viernes, 8 de mayo de 2026

LA PATRULLA “HUASCARÁN” EN EL CASERIÓ DE CONVENTO DISTRITO DE HUAMACHUCO 25 DE DICIEMBRE 1992

El 17 de diciembre de 1992, durante el primer gobierno del ingeniero Alberto Kenya Fujimori Fujimori, una columna subversiva integrado por treinta (30) combatientes del Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso, en su mayoría conformado por campesinos adolescentes y jóvenes, comandados por dos personas mayor de 30 años (mando militar y mando político) incursionan con mucho éxito en el caserío El Convento y atacaron mediante armas de fuego y dinamitas el pequeño campamento militar de construcción de carretera custodiado solamente por cinco hombres de Tropa SMO que pertenecía a la Compañía “A” Ingeniería N° 112 acantonado en el caserío de El Pallar, el personal de tropa no contaba con armas, este personal había quedado como custodio de las maquinarias y cuadras del personal. No hubo resistencia ni oposición del personal de Tropa, los subversivos ingresaron e incendiaron las cuadras del personal de Tropa y dinamitaron a las maquinarias pesada, volquetes, compresoras de aire y otros; gracias a Dios el personal de Tropa aprovechando la oscuridad habían logrado escapar por los acantilados hacia el monte y otros hacía el río. En las últimas semanas del mes de diciembre, circulaban los rumores de una incursión subversiva de gran magnitud hacía el mismo campamento militar de El Pallar; por ende, solicitaron apoyo de una patrulla de combate al Batallón Contrasubversivo N° 323 de Huamachuco, a lo que acudí como apoyo con mi patrulla Huascarán de 20 hombres de Tropa Servicio Militar Obligatorio.

En Huamachuco en la tarde nublado del 24 de diciembre de 1992, salí al pueblo para comer un rico ceviche de trucha, en el restaurante “Sabor Serrano” de la señora Marisol Rojas, que se encontraba ubicado en las inmediaciones de la plaza de armas del distrito de Huamachuco. Cuando me encontraba en lo más agradable del festín, se me presentó el soldado SMO Ambrosio Ocas Raico, perteneciente a la Companía Comando y Servicios, quién me dijo: "Mi suboficial el Comandante le espera urgente para que salga de patrulla"; por ende, en el acto retorné al cuartel, a paso largo me desplacé por la avenida 10 de julio, al ingresar al cuartel desde el sector de la guardia de prevención miré al señor comandante reunido con un grupo de oficiales y personal de tropa en el medio del patio de armas del batallón, me habían esperado para equipar a una patrulla de combate de 20 hombres para desplazarme en un vehículo Unimog con destino al caserío de El Pallar. Recibido la orden, inmediatamente organicé a la patrulla “Huascarán”, y siendo las 13:30 horas inicié el desplazamiento. El recorrido de 35 kilómetros en una carretera de alto riesgo a marcha lento lo hicimos en 3 horas. Pasamos por la laguna Sausacocha al Éste de la ciudad, los caseríos Yanac y Olichoco donde el vehículo se malogró, en este lugar permanecimos una hora y media reparando el viejo Unimog, luego se nos presentó el siempre temido bajada de Potrerillo en el sector del caserío de Anamuelle, zona muy peligrosa sobre todo en las épocas de lluvia, pues en las curvas cerradas constantemente había desprendimiento de piedras y tierra. En la época de invierno desde las partes altas se aprecia un bello paisaje de manto verde en los valles del caserío de Yanasara y El Pallar y es de inolvidable significado para quienes hemos transitado por estos hermosos lugares. Unir la capital de la provincia de Sánchez Carrión con el caserío de El Pallar y Yanasara, significa descender desde los 3200 m.s.n.m en que se ubica Huamachuco a los 2200 m.s.n.m en que se encuentran los caseríos de Yanasara, El Pallar y Cochabamba.

En los meses del año de 1992, con mucho peligro los combatientes del Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso, extendió su accionar armado, político y de propaganda, en la jurisdicción de la provincia de José Faustino Sánchez Carrión, La Libertad, sobre todo comenzó aplicar asesinatos selectivos contra los alcaldes, gobernadores, policías y profesores. Por este motivo, después de 12 años al mando de una patrulla contrasubversivo “Huascarán” retorné al Campamento Militar de la Companía "A" Ingeniería N° 112 acantonado en el hermoso caserío de El Pallar. Retorné al mando de una patrulla de combate de 20 hombres, como apoyo. Llegando a la guardia el conductor estacionó el viejo vehículo Unimog que trasladó a la patrulla "Huascarán" conformado en su totalidad por personal de Tropa SMO, armados con los fusiles FAL, granadas de fusil y granadas de mano tipo piña, como es normal el oficial de guardia registró la hora de nuestra llegada, el motivo, y otros detalles; mientras duraba los protocolos para ingresar, recordando los años de 1978 aproveché para mirar todo el sector de la guardia, es ahí que desde la cabina del vehículo reconocí al señor Alejandro Salas conocido por todos como el viejo “chapato”, eterno almacenero de herramientas del Ministerio de Trasportes y Comunicaciones, quien se encontraba en las inmediaciones del sector donde se encontraba el grupo electrógeno, en ese momento viendo al mencionado empleado civil me sentí muy feliz y comencé a recordar mis vivencias en este campamento cuando permanecí como Tropa SMO en el año 1978. Traspasando la tranquera, inmediatamente bajé del vehículo y me acerqué donde el señor Salas y le di la mano, a quien le dije: Maestro Salas que gusto verlo, luego nos abrazamos afectuosamente, mientras el personal de mi patrulla pasó hacia el patio de armas del campamento militar, el viejo "chapato" casi no se acordaba de mí, pero cuando le hice recordar del comando del año 1978 del mayor de Ingeniería don Walter Machiavelo Corcuera, capitán Flores Saucedo, Subteniente Gustavo Espinoza, en instantes los ojos oscuros del viejo comenzaron a brillar como si estaría viendo el pasado en las películas del recuerdo, como es normal este reencuentro origina una amena conversación por lapso de algunos minutos. En esas circunstancias también, caminado lentamente llegó a la guardia de prevención un niño de tez trigueño con una gorrita en la cabeza, de cuatro años y medio de edad aproximadamente, quien se paró delante de los soldados de la guardia e hinchó su pequeño pecho, dio un grito fuerte que decía ¡papa, dice mi mamá que vengas a almorzar!, el aviso era para el teniente Tamayo que también se encontraba cerca de la guardia, el niño era hijastro del  oficial, en ese momento el viejo "chapato" en voz alta, dijo: Teniente Tamayo "padre no es el que engendra, sino el que cría". Este niño era hijo de un policía coimero que había muerto en el distrito de Huacrachuco, asesinado por los combatientes del Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso (PCP-SL), quien dejó una viuda de solo 20 años, una linda chola huamachuquina, que muchos Oficiales, Técnicos y Suboficiales trataban de enamorarla, pero un día misteriosamente ella se desapareció del mundo nocturno de distrito de Huamachuco, pues el teniente Tamayo se lo había llevado al caserío El Pallar y la tenía como su conviviente.

La noche del 24 de diciembre de 1992, fue una noche inolvidable para el personal de la patrulla "Huascarán" destacado al caserío El Pallar. En el mundo civil y cristiano en esta noche por tradición y costumbre muchas familias se reúnen, muchos brindaban con sus familiares, muchos se abrazaban con sus amistades, mientras el personal de la patrulla "Huascarán" bajo mi comando permaneció en alerta constante dentro de las instalaciones del campamento militar de El Pallar. Siendo las 12 de la noche, en una mesa muy austero hubo una pequeña cena navideña, nos reunimos con el teniente José Tamayo, su conviviente y el personal de Tropa, la reunión fue muy breve, luego todo el personal de la patrulla se retiró a las cuadras, donde permanecieron en espera de órdenes.

El 25 de diciembre, siendo las 03:00 horas, la patrulla "Huascarán" bajo mi comando se encontraba formado en el medio del patio de armas del campamento militar, en esos momentos la oscuridad era total, a esas horas también como de costumbre los gallos sacuden sus alas y dan sus primeros cantos; así, cubierto por la oscuridad, silenciosamente salimos del campamento e iniciamos el desplazamiento con destino al caserío de El Convento. A paso de camino nos desplazamos lentamente tomando todas las medidas de seguridad del caso, pasando por el lugar donde había muerto el cabo EP SMO Ernesto Cabrera en el año 1978, me acorde de él y me persigné dando señales de cruz, se continuo con la marcha con la Tropa encolumnado y casi al amanecer llegamos al caserío de Convento. Este caserío está ubicado en un lugar muy encajonado, ambos cerros están solamente a trescientos metros de distancia; por ende, con mucha cautela hicimos las pesquisas del caso, todo era un silencio, los campesinos habían escapado a las partes altas, no hubo capturas. En este caserío permanecimos durante tres días levantando un inventario de algunos materiales existentes, pero todo era inservible, no hubo ataque, no hubo hostigamiento sin embargo permanecimos en alerta constante día y noche, teniendo en cuenta que por la parte alta el suboficial Cusma Gálvez había incursionado al mando de una patrulla también procedente de Huamachuco.

El día 28 en la madrugada, siendo las 03:00 horas iniciamos el repliegue a pie con destino al caserío de El Pallar, a donde llegamos siendo las 06:00 horas, todos sin novedad. El mismo día siendo las 13:00 horas, la patrulla a mi mando retornó al distrito de Huamachuco, así finalizó mi patrullaje en las zonas del caserío de El Pallar y caserío de Convento, lugares que a la fecha le guardo un especial cariño en un rincón de mi corazón.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario