viernes, 7 de agosto de 2015

TAYABAMBA PROVINCIA DE PATAZ : ATAQUE DEL PCP SENDERO LUMINOSO AL PUESTO POLICIAL 1990

Tayabamba 1993: Crisis Económica y la guerra contra PCP Sendero Luminoso.- En el distrito de Tayabamba, entre los años 1986 y 1990, el personal de la Policía Nacional del Perú se había convertido en el terror de la población rural, ensañándose especialmente contra los humildes campesinos de los caseríos.

Ante la total indiferencia de las autoridades políticas del estado, los efectivos de la PNP se dedicaron sistemáticamente al robo y a la extorsión de los humildes campesinos del ande. Cansados de tantas injusticias y atropellos, muchos pobladores locales, movidos por el resentimiento y el deseo de venganza, recurrieron a los combatientes del PCP-Sendero Luminoso. Los subversivos no tardaron en capitalizar este descontento social y atacaron la comisaría del distrito, presentándose falsamente como protectores del pueblo.

Años después de aquellos episodios violentos, en la primera semana de marzo de 1993, arribé a la zona procedente del Batallón Contrasubversivo N° 323 de Huamachuco, incorporándome como destacado a la Base Militar del distrito de Tayabamba. Al día siguiente de mi llegada, me apersoné al inmueble de la señora Isidora que brindaba servicios de pensión. La vivienda estaba ubicada en la calle de la iglesia, subiendo a mano derecha, muy cerca del pequeño mercado de abastos. En ese lugar compartían la mesa el personal policial y algunos profesores del pueblo. Decidí inscribirme como pensionista para asegurar mis raciones diarias de desayuno, almuerzo y cena, pactando un costo mensual de 120.00 nuevos soles. En aquellos tiempos de 1993, bajo el primer gobierno del ingeniero Alberto Fujimori, el país apenas comenzaba a recuperarse de la desastrosa crisis económica y la hiperinflación heredadas del régimen de Alan García Pérez. Mi sueldo total percibido del Estado peruano ascendía a tan solo 280.00 nuevos soles, por lo que casi la mitad de mis ingresos se destinaba exclusivamente a asegurar la alimentación básica para subsistir en la Zona de Emergencia.

El Asalto a la Comisaría de Tayabamba y los Perros de la pobre Anciana.Relacionado al ataque perpetrado por los combatientes del PCP-Sendero Luminoso contra la comisaría de Tayabamba, la señora de la pensión me narró una vivencia estremecedora: «Una mañana, a las 06:30 horas, bajé por las inmediaciones de la iglesia con el fin de comprar pan para mis comensales. En el camino me topé con tres hombres de muy baja estatura, emponchados y con sombreros, que ascendían a prisa, sudorosos y con el rostro desencajado por la tensión. Llevada por la curiosidad, los observé con detenimiento y descubrí que ocultaban fusiles bajo sus ponchos; como eran de talla pequeña, las culatas y cañones casi rozaban el suelo. Aterrorizada, regresé de inmediato a mi casa por la calle posterior de la iglesia. En el comedor encontré sentados a cinco efectivos de la policía y a siete profesores, a quienes les advertí de inmediato que Sendero Luminoso estaba entrando al pueblo. Los policías, a pesar de estar armados, se llenaron de pánico; subieron corriendo al segundo piso para esconderse bajo el tejado e incluso sobre el techo, mientras los profesores escapaban en distintas direcciones».

«En ese instante resonó el primer disparo. Un subversivo había avanzado por el centro de la pista, pasando frente a la municipalidad, y se aproximó con engaños al policía que custodiaba la comisaría para asesinarlo a quemarropa. El efectivo murió en el acto. De inmediato, la columna tomó posiciones estratégicas: dos subversivos se parapetaron en la Plaza de Armas usando como abrigo la estructura circular de la pileta; dos se apostaron en la puerta de la iglesia y uno tomó la esquina de la municipalidad. Lo más sorprendente ocurrió en la parte baja de la comisaría, una edificación alta cimentada sobre un muro de piedra. Al pie del muro había una pequeña chacra donde habitaba una anciana muy pobre y solitaria, acompañada únicamente por sus dos perros. En medio del tiroteo, un subversivo intentó trepar la pared de piedra cargando una potente carga de dinamita encendida con la misión de volar el cuartel policial. Sin embargo, las dentaduras de los perros de la anciana se prendieron con furia de los talones y el pantalón del atacante, jaloneándolo sin tregua. Ante la feroz resistencia de los animales, el terrorista quedó atrapado a mitad del muro sin poder ascender, hasta que el explosivo estalló en sus propias manos. El estallido mató instantáneamente al subversivo y a uno de los canes, dejando al segundo animal gravemente herido».

Aquel asalto fue ejecutado por doce combatientes de origen andino del Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso. En marzo de 1993, las lluvias arreciaron con inclemencia sobre Tayabamba. A mediados de ese mes, la humedad extrema debilitó los cimientos de la humilde vivienda de barro de aquella anciana, provocando su colapso total. Las paredes de tapial se derrumbaron sobre la anciana y sobre el único perro sobreviviente del atentado, matándolos de forma instantánea. Ante la trágica pérdida de esta mujer de extrema pobreza, los miembros de la Policía Nacional del Perú asumieron la totalidad de los gastos del sepelio y se hicieron cargo de su entierro, en un tardío, pero significativo gesto de gratitud hacia quien, sin buscarlo, les había salvado la vida a través de sus animales.

Para entonces, yo continuaba pagando la suma de 120.00 nuevos soles mensuales por mis alimentos en aquella pensión, un gasto que representaba casi la mitad de mi sueldo de suboficial. El país apenas intentaba desmarcarse de las secuelas del desastroso quinquenio económico y la corrupción del régimen de Alan García Pérez, resistiendo el violento impacto del 'shock' macroeconómico aplicado por el gobierno de Alberto Fujimori.

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