La llanura de Purrumpampa es
el escenario histórico donde se libró la batalla de Huamachuco el 10 de julio
de 1883. Hoy en día, la batalla que enfrentan las autoridades locales en este
lugar es contra la invasión de tierras y la contaminación ambiental. El
incremento de componentes nocivos —químicos, físicos y biológicos— es
alarmante, y ha sido provocado en gran medida por la propia municipalidad
distrital al convertir el área en un botadero de desmonte y basura.
A este problema se suma la
contaminación diaria de la minería informal a tajo abierto en el cerro “El
Toro”, la cual pone en peligro la biodiversidad y la vida de los habitantes de
la ciudad. El auge de esta actividad extractiva ilícita ha generado una fuerte
ola migratoria hacia el distrito de Huamachuco; estos nuevos residentes, en
presunta alianza con políticos locales corruptos, han invadido gran parte de
este sagrado e histórico espacio. Ante esta crisis, la inacción de las
autoridades actuales y precedentes demuestra una preocupante ignorancia en
materia de gestión ambiental.
A pesar de que la llanura de
Purrumpampa fue reconocida en 1960 como Patrimonio Cultural de la Nación y
declarada zona intangible en 2017, su protección legal no se traduce en la
realidad. Por ello, resulta urgente que el equipo técnico del Ministerio de
Cultura realice la delimitación oficial de Purrumpampa y de los cerros Sazón,
Santa Bárbara y Cuyulga. De lo contrario, la proliferación de invasores
terminará por desaparecer estos invaluables monumentos históricos en los
próximos años.














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