domingo, 24 de mayo de 2015
viernes, 22 de mayo de 2015
LA PATRULLA "HUASCARÁN" EN LA "PUERTA DEL MONTE" TAYABAMBA PROVINCIA DE PATAZ MES DE JULIO 1993
domingo, 17 de mayo de 2015
LA PATRULLA "HUASCARÁN" EN EL CASERÍO DE UTCUBAMBA DISTRITO DE ONGÓN PROVINCIA DE PATAZ JULIO 1993
Las Gargantas del Rio Mishollo
y el Velo de la Selva.- El caserío de Utcubamba era apenas un
pequeño lunar de vida suspendido en medio del verdor tierno, espeso y siempre
silencioso de la selva de Ongón. Para alcanzarlo desde La Puerta del Monte no
había más opción que entregarse a un sendero ancestral. Era una serpiente de
tierra que se avanzaba a pie, custodiada en las profundidades del valle por el
rugido eterno del río Mishollo.
A ese rincón apartado del
mundo arribé un viernes 9 de julio de 1993. A mi mando marchaba la patrulla
Huascarán: veinte soldados del Servicio Militar Obligatorio. Eran muchachos
reclutados del Perú profundo, curtidos en la Base Contrasubversiva N° 323 de
Tayabamba, cuyos rostros jóvenes cargaban ya con el peso de una guerra
silenciosa. Nos habían desplegado para dar seguridad durante el IX Censo
Nacional y IV de Vivienda, en días donde el peligro no solo acechaba en las
sombras, sino que caminaba con frecuencia por esos mismos parajes bajo las
banderas del PCP Sendero Luminoso.
La calma aparente de la
manigua se quebró el jueves 15 de julio. Eran las diecisiete horas y el calor
de la selva baja caía como plomo derretido sobre nuestras espaldas cuando
retornamos a Utcubamba desde el caserío de Pampa Seca. Pero ya no estábamos solos.
La urgencia del combate nos había hermanado en el camino con la patrulla Judío,
liderada por el subteniente de infantería Reynaldo López Palomino. Éramos ahora
una sola fuerza de cuarenta y dos hombres avanzando a marcha forzada. Con los
ojos inyectados en sangre y el aliento corto, perseguíamos los rastros frescos
de la columna principal del enemigo: aquellos mismos ciento veinte hombres que,
bajo el mando del camarada "Gerardo", pretendían cruzar las cumbres
hacia la zona andina de Pataz.
La noche andina, rápida y
traicionera, cayó sobre nosotros antes de que pudiéramos verles las caras. Sin
saber con exactitud dónde se ocultaban y con la visibilidad reducida a cero,
ordené detener la marcha en la explanada verde del caserío. Allí, sobre la
hierba húmeda y cubiertos apenas por la lona de nuestros viejos capotines de
campaña, pasamos las horas soportando el frío de la madrugada y los rigores de
un hambre feroz que nos roía las entrañas desde hacía cinco días.
El viernes 16 de julio
amaneció con el sonido metálico de los fusiles. A las siete de la mañana, los
hombres comenzaron a ajustarse las mochilas y el equipo para reiniciar el
repliegue. Aquella mañana el estómago siguió vacío; no hubo rancho para nadie. Justo
antes de dar la orden de avance, dos campesinos de mirada esquiva y voz
temblorosa se acercaron a la columna. Traían una advertencia que congeló el
ambiente: los senderistas nos esperaban más adelante, atrincherados en el
paraje de La Puerta del Monte, ese quiebre natural donde la selva se rinde ante
la sierra de Pataz.
Asumí la vanguardia al frente
de la patrulla Huascarán, guiando a mis hombres habituados a las largas marchas
en los Andes. Iniciamos el ascenso al borde del abismo. El avance se volvió un
ejercicio de paciencia y nervios templados. El terreno se estrechaba a cada
paso, rompiéndose en subidas empinadas, bajadas resbaladizas y curvas tan
cerradas que la densa vegetación nos robaba cualquier dominio visual a larga
distancia. Caminábamos encajonados en la roca cubierta de follaje, sintiendo la
proximidad de la muerte en cada tramo del camino, con la sospecha constante de
una emboscada inminente. Abajo, en el fondo de la quebrada, el río Mishollo
rugía con más fuerza, como un aviso de lo que aguardaba a los caídos antes de
tributar sus aguas al caudal del Huallaga.
Fue una jornada donde la
tensión se podía cortar con las bayonetas. El camino parecía maldito; no
cruzamos un solo viajero, ni un alma a quien interrogar. Los civiles se habían
esfumado, escondidos en sus chozas por el miedo cerval a quedar atrapados en el
fuego cruzado. En la punta de la columna, los soldados más astutos avanzaban
cuerpo a tierra, realizando reconocimientos minuciosos tramo a tramo para abrir
paso a los grupos de asalto. Con los flancos cubiertos, la vanguardia alerta y
la retaguardia en tensión, cada hombre caminaba con el dedo pegado al
disparador, listo para escupir fuego a la primera sombra. A trescientos metros
por detrás, cuidándonos las espaldas como una sombra fiel, se desplazaba la
patrulla Judío del subteniente López Palomino.
Sin embargo, el destino de
aquella tarde no estaba escrito en las armas, sino en el cielo. Los
subversivos, fieles a su doctrina de eludir el combate cuando no tienen la
certeza absoluta de la victoria, decidieron no presentar batalla. Aprovechando
que la geografía les ofrecía una ruta de escape, huyeron hacia el caserío de
Pachacrahuay para fundirse con la tierra. Aquellos días, la naturaleza decidió
tomar partido por ellos.
Justo cuando un helicóptero de apoyo militar sobrevolaba la zona arañando las nubes, buscando desesperadamente un claro entre los árboles para abrir fuego y descargar su castigo desde el aire, el cielo se cerró por completo. Las intensas lluvias y una neblina densa, blanca y pesada como una mortaja, cubrieron la huida del enemigo. La tormenta impidió la acción aérea y borró sus rastros, dejando a las patrullas solas en la inmensidad del monte, masticando la frustración bajo el agua, mientras el eco de los motores de la aeronave se perdía a lo lejos entre las montañas de Pataz.
LA PATRULLA "HUASCARÁN" CASERÍO DE PAMPA SECA DISTRITO DE ONGÓN PATAZ LA LIBERTAD PERÚ 1993
viernes, 15 de mayo de 2015
LA PATRULLA HUASCARÁN EN EL DISTRITO DE ONGÓN PROVINCIA DE PATAZ LA LIBERTAD 11 DE JULIO DE 1993
El día domingo 11 de julio de 1993, siendo las 08:30 horas, un mañana muy soleado, la patrulla Huaracarán inició el desplazamiento desde el caserío de Pampa Seca con destino al distrito de Ongon. Desde las primeras horas de la madrugada detuvimos a todos los viajeros que se dirigían al distrito en mención y alrededores, en total reunimos a 15 viajeros, entre hombres, mujeres y niños, este personal civil se desplazó dentro de la patrulla con sus tres burros de carga, con ellos volteamos la curva del caserío de Pampa Seca. Desde esta esquina hasta la siguiente curva que tiene la forma de un morro hay una distancia aproximado de dos kilómetros y medio, en esas circunstancias uno de los hombres en punta que portaba el aparato óptico (binocular) me informa que nuevamente había observado a tres hombres vestidos de negro, dos en la parte alta del morro y uno debajo del camino, así como en el día anterior no le dimos la debida importancia y continuamos con la marcha a ritmo de paso lento de las mujeres y niños. Siendo las 10:00 horas, en la curva al pie del morro ubicado entre el caserío de Pampa Seca y el distrito de Ongon, 120 combatientes del Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso al mando del camarada Gerardo me habían tendido una emboscada, yo pasé con mi patrulla y los civiles viajeros por delante ellos a 50 metros de distancia, no sabíamos que ellos estaban ahí, gracias a Dios no nos atacaron; aquel día en este inhóspito lugar, de producirse el enfrentamiento muchas vidas se hubieran perdido, nosotros sin saber nada de la presencia de ellos pasamos con rumbo al distrito de Ongon.
En el recuerdo de la Patrulla Huascarán conformado por jóvenes del Perú profundo queda para siempre el hermoso distrito de Ongon, el caserío de Pampa Seca, el caserío Utcubamba, y el paraje conocido como la Puerta del Monte. El distrito de Tayabamba, caserío de Huarichaca, caserío de Huanapampa, caserío de Huachapita, caserío de Arcaypata, caserío de Collay. El distrito de Huaylillas, caserío de Pachacrahuay, distrito de Buldibuyo, caserío de Asia, caserío de Ucrumamarca, distrito de Taurija, distrito de Urpay, distrito de Santiago de Challas y distrito de Huancaspata.
domingo, 10 de mayo de 2015
PATRULLAJE CONTRASUBVERSIVO EN EL DISTRITO DE ONGON PROVINCIA DE PATAZ LA LIBERTAD PERÚ JULIO 1993
El día miércoles 7 de julio en la noche en la Base del distrito de Tayabamba, provincia de Pataz, el capitán con seudónimo "águila" me nombra para desplazarme con destino al distrito de Ongon al mando de la patrulla "Huascarán" conformado por 20 hombres de tropa SMO con la misión de emboscar y enfrentar al grupo subversivo del Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso que según los informes de inteligencia se desplazaban desde la provincia de Tocache por las rutas del distrito de Ongon, luego para incursionar en las diferentes zonas andinas de la provincia de Pataz, principalmente en el distrito de Tayabamba y distrito de Buldibuyo, Taurija, Urpay, Huancaspata, Santiago de Challas y otros para aniquilar autoridades como alcaldes, gobernadores, profesores, jueces y enfrentar a las fuerzas del orden.
El día jueves 8 de julio de 1993, siendo las 08:00 horas, una mañana soleado y cielo despejado, la patrulla "Huascarán" conformado por 20 hombres de Tropa SMO bajo mi comando abandonó la Base Contrasubversivo N° 323 del
distrito de Tayabamba, provincia de Pataz y nos desplazamos a pie con destino al distrito de Ongon para enfrentar a los grupos subversivos del Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso, hasta ese momento de cantidad no precisado, iniciando la marcha pasamos por el antiguo camino que está en las inmediaciones del caserío de Collay y luego volteando una curva llegamos al caserío de Huanapampa con sus pobladores dedicados exclusivamente a la pequeña agricultura y ganadería, hasta ahí ya habíamos recorrido aproximadamente 8 kilómetros de distancia, aun nos faltaba recorrer 70 kilómetros de distancia hasta llegar a la plaza de armas del distrito de Ongon.
En el caserío de Huanapampa, siendo las 09:00 horas, una señora que recién había llegado desde la provincia de Tocache, departamento de San Martín; viendo a la patrulla que pasaba por las inmediaciones del mencionado caserío, salió apresurada desde un inmueble ubicado en la parte baja del camino, ella se colocó delate de los hombres en punta y nos impedía el paso, por las circunstancias de una situación imprevista se detiene de la patrulla, en el acto la señora nos informó del desplazamiento de una columna de 120 combatientes de la fuerza principal del Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso desde la provincia de Tocache, San Martín con destino a la provincia de Pataz, departamento de la Libertad, este grupo subversivo llegando al distrito de Ongon había previsto su recorrido por la ruta del caserío de Pampa Seca, caserío de Utcubamba y Puerta del Monte, para incursionar en los caseríos y distrito de la provincia de Pataz, principalmente de Tayabamba y Buldibuyo, para llevar a cabo acciones armadas. La dama campesina en todo momento nos suplicó, nos rogó para desistir la marcha, manifestando lo siguiente: Dijo, “Jóvenes no vayan, ellos son más que ustedes, en armas y personal, ustedes tienen una vida larga por delante, no arriesguen sus vidas”, a pesar de esta información decidimos continuar la marcha, porque nos habían dado la misión de enfrentar a este grupo subversivo del PCP SL, ya sea emboscándolo o en enfrentamiento frontal para que el personal civil a cargo del IX Censo Nacional de población y IV de vivienda realice sus labores sin peligro. A pesar de las advertencias de la señora para desistir la marcha por la cantidad de subversivos bien armados en el camino, continuamos, pues ya habíamos recibido la orden de la superioridad para enfrentarlos y no podíamos retroceder; ergo, proseguimos la marcha por el cerro que está al frente de este caserío, en la puna hemos caminado todo el día, en estos lugares ya no hay habitantes, solamente se ven ichus y pastos naturales propios del ande peruano; desde las altas punas bajamos para llegar a la Puerta del Monte donde existe un tambo que viene a ser un pequeño inmueble con techo de calamina donde se hospedan los viajeros, en este lugar la patrulla Huascarán pernoctó el 8 de julio en la noche, todos de hambre, soportando el frio y los peligros de la naturaleza, gracias a Dios amanecimos sin novedad. También es digno de resaltar la lealtad del perro "cuto", la perra "cucurucha" y la perra "blanca" estos animales que conformaban como parte de la patrulla contrasubversivo, en las noches permanecieron en alerta permanente a todo movimiento de extraños en las inmediaciones, ladraban por aquí, ladraban por allá y amanecieron haciendo ronda; durante los desplazamientos iban delante de los hombres en punta y detenían a todo extraños que venía en sentido contrario, se ponían muy bravos hasta que alguien de la patrulla interceda para que pasen los civiles, ahora que escribo todo esto han pasado mas de 22 años, simplemente por ser perros se nos fueron hace muchos años de este mundo, pero estoy seguro que un pedazo de sus huesos en algún lugar de la tierra descansará en paz.
En el distrito había total silencio, ni por curiosidad nadie se asomó por las inmediaciones, este tipo de conductas en los pobladores te hace pensar en muchos peligros, y uno como comandante de patrulla tiene que tomar las medidas se seguridad en forma inmediata. La plaza de armas que es una pampa cubierto de pasto natural de forma casi rectangular lo ocupamos en sus cuatro esquinas, siempre en cubiertas y abrigos para estar protegidos en casos de ataques de los grupos subversivos. Las autoridades políticas brillaron por su ausencia, ningún civil se nos presentó, ante la presencia del personal militar la población permaneció muy indiferente y se escondieron es sus viviendas, pienso que les éramos incómodos; por ende, inmediatamente informé al Puesto de Comando del Batallón Contrasubversivo N° 323 de Huamachuco, les informé a través de las ondas del equipo de radio de HF/BLU Thomson TRC 372, detallando que toda la población se mostraba indiferente ante nuestra presencia y que no había rancho ni alojamiento para el personal, y como respuesta el señor Comandante me ordenó para replegarme inmediatamente al caserío de Pampa Seca. Pero aquella tarde había alta radiación solar, motivo por el cual nos sentamos bajo la sombra de los árboles en la parte posterior del templo, lugar donde coordinamos posponiendo el retorno para las 18:00 horas, en esas horas de la tarde siendo las 16:00 horas se nos presentó una lluvia infernal que no paró hasta las 23 horas, impidiendo la marcha, por lo que decidimos quedarnos ahí toda la noche. Si me hubiera desplazado en las horas de la tarde con destino al caserío de Pampa Seca, con total seguridad me enfrentaba a las huestes del camarada "Gerardo" que en esas horas ya descansaban en este caserío ocupando el mismo local comunal que mi patrulla en horas de la mañana había abandonado. ¿porqué decidimos quedarnos bajo la sombra, aduciendo mucho calor?, ¿porqué la lluvia no paró hasta las 23:00 horas?, no habrá sido un milagro de la santa Virgen del Carmen del distrito de Ongon que de esta manera evitó una matanza entre hermanos, han pasado 25 años, aun sido pensando en este caso. Siempre en la parte posterior de la iglesia, soportando los embates de la naturaleza y la indiferencia de los pobladores amanecimos sentados al pie de los árboles, aquella madrugada soñé mucha sangre derramada en el camino y un hombre muy humilde iba limpiando el camino y las manchas de sangre se borraban, siendo las 04:00 horas me desperté muy asustado, en el acto me levanté, procediendo a verificar a los centinelas e sus puestos, gracias a Dios todo estaba sin novedad.
Desplazamiento de repliegue desde la Puerta del Monte con destino al caserío de Huanapampa.- Desde el paraje conocido como la Puerta del Monte, siendo las 15:10 horas iniciamos el repliegue con destino al caserío de Huanapampa, el personal de Tropa me decía lo siguiente: "Mi suboficial hay fiesta en el caserío de Huanapampa, ahí nos invitaran comida en abundancia y harta chicha de jora". Desde la Puerta del Monte hay un camino ascendente hacía la parte alta de la puna, en este paraje en las partes altas encontramos trincheras de los subversivos hechas de piedra, a una de esas trincheras disparé una granada de fusil Strin que al momento del impacto origino una gran explosión; en ese momento el subteniente de infantería López Palomino Reynaldo habría estado en la choza de los campesinos mandando preparar su suculento caldo de gallina y su personal de Tropa habría estado descansando plácidamente, pero fueron sorprendidos por la gran explosión, por ende rápidamente se habían colocado sus mochilas y cogieron sus fusiles, ellos pensando que habían emboscado a la patrulla bajo mi comando, reaccionaron bien, corrieron, otros por el camino, otros por la parte baja donde había una pampa pantanosa, y lo más triste según la versión de los soldados de la patrulla del oficial, habían dejado la olla del caldo de gallina hirviendo, dejaron la mula cargado con los borceguíes de la tropa, dejaron una batería del equipo de radio Thomson TRC-340, pero ya no nos alcanzaron, pues el personal de mi patrulla ya se encontraba en la parte alta. Caminar en este lugar es solo para los hombres de Infantería de a verdad, caminado 15 a 20 metros nos quedábamos "clavados" en el camino totalmente extenuados, en las piernas, en la parte posterior de las rodillas ya no había fuerza, que interminable fue el camino en esta subida en plena puna, así subiendo lentamente llegamos a la parte alta del cerro, un paraje totalmente desolado de frío intenso, donde descansamos durante 20 minutos. Desde este lugar todo el camino es en bajada hasta el caserío de Huanapampa que se encontraba de fiesta patronal, donde llegamos siendo las 19:30 horas, inmediatamente se nos presentan las autoridades y al vernos se quedaron totalmente absortos, algunos curiosos preguntaban si habían muertos, a mí se me presentó una chica estudiante de pedagogía de Tayabamba y me decía “suboficial todos comentaban diciendo que habías muerto, gracias a Dios te veo vivo” y me abrazó. En esos momentos las autoridades nos conducen hacía el local comunal, donde nos invitaron abundante comida y chicha de jora a todo el personal de la patrulla, además nos prestaron pellejos de carnero y frazadas para pasar la noche. Aquella noche yo dormí sobre los pellejos de carnero en la puerta de la pequeña iglesia que vemos en la presente fotografía, la iglesia es tan igual como de hace 25 años, en nada ha cambiado y la tropa del servicio de reten descaso dentro de una pequeña sala de un inmueble al frente de la iglesia y el personal de la reserva descansó en un inmueble en la parte lateral de la pequeña iglesia, para engañar al enemigo siempre permanecíamos dispersados por turnos para evitar sorpresas.
Desplazamiento de repliegue desde el caserío de Huanapampa con destino al distrito de Tayabamba.- El día 17 de julio, una mañana soleado y cielo muy despejado, siendo las 09:15 horas, el personal de la patrulla "Huascarán" bajo mi comando se desplazó de regreso con destino a la Base Contrasubversivo del distrito de Tayabamba a donde llegamos siendo las 10:50 horas, gracias a Dios todos sin novedad, durante 10 días habíamos permanecido en el sector del distrito de Ongon provincia de Pataz, soportando todo tipo de peligros y sobre todo de hambre y frío. Formando a mi patrulla en el pequeño patio de armas de la Base Contrasubversivo le dí parte de las novedades de la patrulla "Huascaran", al capitán de infantería Jorge Sánchez Flores (Jefe de la Base Contrasubversivo), conocido con el seudónimo de capitán "águila", quien me dijo lo siguiente: "por gusto arriesgaste la vida del personal de la patrulla, si en el caserío de Huanapampa recibiste la información certera relacionado al desplazamiento de 120 combatientes del Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso ¿porqué no retornaste?, inmediatamente hubiéramos dado cuenta al Puesto de Comando del Batallón Contrasubversivo N° 323 de Huamachuco para que se desplacen dos patrullas en helicópteros", concluyó. La patrulla del subteniente López Palomino Reynaldo, llegó a la Base siendo las 15:00 horas y grande fue la sorpresa que encontró el capitán "águila" pues al realizar la verificación de las mochilas de este personal se halló droga de las buenas, había un kilo de cocaína pura escondido en la gamela de campaña del personal de Tropa, mas de la mitad de la patrulla fue sorprendido con droga camuflada en sus útiles de rancho, se confiscó en total 12 kilos, no se cual habría sido el destino final de todo lo incautado, en estas situaciones el capitán en mención era tan hipócrita mostrando su doble personalidad, nos hablaba de la moral y de las buenas costumbres cuando el mismo era tremendo inmoral, pues él también estaba inmerso en recibir las coimas de los narcotraficantes, pues la zona de Pataz y principalmente el Distrito de Tayabamba vive del narcotráfico, donde están involucrados todo los efectivos de la Policía Nacional del Perú, el alcalde, el gobernador.












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