El repliegue de la división
Gorostiaga: De Mollepata a la posición estratégica de Tres Ríos (julio de 1883).-
El
lunes 2 de julio de 1883, el despliegue táctico dispuesto por el coronel
chileno Alejandro Gorostiaga en el distrito de Mollepata (Santiago de Chuco)
sugirió a sus subordinados la inminencia de una acción armada. Confeccionando
una lectura de la documentación testimonial de la época, tanto la oficialidad
como la tropa abrigaban la certeza de que dicho punto geográfico constituiría
el teatro de operaciones donde se aceptaría el combate contra las fuerzas de la
resistencia peruana.
No obstante, la mañana del
martes 3 de julio, el comandante de la división chilena convocó a una junta de
guerra en la que impuso el criterio estratégico de rehuir el enfrentamiento
inmediato y continuar la contramarcha hacia el distrito de Huamachuco. Gorostiaga
sustentó su decisión en la necesidad imperiosa de concentrar sus líneas. El
jefe chileno preveía la pronta convergencia de refuerzos procedentes de
Trujillo, específicamente el Batallón Concepción bajo el mando del comandante
Herminio González, cuya vanguardia de caballería era asegurada por el
comandante Sofanor Parra. Asimismo, el plan estratégico contemplaba el apoyo
político y militar de las facciones colaboracionistas de Miguel Iglesias
asentadas en Cajamarca; se estimaba que estas fuerzas aliadas asegurarían la
retaguardia chilena al contener las incursiones de las guerrillas patriotas que
operaban en el sector de Cajabamba.
La deliberación de la junta
concluyó en un acuerdo unánime para proseguir la retirada. Este consenso estuvo
fuertemente condicionado por el factor psicológico y el temor al cerco,
agudizados tras confirmarse que las fuerzas del coronel Marco Aurelio Arriagada
Palacios se estaban retirando hacia el Centro del, dejando a la división
defensiva en un relativo aislamiento frente al hostigamiento del ejército del
general Andrés Avelino Cáceres. Tras pernoctar en la localidad de Tulpo, el
contingente chileno reanudó su marcha hacia la hacienda Angasmarca, punto de
empalme donde la incorporación de los refuerzos trujillanos consolidó un
efectivo militar de aproximadamente 1,500 hombres.
Finalmente, a las 06:00 horas del miércoles 4 de julio, las fuerzas expedicionarias chilenas iniciaron su desplazamiento con rumbo a Tres Ríos, una posición colindante con Huamachuco, a la que arribaron hacia las 14:00 horas. Al evaluar que las características topográficas del terreno ofrecían ventajas tácticas significativas para establecer una línea defensiva, y fortalecido por la absorción del remanente de 500 hombres, el coronel Gorostiaga ordenó el estacionamiento y descanso de su personal, jalonando así la fase previa al desenlace definitivo de la campaña de la sierra.
La convergencia de fuerzas en
Mollepata y el despliegue hacia las alturas de Marka Huamachuco (3 al 5 de
julio de 1883).- El martes 3 de julio, aproximadamente a las
20:30 horas, la vanguardia de las fuerzas patriotas peruanas irrumpió en el
distrito de Mollepata. El contingente estaba bajo la conducción del jefe
superior del Norte, Jesús Espíritu Elías, acompañado por los secretarios
Rodríguez y De los Heros, y respaldado por el Escuadrón Húsares al mando del
teniente coronel José Cabrera. En dicha localidad, la oficialidad obtuvo
inteligencia detallada respecto al repliegue de las unidades chilenas, las
cuales habían desocupado el pueblo poco antes. Según la retórica oficial del
coronel chileno Alejandro Gorostiaga, dicho movimiento retrógrado se
justificaba bajo el imperativo táctico de "proteger al general Miguel
Iglesias de cualquier ataque". Con el propósito de esclarecer el
itinerario del adversario, el comando patriota despachó emisarios (chasquis)
hacia la hacienda Angasmarca, de propiedad de los hermanos Fernando y José
Porturas, solicitando informes precisos sobre el tránsito de la división
enemiga.
En las primeras horas del
miércoles 4 de julio, en estricto cumplimiento de los acuerdos logrados en la
víspera, el coronel Isaac Recavarren movilizó las columnas bajo su mando con
dirección a Pallasca. En paralelo, el grueso del Ejército del Centro efectuaba
su aproximación hacia Mollepata. El general Andrés Avelino Cáceres hizo su
ingreso oficial a este último distrito hacia las 17:00 horas, mientras que sus
unidades logísticas y de infantería establecieron su campamento en la zona de
Pampas. Al mismo tiempo, los hermanos Porturas acudieron a Mollepata en
compañía de otros civiles afectos a la causa de la resistencia, proporcionando
información concluyente acerca del repliegue chileno hacia la posición de Tres
Ríos. En respuesta, el general Cáceres dispuso la inmediata concentración de
las divisiones de Recavarren y del Centro en la localidad de Tulpo. Durante esa
misma noche, los hermanos Porturas y el secretario Rodríguez lideraron una
patrulla de reconocimiento que, al retornar en la jornada subsiguiente,
confirmó la continuidad de la retirada chilena en dirección a Huamachuco.
Asimismo, reportaron el avance por la ruta de la costa de una columna de
refuerzo enemiga compuesta por más de 710 efectivos que se aproximaba a
Santiago de Chuco. Ante esto, Cáceres comisionó exploradores para realizar el
aforo exacto de las fuerzas de relevo.
Finalmente, en la madrugada
del jueves 5 de julio, el coronel Alejandro Gorostiaga evacuó la posición de
Tres Ríos, atravesando la pampa de Yamobamba hasta alcanzar los reductos
elevados del paraje de Colpa. Tras pernoctar en este emplazamiento, el
contingente chileno cubrió a la mañana siguiente el tramo de un kilómetro que
lo separaba de la plaza de Huamachuco, donde Gorostiaga aguardaba con urgencia
el acople de los refuerzos del comandante Herminio González procedentes de
Trujillo y Pacasmayo. De inmediato, el mando expedicionario procedió a la
ocupación y acondicionamiento militar de las estructuras defensivas preincaicas
del sitio arqueológico de Marka Huamachuco, ubicado estratégicamente sobre el
cerro Sazón, consolidando así el bastión donde se libraría el combate
definitivo.
Finalmente, hacia el sábado 7
de julio, tras consolidar el acople de los refuerzos destacados de las
guarniciones de Trujillo, Chiclayo y Pacasmayo, la división expedicionaria
chilena acantonada en el distrito de Huamachuco alcanzó un efectivo total de 2,210
combatientes de las tres armas (infantería, caballería y artillería),
adecuadamente avituallados y dotados de armamento con tecnología de vanguardia.
De forma inmediata, el mando expedicionario procedió a la ocupación y
acondicionamiento militar de las estructuras defensivas preincaicas del sitio
arqueológico de Marka Huamachuco, ubicado estratégicamente sobre el cerro
Sazón. La absorción de estas unidades reconstituyó la confianza táctica del
coronel Gorostiaga, quien procedió a la preparación psicológica y al
reacondicionamiento de la moral de sus subordinados ante la inminencia del
choque definitivo con las fuerzas de la resistencia. Este cambio en el estado
anímico del contingente invasor quedó registrado por un corresponsal de guerra
chileno, quien consignó: "Reunidos ya todos, nos sentimos fuertes con
el refuerzo recibido y no se tuvo temor alguno de sorpresas de la tropa peruana
que pudiera venir en contra nuestra".

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