Señor General de División EP Roberto Chiabra
León y Políticos del Perú.
Presente.
Señor General, le escribo
estas líneas en mi condición de exintegrante del Batallón Contrasubversivo N°
28 de Rioja, una unidad combatiente que participó de manera activa y directa en
el conflicto del Alto Cenepa. Respecto a la deficiente logística y al precario
equipamiento que sufrió el personal en el frente, culpo abiertamente de todo lo
acontecido a una clase política tradicional y de espaldas al país, así como a
los altos mandos de las Fuerzas Armadas de aquel entonces, quienes dirigieron
las operaciones tácticas desde la comodidad de sus oficinas en la ciudad de
Lima.
Usted sabe
perfectamente, señor General, que, debido a la ausencia de un sistema de
defensa antiaérea eficiente de corto, mediano y largo alcance, los aviones de
combate de la Fuerza Aérea del Ecuador se paseaban por el espacio aéreo peruano
como “Pedro por su casa”. Día y noche, las naves enemigas incursionaban
impunemente sobre el Puesto de Vigilancia N° 1, el sector de La “Ye”, la Cueva
de los Tayos y otras posiciones clave.
Si bien se logró alcanzar el
objetivo político y militar, el destino de los combatientes tras el cese al
fuego ha sido el desamparo. El personal de tropa del Servicio Militar
Obligatorio (SMO), los reservistas y los guías civiles conocidos como yachis
permanecen hasta hoy marginados, sin un reconocimiento oficial y en el total
abandono por parte del Estado. Incluso, a aquellos que lograron ser
reconocidos, el gobierno de Martín Vizcarra Cornejo y su gestión en el
Ministerio de Economía les congelaron los bonos de guerra que por derecho les
correspondían.
Ante esta dolorosa realidad,
me veo en la obligación moral de plantearle públicamente las siguientes doce
interrogantes:
- ¿Por qué en el Puesto de Vigilancia N° 1
no se instaló una defensa antiaérea idónea de corto, mediano y largo
alcance? Nuestra propia dejadez, la improvisación y la falta de armamento
moderno siempre se han pretendido justificar de mil maneras, achacándole
la culpa exclusivamente a la difícil geografía selvática.
- Los políticos de ayer y de hoy continúan
traicionando a las Fuerzas Armadas; está demostrado que el verdadero
enemigo de la patria sigue cobijado en las esferas del poder civil. Es una
vergüenza que la mayoría de las armas que aún funcionan en nuestras instituciones,
pese a su antigüedad de más de sesenta años, hayan sido adquiridas durante
el gobierno del general Juan Velasco Alvarado.
- Antes de ordenar el ingreso de la
infantería, ¿por qué no se procedió a ablandar el principal fortín
ecuatoriano ubicado en la falsa Tiwinza (la Cota 1061 para nosotros),
sabiendo perfectamente que las tropas del norte habían construido
fortificaciones subterráneas desde el año 1990 y que era imposible
penetrar esa fortaleza mediante un asalto directo? Se sacrificó de forma
temeraria a la infantería, compuesta por jóvenes oficiales, suboficiales y
soldados de tropa que pagaron el error del mando con sus valiosas vidas.
- ¿Por qué el jefe del Sistema de Defensa
Nacional del Perú no innovó la estrategia empleada en las operaciones
militares de 1981? Para 1995, el Ecuador había priorizado de manera
inteligente su defensa antiaérea; como consecuencia de nuestra falta de
previsión, al inicio de las operaciones perdimos varias naves, entre
helicópteros y aviones, debido al acertado accionar de las baterías
misileras del enemigo.
- ¿Por qué escaseó el rancho y el apoyo
logístico para el personal que se encontraba en pleno combate? Muchos de
nosotros permanecimos soportando el hambre por más de una semana,
subsistiendo a duras penas con una sola ración de campaña embolsada que
nos entregaron para cubrir todo ese periodo.
- ¿Por qué se envió a combatir a las tropas
procedentes del Frente Huallaga pésimamente mal uniformadas, sin chalecos
balísticos, sin cascos de protección y portando mochilas y fornituras en
completo estado de deterioro?
- ¿Por qué se insistió en emplear
helicópteros y aviones en misiones de carga y ataque, sabiendo que el
Ecuador tenía instalado un denso y eficiente sistema de defensa antiaérea
en las partes altas del valle del Cenepa?
- ¿Por qué no se emplearon morteros pesados
de 81 y 120 milímetros para batir las posiciones ecuatorianas,
posicionando para ello Observadores Adelantados (OA) en el «Helipuerto
Tormenta», ¿ubicado en la Cota 1274?
- ¿Por qué se ordenó el empleo de obuses Oto
Melara de 105 milímetros, a sabiendas de que la eficacia de este tipo de
artillería en un terreno selvático, quebrado y con un espeso dosel
forestal es completamente nula?
- En sus frecuentes conferencias y
exposiciones, ¿por qué no les informa la verdad a sus oyentes? Usted sabe
perfectamente, señor General, que las tropas de Ecuador nunca abandonaron
la falsa Tiwinza por la vía de las armas; el retiro de las fuerzas del
norte del territorio peruano se debió exclusivamente a la presión
diplomática de los cuatro países garantes, por lo que jamás existió una
separación de fuerzas real en el campo de batalla.
- ¿Por qué en sus discursos enaltece tanto
la labor del personal de oficiales y de la tropa, dejando de lado a los
suboficiales? ¿Acaso ignora, señor General, que muchos suboficiales
también asumimos con valor la función de comandantes de patrulla, combatiendo
en la línea de fuego exactamente igual que los oficiales?
- ¿Por qué el personal de reservistas
movilizados y los civiles nativos conocidos como yachis, que
trabajaron dentro del teatro de operaciones arriesgando sus vidas a la par
del personal militar en actividad, no fueron debidamente empadronados ni
figuran en los partes de guerra oficiales? ¿Quién es el verdadero
responsable de esta omisión? Este personal no puede seguir siendo ignorado
por los sucesivos gobiernos y la clase política.
Quedo a la espera de sus
respuestas, las cuales son una deuda histórica con los defensores del Cenepa.
Atentamente,
Un Combatiente del Batallón Contrasubversivo N.° 28 de Rioja
De que habla este loco ? jaja !
ResponderBorrarHablo de lo que he visto, escribo los pasajes de mi vida en este conflicto, si usted ha participado en este conflicto refútame con base, sin insultos; si eres civil no sabes nada de lo que sucedió en este conflicto y si eres militar valora a los jóvenes soldados del estrato social mas pobre que pusieron su pecho en este conflicto y que el Estado no ha sabido valorar hasta el día de hoy, además analiza con que armas participamos, con las armas adquiridas por Velasco, los gobernantes civiles son unos traidores pasivos.
ResponderBorrarUsted Sr. soldado Miguel Pineda, salio herido de la zona de conflicto el 13 de Febrero y no regreso mas al campo de batalla. Por lo tanto sus "vivencias" luego del 13 de Febrero se limitan a lo que vio en un hospital. Usted no es academico tampoco, asi que por el lado de la academia tampoco se le puede creer. Saludos.
ResponderBorrarPineda usted en un acomplejado y resentido vomita su odió contra los militares...y llama combatientes a los delincuentes terroristas maoistas....en uno de sus escritos usted dice que golpeó a un abigeo y lo empujó en un charco de agua y le dijo que lo acusaría de terruco si no desaparecía de su vista....... cuántos más abusos no habrá cometido usted...
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