Hazaña en Yanashallas: El heroico cruce del Ejército del Centro a 4700 metros de altura.- Durante la tercera etapa de la Campaña de la Breña, a las 07:00 horas del jueves 14 de junio de 1883, el Ejército del Centro del Perú —conformado por 2240 valientes de las tres armas bajo el mando del general Andrés Avelino Cáceres— abandonó el distrito de Chavín de Huántar, en la provincia de Huari, con dirección a la ciudad de Huaraz. En ese momento, los patriotas marchaban ignorando la magnitud de las poderosas fuerzas chilenas de las tres armas que se desplegaban en su retaguardia con la firme intención de cercarlos en el Callejón de Huaylas.
Desde Chavín de Huántar, las fuerzas peruanas de las tres armas emprendieron la ruta ancestral preinca que cruzaba los
sectores de Nunupata, Lanchán y Chichucancha. Tras recorrer la gélida planicie
de Shongo Pampa, las tropas alcanzaron a las 12:00 del mediodía el abra de
Yanashallas, situada a más de 4700 metros sobre el nivel del mar. La ascensión
de este paso cordillerano se presentó como un verdadero desafío físico y
logístico, teniendo como testigo al imponente nevado Huantsán con sus 6395
metros de altitud. Al coronar la cumbre, los incansables combatientes breñeros
contemplaron un espectáculo impresionante: desde aquella enorme altura se
divisaba el majestuoso nevado Huascarán y el hermoso Callejón de Huaylas,
enmarcado por las cordilleras Blanca y Negra.
A las 17:00 horas de ese mismo
día, bajo una tarde todavía radiante, el ejército patriota plantó su campamento
en las faldas de la puna de Arhuaycancha, en la jurisdicción de Olleros.
Soportando los rigores de un frío congelante propio del invierno serrano, a
unos 4400 metros de altitud, las tropas consolidaron un esfuerzo admirable al
completar el cruce de la cordillera de los Andes, trasladándose con éxito desde
el Callejón de Conchucos hasta el Callejón de Huaylas.
Consciente de las severas
limitaciones materiales, el general Cáceres envió desde la puna de Arhuaycancha
una comisión de servicio integrada por los oficiales De los Heros, Manuel
Rodríguez y Elespuru. Su misión era adelantarse al distrito de Olleros para
solicitar con urgencia acémilas de carga a las autoridades de Recuay y Huaraz;
de lo contrario, el ejército se vería obligado a abandonar más cajas de
municiones y el equipaje pesado, especialmente el correspondiente a la
artillería. Sin embargo, las mulas y caballos que el ciudadano Jesús Elías
logró enviar desde Olleros resultaron insuficientes, lo que obligó nuevamente a
los oficiales a desmontar de sus cabalgaduras para permitir el acarreo manual
de los pertrechos de guerra.
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