domingo, 2 de agosto de 2015

LA REBELIÓN DE PEDRO PABLO ATUSPARIA Y UCHKU PEDRO DEPARTAMENTO DE ANCASH 1885

Entre marzo y noviembre de 1885, cuando en el Valle del Mantaro el 5to Ejército de la Breña enfrentaba a los traidores chilenizados del presidente criollo Miguel Iglesias Pino de Arce, burlando al General Relaize en la famosa maniobra de la “Huaripampeada”, estalla en Ancash la rebelión campesina de Pedro Atusparia y Uchku Pedro, este último veterano y combatiente en la Batalla de Huamachuco.

La chispa que provocó la rebelión fue el abuso gubernamental, que en pro de la indemnización de guerra a Chile, implantó una política de explotación que recurría a exorbitantes tributos así como solo para los cobrizos la leva para los llamados “trabajos de la república”.

Pero el gobierno criollo no sopesó que los callejones de Huaylas, y conchudos acababan de ser teatro de operaciones del 4to Ejército de la Breña en la campaña del Norte (Huamachuco), y que éste, antecediendo en 30 años a los Ejércitos agraristas mexicanos de Villa y Zapata, habían efectuado una serie de tomas de haciendas en la medida que así lo exigía la base campesina de sus tropas, lo cual era vital para la concecusión de la resistencia anti chilena. Era pues, el campesino ancashino, un elemento de gran convicción nacionalista.

El gobierno del traidor Miguel Iglesias se vio obligado a enviar un batallón de infantería y un regimiento de caballería al mando del Coronel Iraola para sofocar la sublevación. La fuerza contrasubversiva desembarca en Casma y sube por Killo en dirección a Yungay la cual ocupa. Yungay es inmediatamente cercada por las fuerzas de Uchku Pedro. Tras cinco días de combate, el ejército campesino se retira dejando 300 bajas, entre las cuales se encontró Silverio Montestruque, ideólogo que redactó el boletín “El Sol de los Inkas”.

Montestruque había sido oficial de Cáceres en Marcavalle. En Yungay los fusilados pasaron el millar. El 3 de mayo el Coronel Iraola ocupa Huaraz, la cual es sitiada por los “avelinos ancashinos”.

“Las primeras oleadas de infantería campesina son rechazadas. Un escuadrón de caballería carga contra ellos abriendo brecha. Alentado por su éxito ataca Pumacayán, fortaleza inca de empinadas galerías. Ahora, después de 130 años de aquel acontecimiento popular, mi más sincero reconocimiento, respeto y gratitud. Honor y gloría para los lideres como Pedro Pablo Atusparia, el gran “Uchku” Pedro, Pedro Granados, José Orobió etc. Asimismo merecen un especial reconocimiento, por su valor y entrega total por una causa justa los miles de campesinos armados simplemente con rejones, dinamita y algunos fusiles, quienes entregaron sus vidas combatiendo contra un batallón de infantería de 600 hombres y un regimiento de caballería con 400 hombre bien armados y equipados por los chilenos, bajo la conducción de un Coronel prochileno, como Iraola. Atusparia perdió mas de tres mil hombres y miles también quedaron lisiados; por el bando gubernamental también perdieron la vida mas de 200 soldados. Todo este acotenciemiento sucedió siendo presidente del Perú el traidor y prochileno  general Miguel Iglesias Pino de Arce.

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