Caserío de Pampa Seca: El Camino de las Tres Sombras
Hay un camino dentro de la selva alta que muerde la roca,
un cordón de herradura que une dos mundos,
donde la sierra en la selva desboca
sus dolores más hondos y profundos.
Por esa ruta de frío y de ceja espinosa,
bajó la Patrulla Huascarán un día,
compartiendo la yuca y la mesa rústica,
siendo el único escudo en la noche sombría.
Soldados humildes de fusil y uniforme desgastado,
que en Pampa Seca hallaron un hogar hermano,
mientras el viento silbaba su desgarro
en el olvido eterno del suelo peruano.
Pero el sendero también guarda el espanto,
la huella sangrienta, el paso maldito,
las huestes rojas que sembraron llanto,
rompiendo la paz con su oscuro mito.
Sendero cruzaba con armas de muerte,
buscando el refugio de la densa neblina,
dejando a los pueblos a su mala suerte,
bajo la sombra que todo camina.
Y tras el terror, la miseria que empuja,
los traqueteros de carga pesada,
mochilas de polvo que el diablo dibuja,
subiendo la cuesta de madrugada.
Hombres de Urpay, de Tayabamba valientes,
que cargan la droga por falta de pan,
cruzando los ríos, doblando los dientes,
jugando la vida por donde se van.
Pampa Seca es testigo de lo que se esconde,
camino de sangre, de lucha y valor;
un pueblo olvidado que a nadie responde,
pero que resiste con fuerza y honor.
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