El Rugido del Huascarán: De las Ruinas a las Rutas de la Libertad y Progreso.-La historia de nuestra unidad se cinceló sobre la tragedia de Ancash. El 6 de diciembre de 1972, cuando el luto por el devastador terremoto de 1970 aún pesaba en los corazones ancashinos, el Ministerio de Guerra del Gobierno Militar dictó una orden sagrada: levantar de los escombros lo que la tierra había destruido. Así nació el Agrupamiento de Ingeniería "Huascarán" Nº 112, fundado bajo el mando del teniente coronel de Ingeniería don Jorge Rosales Viera. La unidad plantó su bandera en el distrito de Caraz, uniendo el coraje de tres compañías fundadoras que llegaron desde distintos puntos de la patria: la Compañía N° 1 desde Chorrillos, la N° 2 desde los arenales de Sullana y la N° 3 desde el histórico Fuerte Rímac.
Para 1973, por Disposición
Suprema, el agrupamiento maduró y se transformó en el Batallón de Ingeniería de
Combate Motorizado "Huascarán" Nº 112. El mapa de la región vio
desplegarse a sus subunidades como arterias de vida:
La
Compañía “A” y la Compañía “B” se instaló en la ciudad de Huaraz;
La
Compañía “B” y la de Equipo y Mantenimiento se instaló en el distrito Caraz;
La Compañía “C” trepó los cerros para asentarse en la lejana Piscobamba.
El batallón ya no solo vestía el uniforme
militar, vestía el uniforme del progreso.
El verdadero desafío de acero
y roca llegó en 1978. Al crearse el ambicioso Proyecto de Carreteras
"Trujillo - Huamachuco - Juanjuí", el Ministerio de Guerra ordenó que
la Compañía “A” asumiera una Jefatura Militar con una misión colosal: abrir
paso a la civilización construyendo la carretera en el sector Puente Pallar -
Calemar. El 16 de marzo de ese año, los camiones rompieron la marcha hacia el
caserío de El Pallar, en la provincia de Sánchez Carrión, departamento de La
Libertad. Instalados en el campamento militar, en el mes de julio, el estruendo
de los motores y las palas comenzó a desafiar a la geografía norteña.
Aquel trabajo de ingenieros
pronto tuvo que equilibrarse con el peso del fusil. El 11 de julio de 1978, un
oficio del Comando del Ejército dispuso que la Compañía “A” pasara a formar
parte de la 7ª División de Infantería para misiones de Defensa Interior del
Territorio. Administrativamente jugábamos un doble rol en la patria:
defendíamos el frente interno mientras durara la carretera, pero seguíamos
siendo la espina dorsal del Batallón "Huascarán" N° 112 ante
cualquier amenaza de guerra convencional en el frente externo. En esa dualidad
de constructores y guardianes permanecimos hasta marzo de 1985, cuando pasamos
a depender de la 32ª División de Infantería con sede en Trujillo.
El tiempo avanzó y las
prioridades de la nación cambiaron con la llegada de la década de los noventa.
En junio de 1992, el grueso del Batallón de Ingeniería de Combate
"Huascarán" Nº 112 levantó su campamento y se trasladó a la selva,
hacia la provincia de Juanjuí, integrando el destacamento Leoncio Prado con
sede en Tarapoto. Sin embargo, la indomable Compañía “A” no se movió; se quedó
en el caserío de El Pallar como un bastión solitario de trabajo.
Tiempo después, la Compañía
"A" emprendió el retorno a las raíces, marchando hacia el campamento
militar "Huascarán", ocupando aquellas mismas instalaciones cargadas
de historia que el viejo Batallón Motorizado N° 112 había dejado en la
guarnición de Caraz. Habíamos cerrado un círculo de sudor, dinamita y caminos,
sin saber que los años venideros cambiarían las herramientas de construcción
por el fuego vivo del combate.

su participación fue vital en la deconstrucción de los pueblos afectados por el terremoto en Callejon de Huaylas ..su partida de Caraz fue dolorosa no queríamos que se vaya nuestro histórico BATALLON DE INGENIERIA 112... siempre te recordaremos....!!!!!!
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