial simplemente había estado "pintado" como uno mas de la patrulla. 

El personal de Tropa con la conducta que nos mostraba, según la creencia de ellos, el oficial y el suboficial sin experiencia de combate no les podía comandar; ergo, la indisciplina del personal de Tropa diariamente a mi me tenía preocupado, como es mi forma de ser quise emplear la fuerza y mediante el empleo del palo pensé dominar a los dos líderes, pero después de meditar algunos días, un día me apersoné a la cocina de tropa, donde una señora preparaba rancho para todo el personal, con ella conversé todo lo relacionado al personal de Tropa, ella me dijo: "Suboficial no se ponga exigente ni abusivo con este personal, porque a punta de balazos vas a bailar, como lo hicieron con el teniente Jhonatan, sobre todo mucho cuidado con el sargento Tigre y Alpashira, le suplico suboficial, no se meta con ellos, porque le irá muy mal", bueno, luego de esta advertencia simplemente hice pasar por alto todo tipo de indisciplina, informando de las ocurrencias a oficial al mando de la Base Militar. Un día al subteniente le propuse para poner a disposición del Puesto de Comando del Batallón a los 5 clases mas antiguos, con el argumento de que ellos tenían demasiado tiempo en la Base y necesitaban rotación, pero el oficial subalterno que cuida sus galones como si fuera oro de una tonelada, me dijo: "No, imposible, el comandante va a decir que no tengo comando, y eso es negativo para mi foja de servicios y si me hace relevar seria peor porque al final del año me calificarían mal", así el oficial por cuidar sus galones no se atrevió a dar solución la indisciplina del personal de Tropa, al final todo continuo igual.

El 17 de marzo, siendo las 08:00 horas una mañana de intenso sol, salí de  de patrulla al mando de 20 hombres de Tropa Servicio Militar Obligatorio, por el mismo itinerario que transitó la patrulla del subteniente de infantería de seudónimo "Voltaire", la ruta (Valle de la Conquista y partes altas de Nuevo Cajamarca), ahora el problema se había presentado para mi, el sargento 2do "tigre" y el sargento 2do "alpashira" clases muy experimentados en combates contrasubversivos, una ves mas formaron en la patrulla bajo mi comando, pero gracias a Dios no hubo problemas en el desplazamiento ni durante los altos (descanso), después de caminar durante todo el día sobre palos, troncos y trocha seca cubierto por una densa vegetación, en horas de la tarde llegamos a una comunidad nativa, donde hallamos "hombres y mujeres casi no contactados con la civilización" esa gente se alimenta con yuca, papaya, plátano, masato, etc, criaban sajino (animal parecido a un chancho), gallinas, patos, pavos, etc; no hablaban quechua ni idioma español, ellos tenían su propio lenguaje que algunos soldados les entendía, nos decían que entre ellos no había ladrones por eso todo sus rusticas viviendas permanecían abiertas, en este lugar pasamos la noche, donde los zancudos nos atacó día y noche. 

El día 18 de marzo, segundo día de desplazamiento dentro del monte bajo intensa lluvia, este día si fue como para no olvidar nunca, este
 personal de Tropa de la Selva acostumbrado a transitar en este tipo de terrenos, tal vez para probar mi capacidad y resistencia, me guió por unas trochas de difícil acceso, casi todo el trayecto presentaba muchos pantanos de trocha angosta, donde el agua me llegaba hasta el pecho, cubierto de barro, bajo la intensa lluvia, yo les seguía a ellos por donde se desplazaban los hombres en punta, quisieron dejarme en las trocha, pero no pudieron, así mojado les seguí por todo lado y hasta me hicieron pasar el río Mayo en una canoa chiquita, así después de largas horas de marcha, en una tarde lluviosa llegamos a una casa de madera, donde el dueño nos apoyo con comida y cama para todo el personal, ahí amanecimos.

El día 19 de marzo, siendo las 17:00 horas, la patrulla bajo mi comando retornó sin novedad a la Base Contrasubversivo del distrito de Yuracyacu. Recorrimos por el Valle de la Conquista, parte alta del distrito de Nuevo Cajamarca y otros.

El dos de abril de 1994, en horas de la mañana, se incorporó a la Base Contrasubversivo el subteniente de infantería Marco Moran Gonzales con el apelativo de combate "Franco", con el mencionado oficial en el año de 1990 trabajé en el glorioso Batallón de Infantería Motorizado "Iquique" N° 31 en la 8va División de Infantería con sede en el distrito de Lobitos, provincia de Talara; a partir de esa fecha el mencionado oficial asumió la responsabilidad como Jefe de la Base Militar, un oficial subalterno también sin experiencia de combate ni patrullajes en terrenos de la Selva , él no pudo hacer nada para corregir la indisciplina del personal de Tropa Servicio Militar Obligatorio, igual que su antecesor solo esperó que pasen los días para no hacerse problemas. 

El 15 de abril llegó el licenciamiento para la promoción del sargento "Tigre" y "Alpashira" con ellos se fueron de la Base, entre clases y soldados 12 individuos de Tropa. Una mañana llega el radiograma donde daban orden para que el mismo Jefe de la Base pase revista de prendas a este personal, pero el personal de Tropa en horas de la madruga ya habían preparado sus maletines y los mantenían bien asegurado con candado, cuando el subteniente "Franco" ingreso a la cuadra para la revista, el sargento "Tigre" le hizo el pare al oficial y se negaron a ser revistados, el oficial una vez mas no pudo ejercer su comando contra ellos y se retiró de la cuadra en completo silencio, luego en el patio de formación me dice "suboficial Diego saca a este personal al patio para la revista", la orden del subteniente no las cumplí para evitar quedar mal delante de personal de Tropa reten, y como el vehículo ya se encontraba estacionado con el motor prendido en las inmediaciones, los embarqué trasladando hasta el Puesto de Comando del Batallón Contrasubversivo N° 28 acantonado el distrito de Rioja, para ser entregados al oficial de personal (S-1). En la puerta del cuartel de Rioja nos había esperado el mismo Comandante Miguel (Jefe del Batallón), el Comandante inmediatamente mando formar a este personal y le ordenó abrir sus maletines, mandó vaciar todo al suelo y grande fue la sorpresa que encontró, se encontró dos granadas de fusil instalaza, cinco (05) granadas de mano, municiones de FAL en cantidad, uniformes "parchis" completamente nuevo etc, ante este hecho como es normal el Comandante dio gritos al cielo, me dijo. ¿Porqué el subteniente Franco no ha pasado revista?, al respecto yo simplemente me quedé en completo silencio, al día siguiente me enteré que al mencionado subteniente le había llegado una sanción de arresto simple por falta de comando. 

El Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), en los años de 1988 hasta el año 1992 aproximadamente, fue una organización Político Militar de ideología Marxista, Leninista,
de carácter nacionalista y latinoamericanista, que trataba de acumular fuerzas para tomar el poder mediante la lucha armada. En aquellos años el distrito de Yuracyacu, jurisdicción de la provincia de Rioja, San Martín, fue el Cuartel General de uno de los Frentes de lucha del mencionado grupo subversivo, según informes de Inteligencia, aproximadamente 500 combatientes uniformados y bien armados, comandado por el tupacamarista conocido con el seudónimo "muchachón" permaneció en este distrito, este mando militar tupacamarista murió durante un combate con las patrullas del Ejército peruano. Este grupo subversivo convocó a mucha gente, sobre todo (obreros, campesinos y desocupados), pero a sus combatientes les faltaba buena base ideológica, por ende rápidamente fracasaron en sus luchas; por ende rápidamente fueron derrotados militarmente, al final muchos de sus militantes se acogieron a la Ley del arrepentimiento decretado por el gobierno de Fujimori. 

Desde el año de 1988, el departamento de San martín fue el fortín inexpugnable del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, sin embargo a partir de 1992 su poderío comenzó a decaer por la buena acción de las patrullas de los batallones contrasubversivos del Ejército; mientras combatía el Ejército contra los tupacamaristas, subrepticiamente los combatientes del Partido Comunista de Perú Sendero Luminoso (PCP-SL) habían ocupado el territorio dejado por las huestes de Víctor Polay Campos, para el año de 1993 todo el departamento de San Martín fue ocupado por las huestes del Senderista Abimael Guzmán Reynoso, también conocido como el seudónimo de presidente "Gonzalo", cuando el Comando del Ejército se dio cuenta los senderistas se hicieron presente con mucha fuerza en todas las provincias del departamento de San Martín, como venganza los mandos y combatientes del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, comenzaron a colaborar con el Ejército peruano para luchar juntos contra los combatientes de Partido Comunista de Perú Sendero Luminoso, el mando militar tupacamarista con el seudónimo de “grillo” fue uno de ellos, a él llegué a conocerlo personalmente en el cuartel de la ciudad de Tarapoto, cuando salían las patrullas del Ejército para combatir contra los senderistas, el camarada “grillo” integraba las patrullas de ejército, uniformado y armado como cualquier soldado. 

En el año de 1994, en el distrito de Yuracyacu había 102 combatientes arrepentidos del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, registrados en la Base Militar, este personal todos los días domingo pasaba lista en la Base y participaban en la ceremonia de izamiento del pabellón nacional. 

miércoles, 7 de octubre de 2015

LA HISTORIA DEL BATALLÓN CONTRASUBVERSIVO N° 28 DISTRITO DE RIOJA SAN MARTÍN PERÚ 1994 - 1995

El Batallón Contrasubversivo “teniente EP Luis García Ruiz” N° 28 fue creado el 1 de enero de 1982, sobre la base del personal de la Compañía “B” del 5º CIR. Inicialmente, se encontraba acantonado en el Fuerte Militar “Soldado Alfredo Vargas Guerra”, en la ciudad de Iquitos, departamento de Loreto.

Esta unidad lleva su nombre en honor al valeroso oficial Luis García Ruiz, quien en abril de 1933 tuvo una destacada participación en el combate de Yabuyanos contra las cañoneras colombianas Cartagena y Santa María en el río Putumayo, donde las fuerzas peruanas infligieron una derrota al enemigo. Años más tarde, durante la campaña militar de 1941, el teniente García Ruiz combatió con éxito contra las fuerzas invasoras de Ecuador en el sector de Rocafuerte. El 11 de agosto de ese mismo año ofrendó su vida en acción de armas al comandar el asalto a una posición enemiga, dejando un legado de valor, abnegación y estricto cumplimiento del deber.

En el año 1990, con el objetivo de combatir a las organizaciones subversivas y a las mafias del narcotráfico, el batallón fue destacado a la ciudad de Pucallpa, en la provincia de Coronel Portillo, departamento de Ucayali. Posteriormente, en 1991, durante el gobierno de Alberto Fujimori y ante el notable avance de los grupos terroristas PCP Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), el Comando del Ejército reestructuró la unidad como el Batallón Contrasubversivo N° 28, trasladando su sede central al distrito de Rioja, en el departamento de San Martín. Para completar sus cuadros, se reclutó a personal nativo de la selva peruana procedente de Pucallpa, San Martín y Nauta (Loreto). Sus bases contrasubversivas se desplegaron estratégicamente a lo largo de todo el valle, abarcando localidades como Yuracyacu, Soritor, Tabalosos, San José de Sisas, Yurimaguas, Yarina, Pelejo, San Martín de Alao, Picota, Agua Blanca, Santa Rosa, Naranjos, Huimbayoc, Chazuta, Pongo de Caynarichi, Nueva Cajamarca y Naranjillo.

Durante el transcurso de la guerra interna, el Batallón Contrasubversivo N° 28 entabló numerosos combates en el Huallaga. El 6 de marzo de 1994, a las 17:45 horas, en una tarde nublada y lluviosa, llegué al distrito de Rioja con el grado de suboficial de primera, tras haber sido cambiado de colocación a esta unidad. El puesto de comando funcionaba de manera provisional en un antiguo y precario campamento del Ministerio de Transportes y Comunicaciones. Desde allí, el comandante dirigía las operaciones de todas las bases subordinadas de la zona.

Al ingresar al cuartel, fui conducido de inmediato a la Oficina de Personal (S-1), donde verificaron mi PC-15 y firmaron mi papeleta de tránsito. Acto seguido, un soldado me guio hacia la Oficina de Inteligencia (S-2). Allí recibí recomendaciones verbales sobre las medidas de seguridad indispensables y se me entregó una Libreta Electoral con una identidad falsa para poder desplazarme protegido por las distintas bases. Al ser mi primera vez en una zona de emergencia en terreno selvatico en pleno conflicto armado, el temor era inevitable.

Fui asignado al alojamiento de técnicos y suboficiales, un antiguo galpón de maquinaria pesada acondicionado con camarotes y roperos rústicos. Al instalar mi catre en un rincón, comencé a escuchar las conversaciones de los efectivos más antiguos. Hablaban con insistencia sobre las bases de Huimbayoc, Agua Blanca, Pelejo y Naranjos, zonas con alta presencia del narcotráfico. Muchos técnicos y suboficiales experimentados buscaban ser destacados a estos puestos debido al dinero ilícito que, según ellos, abundaba en dichas posiciones "rentables". Escuchar aquello me causó una profunda sorpresa y desconcierto.

Al día siguiente, 7 de marzo de 1994, a las 08:00 horas, durante la Lista de Diana, el Oficial de Operaciones (S-3) me nombró para ser destacado a la Base Contrasubversiva de Huimbayoc. Al enterarse, los técnicos veteranos manifestaron su envidia: "Pinche, estás bien recomendado con el S-3; a esa base solo van los conocidos y los que tienen influencias", me decían. Mientras ellos ambicionaban ese puesto, yo solo sentía un profundo temor a sufrir una emboscada en la espesura del monte y las trochas. Ese día no pude viajar hacia mi destino debido a que los autobuses provenientes de Lima y Chiclayo pasaron completamente llenos hacia Tarapoto, por lo que tuve que regresar al galpón.

Aquella noche desató una lluvia torrencial. La fuerza de la tormenta golpeaba el techo de calamina y hacía crujir las viejas estructuras del precario alojamiento. El ruido ensordecedor y los truenos alteraron por completo mi estado emocional, impidiéndome conciliar el sueño. En medio de esa tensa vigilia, a las 01:30 de la madrugada, un soldado de la guardia ingresó abruptamente para ordenarme equiparme de inmediato: debía integrarme a una patrulla de refuerzo con destino al distrito de Yuracyacu. La base militar de esa localidad estaba sufriendo en esos instantes un intenso hostigamiento con disparos de fusiles y ametralladoras desde el monte, desconociéndose si los atacantes pertenecían a Sendero Luminoso o al MRTA.

A las 02:00 horas, una patrulla integrada por veinte hombres y comandada por un teniente se encontraba lista en la puerta de la guardia a bordo de una camioneta 4x4 de doble cabina. Corrí desde el galpón y subí al vehículo. Durante el desplazamiento en la oscuridad a través de un sendero cerrado por la vegetación, la tensión era máxima; la posibilidad de caer en una emboscada en el monte no salía de mi mente. Permanecí alerta junto al personal de tropa, aferrando mi fusil FAL que ya llevaba calzada una granada de fusil String. Finalmente, a las 03:00 de la mañana, ingresamos a la Base Contrasubversiva de Yuracyacu. Al llegar constatamos que el ataque enemigo había sido breve, pero la patrulla completa permaneció en alerta máxima hasta el amanecer.

El 8 de marzo, a las 08:00 horas, el teniente conocido bajo el seudónimo de "Rolando" retornó junto al resto de la patrulla de refuerzo al Puesto de Comando en el distrito de Rioja. Por mi parte, permanecí destacado en la Base Contrasubversiva de Yuracyacu desde ese mes hasta el 31 de mayo de 1994, fecha en la que recibí una nueva orden de desplazamiento para integrarme a la base del distrito de Agua Blanca.

Entre los años 1990 y 1992, el distrito de Yuracyacu, bajo la jurisdicción de la provincia de Rioja en el departamento de San Martín, operó como el Cuartel General de uno de los frentes de lucha más activos del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA). De acuerdo con los informes de inteligencia militar, en el apogeo de su despliegue en la zona, esta organización subversiva llegó a concentrar a cerca de 500 combatientes uniformados y fuertemente armados. Este frente estuvo comandado por el mando político-militar conocido como "Muchachón", quien posteriormente cayó abatido en combate contra las patrullas del Ejército Peruano. Aunque el grupo logró captar a un número significativo de pobladores locales —principalmente obreros, campesinos y desocupados—, la estructura adolecía de una sólida base ideológica entre sus combatientes, lo que precipitó su declive operativo. Tras ser derrotados militarmente, gran parte de sus militantes optaron por acogerse a los beneficios de la Ley de Arrepentimiento decretada por el gobierno de Alberto Fujimori.

Desde 1988, el departamento de San Martín se había constituido como un bastión inexpugnable para el MRTA; sin embargo, a partir de 1992 su capacidad operativa decayó drásticamente debido al asedio de las patrullas de los batallones contrasubversivos del Ejército. Esta transición fue aprovechada por las columnas del Partido Comunista del Perú - Sendero Luminoso, las cuales ocuparon de manera subrepticia las áreas geográficas abandonadas por las huestes de Víctor Polay Campos. Para el último trimestre de 1993, la presencia de la organización dirigida por Abimael Guzmán, el camarada "Gonzalo", se había extendido con gran agresividad en todas las provincias de San Martín. Ante esta situación, y motivados por un afán de represalia, antiguos mandos y combatientes arrepentidos del MRTA comenzaron a colaborar activamente con el Ejército Peruano, uniendo esfuerzos para combatir a Sendero Luminoso. Entre ellos se encontraba el exmando tupacamaruta bajo el seudónimo de “Grillo”, a quien conocí personalmente en el cuartel de la ciudad de Tarapoto. Este colaborador residía dentro de las instalaciones militares y, cada vez que las patrullas del Ejército salían a operar contra las columnas senderistas, se integraba a las filas uniformado y armado como un soldado regular.

El MRTA, durante su periodo de mayor beligerancia entre 1988 y 1992, se autodefinía como una organización político-militar de ideología marxista-leninista, de carácter nacionalista y latinoamericanista, cuyo objetivo central era la toma del poder mediante la vía armada. Para el año 1994, en el distrito de Yuracyacu se encontraban registrados un total de 102 combatientes de esta agrupación acogidos a la Ley de Arrepentimiento. Este personal tenía la obligación de pasar lista en la Base Militar todos los domingos y participar activamente en la ceremonia cívica de izamiento del Pabellón Nacional.

El panorama cambió drásticamente el 6 de febrero de 1995. Con motivo del estallido del Conflicto Armado con el Ecuador en el sector del Alto Cenepa (provincia de Condorcanqui, Amazonas), el personal del Batallón Contrasubversivo N° 28 fue movilizado de urgencia a bordo de aviones Antonov del Ejército y de la Fuerza Aérea con destino al aeródromo de El Valor, en Bagua. Desde allí, el contingente se trasladó por vía terrestre hasta Mesones Muro, navegó el río Marañón hasta la Base Militar de Ciro Alegría, y finalmente fue insertado en helicópteros hacia el Puesto de Vigilancia N° 1.

El domingo 12 de febrero de 1995, el batallón entabló combate directo contra las tropas de la Brigada de Fuerzas Especiales N° 9 "Patria" del Ejército del Ecuador en las inmediaciones de la Cota 1232. Aquella tarde, el enfrentamiento arrojó un saldo de seis efectivos peruanos heridos por esquirlas debido al fuego concentrado de morteros de 60 mm.

Al día siguiente, el lunes 13 de febrero, la intensidad de los combates en la Cota 1232 cobró la vida del sargento segundo de Servicio Militar Obligatorio (SMO) Inocente Nicolás Vásquez Gonzáles. El sargento, conocido entre la tropa como "Lechuza", falleció a consecuencia del impacto directo de una esquirla de mortero de 60 mm que le amputó el hombro y el brazo derecho. Esta sensible baja ocurrió durante un ataque sorpresivo perpetrado por la Brigada "Patria" de Latacunga Ecuador contra una reducida fuerza peruana de 86 combatientes, quienes se encontraban dispersos y desorientados en la densa vegetación tras las acciones del día anterior. Esa jornada concluyó con un saldo trágico de 27 heridos adicionales.

El 22 de febrero, fecha que las fuerzas armadas ecuatorianas recordarían como el “miércoles negro”, el Batallón Contrasubversivo N° 28 participó activamente con una compañía de fusileros reforzada con 15 lanzacohetes RPG-7. El empleo masivo de estos lanzadores permitió batir de manera eficaz las posiciones atrincheradas de las tropas ecuatorianas en el sector denominado El Maizal. Desde su inserción el 8 de febrero de 1995, la unidad mantuvo una participación ininterrumpida en el frente del Valle del Cenepa por espacio de dos meses y 22 días, replegándose del Puesto de Vigilancia N° 1 el 30 de abril de 1995, una vez que los observadores militares de los países garantes (MOMEP) ordenaron la desmilitarización de la zona de conflicto.

A partir de noviembre de 1997, el Batallón Contrasubversivo N° 28 fue reestructurado y renombrado como el Batallón de Infantería de Selva N° 28 (BIS N° 28). Bajo esta nueva denominación, la unidad asumió la responsabilidad del Sistema de Vigilancia de Fronteras en el límite territorial con Colombia, desplegando sus capacidades en la zona del río Pastaza con el propósito de reforzar los puestos de vigilancia y optimizar el control de la soberanía en dicho sector.




LEY Nº 31177

 

LA PRESIDENTA A. I. DEL CONGRESO

DE LA REPÚBLICA

POR CUANTO:

EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA;

Ha dado la Ley siguiente:

LEY QUE OTORGA BENEFICIOS A LOS EXCOMBATIENTES DE LAS FUERZAS ARMADAS DE LA LUCHA CONTRATERRORISTA, MODIFICANDO LA LEY 24053, LEY QUE DENOMINA “CAMPAÑA MILITAR DE 1941”, A LOS GLORIOSOS HECHOS DE ARMAS CUMPLIDOS EN ZARUMILLA Y EN LA FRONTERA NOR ORIENTE; Y QUE DECLARA EL 31 DE JULIO DÍA CENTRAL CONMEMORATIVO; Y LA LEY 29248, LEY DEL SERVICIO MILITAR

Artículo 1. Objeto de la Ley

La presente ley tiene por objeto incorporar a los excombatientes de la lucha terrorista de las Fuerzas Armadas que participaron en el proceso de Pacificación Nacional entre los años 1980-2000, a los alcances del artículo 10 de la Ley 24053, Ley que denomina “Campaña Militar de 1941”, a los gloriosos hechos de armas cumplidos en Zarumilla y en la Frontera Nor Oriente; y que declara el 31 de Julio Día Central Conmemorativo. Así mismo, modificar el artículo 61 de la Ley 29248, Ley del Servicio Militar, en reconocimiento por sus contribuciones en la pacificación nacional.

Artículo 2. Modificación del artículo 10 de la Ley 24053, Ley que denomina “Campaña Militar de 1941”, a los gloriosos hechos de armas cumplidos en Zarumilla y en la Frontera Nor Oriente; y que declara el 31 de Julio Día Central Conmemorativo.

Modificase el artículo 10 de la Ley 24053, Ley que denomina “Campaña Militar de 1941”, a los gloriosos hechos de armas cumplidos en Zarumilla y en la Frontera Nor Oriente; y que declara el 31 de Julio Día Central Conmemorativo, conforme al siguiente texto:

“Artículo 10. Los beneficios de la presente ley, se harán extensivos a los excombatientes del conflicto de 1933 que el Comando Conjunto acredite como defensores calificados. Igual derecho les asiste a los excombatientes de los años 1978, 1981 y 1995, calificados como Defensores de la Patria por el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y a los excombatientes de la lucha contra el terrorismo, que cuenten con parte de guerra formulado en su oportunidad y hayan calificado como Defensores de la Democracia mediante la Ley 29031, Ley que instituye los Días de los Defensores de la Democracia y crea la condecoración; con cargo al presupuesto del Ministerio de Defensa y del Ministerio del Interior, según corresponda”.

Artículo 3. Modificación del numeral 4 del artículo 61 de la Ley 29248, Ley del Servicio Militar

Modificase el numeral 4 del artículo 61 de la Ley 29248, Ley del Servicio Militar, en los siguientes términos:

“Artículo 61.- De los beneficios de los licenciados

El personal licenciado del Servicio Militar Acuartelado tiene los beneficios siguientes:

4. Prioridad para acceder a los distintos servicios que brinda el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo a través de sus programas, de acuerdo a los requisitos que éstos establezcan, conforme a los convenios de cooperación que el Ministerio de Defensa deberá celebrar con el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo. En el caso de los licenciados que participaron en el proceso de Pacificación Nacional en la lucha contra el terrorismo entre los años 1980-2000, se tendrá en consideración esta situación, para efectos de las evaluaciones médicas de audiometría, oftalmología y psicología que les realice el Ministerio de Trabajo.

DISPOSICIONES COMPLEMENTARIAS

FINALES

PRIMERA. Calificación de los beneficiarios de la presente ley

Encargase al Consejo de la Condecoración, creado por el artículo 3 de la Ley 29031, Ley que instituye los Días de los Defensores de la Democracia y crea la condecoración, la calificación como Defensores de la Democracia a los excombatientes de la lucha contraterrorista, que cuenten con parte de guerra formulado en su oportunidad, para ser beneficiarios de la presente ley.

SEGUNDA. Exclusión

Los efectos de la presente ley no son aplicables a las personas que tengan sentencia firme condenatoria por la comisión de delitos.

POR TANTO:

Habiendo sido reconsiderada la Ley por el Congreso de la República, insistiendo en el texto aprobado en sesión del Pleno realizada el día trece de junio de dos mil dieciocho, de conformidad con lo dispuesto por el artículo 108 de la Constitución Política del Perú, ordeno que se publique y cumpla.

En Lima, a los veintiséis días del mes de abril de dos mil veintiuno.

MIRTHA ESTHER VÁSQUEZ CHUQUILIN

Presidenta a. i. del Congreso de la República

LUIS ANDRÉS ROEL ALVA

Segundo Vicepresidente del Congreso de la República

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