lunes, 12 de enero de 2015

BATALLÓN DE INFANTERÍA MOTORIZADO "IQUIQUE" N° 31 DISTRITO DE LOBITOS TALARA PIURA PERÚ 1985

El glorioso Batallón de Infantería Motorizado “Iquique” N° 31, acantonado en el distrito de Lobitos, provincia de Talara, departamento de Piura, desde el año 1985 hasta 1994 fue una de las principales Unidades de maniobra de la 8va División de Infantería. Fue creado y formado durante los inicios de la guerra con Chile por el acaudalado patriota Alfonso Ugarte Vernal, quien fue también su primer Comandante de Unidad. Este histórico Batallón de aguerridos hombres de la infantería peruana, participó durante la Guerra con Chile en el año 1879, participó en la Guerra contra Ecuador en el año de 1941 y también participó durante la Campaña Militar contra las tropas invasoras de Ecuador en el Alto Cenepa 1995. 

En el año 1985 las instalaciones que ocupó este glorioso batallón perteneció a la Compañía Petrolera Lobitos de empresarios ingleses que luego fue vendido a la I.P.C. de EEUU. Desde el año 1888 hasta el 9 de octubre de 1968 los gringos explotaron el oro negro de estas tierras sin ningún control y sin pagar impuestos al Estado peruano en complicidad con gobernantes traidores de esas épocas, como único recuerdo de sus antepasados por estas tierras los gringos dejaron un cementerio con cientos de sarcófagos de mármol que hasta la fecha existe en las inmediaciones de los polvorines de la 8va división de infantería en el sector Este del distrito. Las dos bolas metálicas donde se almacenaba agua para abastecer a los pobladores del distrito y las instalaciones de madera fino ocupado por el personal militar y civil es otro de los recuerdos de los Yanquis. 

Corporación de Oficiales del año 1985: Teniente coronel de infantería Jorge Ramos Varillas (comandante de batallón), mayor de infantería Luis Grados Bayleti (mayor ejecutivo y S-3), capitán de infantería Gutierrez Hammer, capitán de infantería Juan Muñante Salazar, capitán de infantería Carlos Noriega Montes, capitán médico Jorge Ton Sam, teniente de infantería Guevara, teniente de infantería Nestor Ezeta Velez, teniente de infantería Arroyo, teniente de infantería Eloy Vega Sologuren, teniente de infantería Izquierdo, subteniente de infantería Juan Tello Delgado, subteniente de infantería Vivanco Aquino, subteniente de infantería Palomino Mori.  Corporación del personal de suboficiales: SO1 MA Flores Bautista, SO2 MVR Luis Ventura Bautista, SO3 MCE Miguel Pineda Ramírez, SO3 OC Víctor Vega Zamudio, SO3 enfermero militar Carlos Rodriguez Mederos, SO3 MVR Luis Montezuma Guevara.  

Comando del Teniente Coronel de Infantería Jorge Ramos Varillas.- Cuando me incorporé como cambiado de colocación al Batallón de Infantería Motorizado "Iquique" N° 31, con sede en el distrito de Lobitos, procedente de la 9na División Blindada, Tablazo, Tumbes, encontré como Comandante al señor Teniente Coronel de infantería Jorge Ramos Varillas, quien tenía 41 años de edad, oficial de tez trigueño, semi calvo, 1.78 de estatura, cuerpo atlético, excelente oficial. El mencionado oficial un año antes de llegar a comandar a este glorioso batallón, había permanecido en los Estados Unidos de Norte América en un curso, según los comentarios él había sido el número 1 de su arma y el número 2 de su promoción, oficial muy exigente en la vida de cuartel, sobre todo en los entrenamientos en el campo. Cuando asumió el comando del batallón se había propuesto como meta de colocar a este Batallón como el mejor de la Gran Unidad; en la instrucción para la guerra, en la revista de vehículos, en los ejercicios de tiro con morteros, en las olimpiadas, en la copa Tarapacá, etc; para lograr este objetivo los subalternos fuimos los grandes sacrificados en todo, desde las 06:00 horas hasta las 21:00 horas no había descanso para nadie, todo era instrucción y trabajo, tal es así que ni siquiera hubo tiempo para jugar fulbito en las horas de deporte, así en esa condiciones el personal se encontraba disconforme con la actitud por demás exigente del mencionado Comandante. Recuerdo que en una oportunidad en la plaza de armas fallamos en el desfile y en orden cerrado, por ende rotamos con él a la cabeza por el cerro donde se encontraban las dos “bolas metálicas”, ese día nos llamó la atención el General Briceño Comandante General de la 8va División de Infantería, al final quedamos en tercer puesto, como es normal el resultado del desfile no le gustó al Comandante, finalizado el desfile retornamos al cuartel y hubo llamadas de atención para los Jefes de Companía, inmediatamente nos mandó marchar en la playa a orillas del mar, permanecimos sin rancho hasta las 15:00 horas; en la noche después de la lista de retreta desde las 20:30 horas hasta las 22:00 horas continuó la marcha en la arena a orillas del mar, así permanecimos marchando de noche en la playa durante un mes completo. Por exceso de exigencia en las marchas a veces se desmayaba el personal de Tropa, en estas situaciones al desmayado inmediatamente lo cogían de los brazos y las piernas, lo llevaban hasta la orilla y lo aventaban al mar, el soldado se despertaba y salía corriendo sano y bueno y continuaba marchando. Cuando había marchas de esta naturaleza fuera del horario establecido participaba todo el personal del batallón, el comandante se quedaba mirando desde la parte alta del patio de formación; en estos casos el que ejecutaba todas las ordenes era el mayor de infantería Luis Grados Bayleti, oficial comando, excelente para las operaciones de campaña, a quien le conocíamos como el  seudónimo de “zorro blanco”. 

En el año de 1985, las cuadras del personal Tropa Servicio Militar Obligatorio, las oficinas de estado mayor, los almacenes, la sala de conferencias y el casino de la tropa era de construcción de madera y con techo de eternit, los mismos que por el tiempo transcurrido se encontraban en completo mal estado. El alojamiento del personal de oficiales, el comedor y la cocina del personal de oficiales había sido construido en el año de 1977 (construcción moderna). El alojamiento del personal de suboficiales me parece que habría sido la casa de los obreros de la Empresa Petrolera Lobitos, eran casas de una sola planta, en regular estado, material noble y con techo de eternit, contaba con tres dormitorios, sala, cocina y comedor, (la cocina tenía instalación de gas natural). La red de agua y desagüe se encontraba totalmente colapsada desde las lluvias del Fenómeno de El Niño del año 1983 y no había sido refaccionado pese al tiempo transcurrido, al respecto manifestaban que no había presupuesto. La cocina de Tropa posiblemente también haya sido alguna instalación de la empresa yanqui, donde también existía cocinas con gas natural, a un costado quedaba el inmenso comedor del personal de Tropa. Como observación menciono lo siguiente: En aquellos tiempos en las Unidades de Combate no había personal de Técnicos, el grado máximo permitido era el de suboficial de primera (SO1), en la 8va División de Infantería el grado más antiguo era el de Técnico de primera (Tco1), el ascenso a estos grados fue muy restringido, pero después del desastroso gobierno del doctor Alan García Pérez (1985 - 1990) y el primer gobierno del Ingeniero Alberto Kenya Fujimori Fujimori(1990 - 1995), por los bajos sueldos del personal, como recompensa por los servicios en las Zonas de Emergencia, el Comando del Ejército dio carta abierta para los ascensos, ya no hubo exámenes de conocimientos, ya no hubo exámenes de esfuerzo físico, a partir del año 1990 el personal comenzó a ascender solamente con las calificaciones firmados por los jefes de companía y comandantes de Batallón; por ende, en estos tiempos las Unidades se llenaron de muchos Técnicos mediocres en sus respectivas especialidades, decían que en los años antes de 1990 a nivel Ejército solamente había ocho (8) Técnicos Jefe Superior y quince Técnicos Jefes, ahora (2013) existen 183 Técnicos Jefes Superiores y 573 Técnicos Jefes a nivel Ejército.      

Mayor de Infantería Luis Grados Bayleti.- 
Durante el año 1985, el mayor de Infantería Luis Grados Bayteti, oficial conocido con el seudónimo de "zorro blanco", se desempeñó como oficial Ejecutivo y Oficial de Instrucción (S-3) del glorioso Batallón de Infantería Motorizado “Iquique” N° 31, oficial de tez blanca, cabellos blancos, 35 años de edad. En el año 1985 este oficial ostentaba el grado de mayor en su primer año; era un excelente soldado, valiente y guerrero, apto para las campañas en todo tipo de terreno, un Comando de los antiguos, resistente a todo, era práctico y rápido en sus funciones; sin embargo algunos por ahí comentaban diciendo que no era tan bueno en la parte académica, entre sus detractores habían algunos capitanes y tenientes del batallón, el teniente de reserva arequipeño Eloy Vega Sologuren, conocido con el apelativo de “cirulito” en vez de decirle "zorro blanco" le decía burro blanco. El mayor de infantería Luis Grados, es uno de los pocos oficiales que he admirado por su valor, fortaleza y moral; integró el equipo de la Copa Tarapacá que representó a la Primera Región Militar, él capitaneo dicho grupo, integrado además por el capitán de Infantería Carlos Noriega Montes, el subteniente Vivanco Aquino Luis,  y dos oficiales del Batallón de Infantería “Tarapacá” N° 17 acantonado en el distrito de El Alto, en total fueron cinco oficiales que integraron dicho equipo, en la competencia inter regiones que se llevó a cabo en la ciudad de Lima, finalizado la competencia lograron el segundo puesto, por lo que recibieron muchas felicitaciones de la superioridad de la 8va División de Infantería.  El mayor Grados, durante el año 1983 y 1984 había prestado servicios en la Zona de Emergencia en el departamento de Ayacucho, quien en sus borracheras nos contaba de sus acciones en los patrullajes y en las Bases Contrasubversivas, en una oportunidad a los suboficiales nos dijo: “A los terrucos capturados se reunía en las bases, luego lo conducíamos a las parte altas de las punas, donde les hacíamos cavar su propia tumba, allí le metíamos a todos en un hueco donde le colocábamos cargas de dinamita para volarlos en mil pedazos, la misma explosión les tapaba con tierra", también nos decía "que a los terrucos le metían en cuevas grandes y le colocamos cargas de dinamita, con la explosión quedaban totalmente sepultados”, así fueron los comentarios del mencionado oficial superior en el año de 1985 en el distrito de Lobitos, Talara.

Tenientes y subtenientes de Batallón de Infantería Motorizado "Iquique" N° 31.- En el Ejército del Perú la función de Oficial de Guardia le corresponde a los Oficiales de grado de Teniente y Subteniente, según el Reglamento de Servicio Interior RE -34-5, sin embargo cuando me incorporé como cambiado de colocación a la 8va División de Infantería del distrito de Lobitos, con gran pesar encontré que esta función la ejercían los suboficiales, tal es así que hasta el mes de mayo de 1985 los suboficiales cumplimos esa función que por cierto no nos correspondía; por ahí habían algunos oficiales de reserva como el teniente arequipeño conocido como el “cirulito” Eloy Vega Sologuren, el teniente Chauca Lingan, el teniente Ezeta Vélez Néstor, el teniente Arroyo y el piurano “boquini” Guevara, quienes pues cuando cumplían la función de Capitán de día sigilosamente hacían su ronda a partir de las 12 de la noche y buscando siempre la sinrazón, encontraban ocurrencias en la guardia de prevención;  por ende, sancionaban con castigos de arresto simple al suboficial a cargo de la guardia. A veces se acercaban pegado a la pared para esquivar la vista del centinela, luego para argumentar que el personal de tropa no hacia el alto reglamentario y como tal por falta de instrucción sancionaban al suboficial de guardia, de manera particular a mí pocas veces trataron de sorprenderme, en una oportunidad yo me escondí detrás de un muro, ahí permanecí en horas de la noche, cuando se aproximaba el Jefe de ronda personalmente le hice el alto reglamentario y como no se detenía a la voz de ¡alto, alto quien vive¡ hice un disparo al aire, así le hice asustar a un mayor que era del BIM “Glorioso Ayacucho Nº 3”. Pero luego las cosas se revirtieron, los tenientes de procedencia de la Escuela Militar de Chorrillos así como los teniente de procedencia reserva y también los subtenientes, por orden del señor General de Brigada Comandante General de la 8va División de Infantería, pasaron a ocupar la función de Oficial de Guardia y los suboficiales pasamos cumplir la función de Oficial de Día y Ronda Nocturna, ahora las cosas cambiaron, pero ellos si pues como eran oficiales hasta mandaban llevar sus colchones para dormir en la guardia, en una oportunidad le robé una ametralladora UZI al teniente Vega Sologuren Eloy y otro día al teniente Arroyo (un gordito de Pacasmayo, departamento de La Libertad), así mismo a muchos le hacía pasar malos momentos en la guardia, pues en las horas de la madrugada les sorprendía durmiendo al oficial y a su tropa, ese momento les robaba los fusiles a la tropa y luego me lo llevaba a mi alojamiento, al amanecer se daban cuenta que les faltaba fusiles y por ende algunos oficiales mostraban mucho rencor hacia mi persona, pero no me decían nada. Pero cuando se fue de la guarnición del distrito de Lobitos el General Briceño a fines de 1986, nuevamente los suboficiales retornamos a la guardia, pues el General entrante lo dispuso así.


Los riesgos con los armamentos en el Servicio de Guardia.- Durante mi servicio como oficial de guardia, a todo  el personal de Tropa SMO de facción le ordenaba para que permanezcan en sus puestos con el fusil automático ligero (FAL) con una cacerina de 20 cartuchos abastecidas, colocadas en el arma, cargadas y con el selector de seguro en la posición “R” es decir listo para disparar, así mismo a la ametralladora MAG la mantenía con la cinta puesta también cargada listo para disparar, a la ametralladora UZI bajo mi responsabilidad  también la mantenía con el cargador abastecido con 32 cartuchos de calibre 9 milímetros. Nunca medí la dimensión de los peligros con el arma; por estar jugando con el peligro, en tres oportunidades estuve a punto cometer muertes con el personal de Tropa, en una oportunidad durante el relevo del servicio siendo las 03:00 horas manipulé mal a la ametralla MAG y se me vació de la cinta 15 cartuchos, los disparos salieron en ráfaga, todo fue en cuestión de segundos, a pesar que hubo personal de Tropa en las inmediaciones para suerte mía no pasó nada; en esas circunstancias llegó corriendo el capitán Muñante Salasar (Capitán de día) quien totalmente preocupado me decía ¿qué pasó suboficial, que pasó suboficial?, me encontró verificando la MAG, yo le contesté todo tranquilo, diciendo, que ha sido un simple ensayo mi capitán y todo está normal, todo está fríamente calculado, pero en el rostro del oficial noté cierta preocupación luego mandó formar a todo el personal de la guardia, les verificó las piernas y todo estaba normal, recién levantó la mirada el oficial y solo atinó a decirme “que debería tener más cuidado con el armamento”, a lo que le contesté, si mi capitán todo está fríamente calculado, pero dentro de mi le rogaba a Dios por todo, pues bien por gracia divina me había salvado de una desgracia. Una noche también estando de servicio de guardia, durante la hora de instrucción al personal de Tropa SMO, antes del relevo del primer turno también en circunstancia de demostración se me vació nueve cartuchos de la UZI, sin embargo para suerte mía no hubo situaciones para lamentar con el personal, en ese momento la Tropa estuvo al frente mío a una distancia de seis (6) metros aproximadamente, las balas habrían pasado cerca a sus cabezas. En una oportunidad, finalizado el servicio de guardia, uno de los soldados había dejado el fusil con un cartucho en la recamara, y cuando comencé a pasar revista, por la premura del tiempo, sin tomar las medidas de seguridad y la normas para revistar las armas, presioné el mecanismo de disparo del fusil FAL y salió un disparo que había pasado cerca a la cabeza de un soldado y se clavó en la pared del galpón, salieron los oficiales, suboficiales y la tropa a mirar, pero no pasó nada como para lamentar. Cuando pasaba los peligros me sentía moralmente mal, disimulaba siempre haciéndome el fuerte delante del personal de tropa y también delante de los oficiales; cuando pasaron los años, con muchos años encima he meditado de las desgracias que me salvé y la única respuesta que obtuve es que en las horas de la noche siempre le rezaba a Jesucristo, siempre pienso en Cristo, y cuando un día le conté a mi madre de todos los peligros que pasé en los cuarteles, ella  me dijo: “Hijo yo rezo por tí todas las noches y pido a nuestro señor Jesucristo para que te libre de todos los peligros”. 

El pozo donde se almacenaba agua para rancho de Tropa y Jeropa de la Unidad.- Cuando llegué a Batallón de Infantería Motorizado "Iquique" N° 31, encontré a un costado de la cocina de oficiales y en la parte posterior del alojamiento de oficiales un pozo hecho de cemento que tenía 5 metros de largo por 2 de ancho,  tenía un metro y medio de profundidad, donde tres veces a la semana una cisterna del Batallón de Servicios Nº 8 dejaba agua destinado para el rancho del personal de tropa y de oficiales, este pozo tenía una tapa hecho de madera cubierto con calamina, en uno de los extremos se aseguraba con un candado, normalmente estaba controlado por un sargento 2do que lo llamaban (el plantón de agua), de este mismo pozo también el personal de oficiales y suboficiales recibíamos agua en un balde grande solo para ser utilizado para el baño después del entrenamiento físico. El personal de tropa después del entrenamiento físico se bañaba con agua del mar,  para el lavado de prendas los días sábado al mando del oficial de día la tropa se desplazaba hasta la quebrada de Pariñas, un recorrido de seis kilómetros aproximado, donde se hallaban unos pozos de agua tipo manantial; en aquellos tiempos en este cuartel para el personal de reclutas la vida fue muy difícil, el agua que es un líquido elemental en la vida del hombre se encontraba racionado y muy controlado su consumo, de esta realidad se aprovechaban algunos malos sargentos, quienes en horas de la noche en complicidad con el sargento "plantón de agua" robaban agua del pozo y vendían a los sedientos reclutas como si fuera gaseosa en botellas.

Refacción de la Red de tuberías y llegada de agua a los cuarteles de la 8va DI Lobitos.- En el año de 1988 comenzaron a refaccionar la red de tuberías para agua desde el sector de Pariñas, en el mes de agosto de dicho año por primera llegó agua a un pozo que había en la parte posterior de la cuadra del personal de Tropa de la Compañía Comando y Servicios, la otra tubería llegaba al pozo que estaba ubicado entre el comedor y la cuadra del personal de oficiales, solamente a esos dos puntos llegaba agua. Los oficiales y suboficiales teníamos cilindros revestido con cemento en la puerta de los alojamientos, en esos depósitos un soldado "plantón" llenaba agua durante el día, el mismo que nos servía para el baño después del entrenamiento físico y lavado de prendas.

La energía eléctrica y los televisores en los cuarteles de Lobitos.-  Gracias a Dios cuando llegué a este Batallón encontré por lo menos energía eléctrica, era tenue pero nunca faltó luz durante las 24 horas del día. En cuanto a aparatos electrónicos para la recreación si era un dolor de cabeza, el Batallón a las justas tenía un Televisor a color de 32 pulgadas y solamente llegaba la señal del canal 5 Panamericana Televisión y esto colocando una antena aérea de 20 metros de alto y con un búster en la parte superior para filtrar la señal, era una época que así no mas no se  podía comprar un televisor ni siquiera blanco y negro, realmente era muy difícil en aquellos tiempos. El Televisor a color de 32 pulgadas del Batallón se encontraba ubicado en el casino del personal de Tropa, donde se reunían también el personal de oficiales, suboficiales y personal de Tropa; no exagero, el Comandante de Batallón ni el Mayor tenían Televisor a color en sus alojamientos, en su mayoría solamente teníamos radios transistorizados. Además este batallón contaba con un Betascam para ver películas donde se colocaban películas de Rambo I, Fuerza Delta, etc. El día que llegan las “visitadoras” prostitutas que trabajaban con el personal de tropa nunca faltaba las películas de porno adquirido normalmente en Huaquillas – Ecuador.


Las canchas de fulbito del Batallón.- 
La cancha de fulbito se encontraba ubicado casi a las orillas del mar, más o menos a 50 metros de distancia, inclinado hacia el lado oeste, era tan feo que todo el piso se parecía al suelo lunar, pero allí de vez en cuando hemos jugado fulbito entre el personal de oficiales y personal de suboficiales, pero fueron pocas las veces durante el año de 1985. En el año de 1986 por la misma necesidad de contar con una cancha de fulbito para la recreación del personal, un día junto con la Tropa acondicioné un terreno de 60 metros de largo por 40 de ancho al frente de la cuadra de la Compañía de Comando y Servicios, en la parte posterior de la Comandancia del batallón, el mismo que inicialmente estaba cubierto de arena, luego de observarlo bien, se procedió a limpiarlo y luego lo convertimos en una cancha de mini fútbol que le pusimos el nombre de el “Estadio Patarcocha” en alusión al estadio del equipo de fútbol de Cerro de Pasco "El Unión Minas", donde los días sábados y domingos se disputaban grandes partidos inter compañías con participación del personal de tropa, algunos oficiales del grado de tenientes, subtenientes y suboficiales, finalizado el partido todos salíamos enterrados desde los pies hasta la cabeza (la cancha era de tierra suelta y parte de arena), la referida cancha de tierra para mí significó mucho, pues  durante siete años y tres meses me sirvió como terreno de recreación, sobre todo los días sábado y domingo.

La escasez de medios de transportes en Lobitos.- Desde el distrito de Lobitos a la ciudad de Talara existía una distancia aproximado de 35 Kilómetros, la carretera era pésimo y además había total escasez de medios de transportes, en horas de la mañana siendo las 08:00 horas salía desde el distrito de Lobitos a Talara la camioneta blanca de un empleado civil conocido con el apelativo de “cabezón” quien retornaba aproximadamente a las 13:00 horas, así mismo también prestaba servicio el auto tipo lancha del Técnico de 3ra OC Halanoca, quien trabajaba en la Compañía de Comunicaciones Nº 8. Ante la escasez de medios de transportes la gran mayoría del personal de oficiales, suboficiales y Tropa SMO no salíamos de los perímetros del distrito de Lobitos, la gran mayoría pasamos el fin de semana jugando fútbol en el famoso “Estadio de Patarcocha” o corriendo en la playa; de vez en cuando también en horas de la noche sobre todo los jóvenes formábamos grupos y nos dirigíamos a pie al prostíbulo conocido la "Rosa Roja" de la señora Juana, que se encontraba ubicado cerca al distrito de Talara, después de recorrer 25 kilómetros aproximado se llegaba cansado pero fogoso, donde permanecíamos hasta las horas de la madruga y luego después del gusto retornábamos a pie, a veces se retornaba al cuartel casi a las 05:00 horas, ya no dormíamos, porque siendo las 06:00 ya empezaba el entrenamiento físico que en aquellos tiempos fue muy riguroso; en otras fechas el fin de semana lo pasamos en el Bar Cevichería “El Cejon” del suegro del suboficial de 2da MVR Leónidas Ventura Bautista, donde no faltaba la cerveza helada y el ceviche mixto de pescado fresco, mero y el ojo de uva con su respectivo zarandaja.


Salida de paseo para el personal de Tropa SMO.- En los batallones de la 8va División de Infantería, cuando salía de paseo el personal de Tropa SMO, cada Unidad ponía sus vehículos de apoyo de combate para el transporte de su personal, desde la guarnición de Lobitos hasta la ciudad de Talara y viceversa. El Batallón de Infantería Motorizado “Iquique” Nº 31, normalmente los días sábados utilizaba entre ocho a diez vehículos de tipo UNIMOG y LA para el traslado y repliegue de su personal, uno de los oficiales de día se encarga del transporte del personal de paseo, quién el fin de semana se quedaba en el Cuartelillo de la ciudad de Talara al mando de todos los vehículos, el mismo que el día domingo a  las 22:00 horas ya tenia listo y encolumnado a todo los vehículos en un costado de la Plaza Mayor de la ciudad de Talara, a este lugar llegaba todo el personal de Tropa, imagínense para mover a un batallón que en aquellos tiempos tenía un efectivo de 600 hombres; en estos mismos vehículos también algunos oficiales y suboficiales que vivían fuera de la guarnición de Lobitos se desplazan para salir así como para retornar. Personal de tropa que oportunamente no se encontraba a la hora indicada en el lugar de embarque se quedaba bajo su responsabilidad, ellos retornaban a pie llegando muchos de ellos recién en horas de madrugada a la guarnición de Lobitos. Los conductores y/o chóferes en su mayoría eran de la misma Tropa y algunos sargentos reenganchados.


Las Tropas abandonan los cuarteles de la 8va DI en "masa" para las fiestas de fin de año.-  El 21 de diciembre de 1985 me encontraba de servicio como oficial de día por la Companía Comando y Servicios, esa noche el 80% de la Tropa no amaneció en el Cuartel, se habían escapado de la instalación, solamente se habían quedado los soldados menos antiguos y algunos cabos y sargentos que eran de las zonas del departamento de Cajamarca y algunas provincias del departamento de Amazonas. El 22 en la mañana, durante la Lista de Diana el capitán de día mandó formar a la tropa, reunimos solamente a 90 efectivos, que para la suerte del capitán de día había quedado personal para cubrir los servicios de guardia, imaginarias, sargento de semana, etc, ante tal hecho como servicio de día comenzamos a interrogar a los sargentos mas antiguos, quienes nos decían que en esta guarnición el personal de tropa tenía por costumbre todos los fines de año de retirarse de la instalación sin permiso del comandante del batallón pasar la navidad y el año nuevo en sus tierras de Negritos, Vichayal, Tamarindo, Talara, Paita, Chiclayo, Cerro Mocho, Sullana, Piura, Tambo Grande, Morropón, etc. y que retornaban recién a partir del 5 de enero de manera gradual. El día 7 de enero de 1986, cuando me encontraba de servicio como oficial de guardia retornaron 130 individuos, de los que regresaron solamente 32 individuos ingresaron al calabozo y como el espacio era tan pequeño todos permanecieron parados adheridos unos a otros de tal manera que nadie podía sentarse, ni siquiera podían voltear, luego cerré la puerta y así amanecieron, mientras otros permanecieron de plantón sobre los muros que se encontraban al frente de la guardia. Al día siguiente llegó más personal de Tropa y se tornó incontrolable para el oficial de guardia, entonces le dieron la orden  al Subteniente Tello Delgado Juan, quien llegó a reunir más de 350 individuos a quienes le sancionaba con ranas, canguros, rampas, rotaciones y baños en el mar, dicha “masacre” culminaba a las 12 de la noche, luego el personal procedía a descansar, al final retornaron mas de 500 hombres, ya no se pudo sancionar, la superioridad ordenó para que se incorporen a sus companías.

Castigo a la Tropa Indiscipinada.- En aquellos tiempos me había convertido como uno de los más temidos en este batallón, el personal de tropa indisciplinado recibía duras sanciones físicos y algunos relajados recibían golpes con palo, en aquellos tiempos las sanciones en los cuarteles fue así, casi todos empleaban el palo a veces también el baquetón para golpear en el poto al personal de tropa indisciplinado e irresponsable. Estando como oficial de guardia me amanecía despierto, sancionando a los castigados desde las 12 de la noche con gimnasia básica sin armas de cincuenta (50) repeticiones, desde el ejercicio Nº 1 hasta el ejercicio Nº 10, en total ejecutaban quinientas repeticiones y culminaban en dos horas aproximadamente, para accionar en casos de indisciplina ante la orden impartida tenía en la mano una manguera gruesa, con este les daba látigos en el glúteo, en algunos casos les aplicaba golpes con palo, el paro era la ley, con el palo se dominaba. Finalizado los ejercicios les mandaba bañarse en el mar, luego procedían a descansar hasta las cinco de la mañana, a esa hora nuevamente formaban en las inmediaciones de la guardia para hacer planchas, ranear, cangurear, etc. Durante mi servicio el piso del calabozo siempre permanecía cubierto de agua, los castigados día y noche permanecían de pie.  

Perdida de un fusil FAL en el mes de marzo de 1995.- Durante el Comando del Teniente Coronel de Infantería Jorge Ramos Varillas, no se respetó el horario de trabajo para el personal de oficiales y suboficiales y mucho menos para el personal de Tropa Servicio Militar Obligatorio, el que hacia cumplir todas las disposiciones era el Mayor de Infantería Luis Grados Bayleti, este oficial exigía en exceso en los trabajos, instrucción, mantenimiento de vehículos, etc. Desde las 06:00 horas, hasta el anochecer no había descanso para el personal, es por eso muchos se encontraban a punto de rebelarse, entonces la tropa planeo el robo de un fusil FAL de la Compañía “B” cuyo Jefe era  el capitán de Infantería Carlos Noriega Montes. El 17 de marzo en horas de la mañana sacaron fusiles para ser utilizados en la guardia del sector Puesto de Control Avanzado N° 1 (PCA 1), en esas circunstancias la Tropa escondió un fusil, cuando le dieron parte al señor Comandante de Unidad, como es normal se puso prepotente, por ende realizaba sus indagaciones en tono amenazante, sospechando sobre todo al personal de suboficiales. Pasaron las semanas el fusil no aparecía, por ende el Comandante Jorge Ramos Varillas desesperadamente comenzó a presionar al personal de Tropa, inicialmente con amenazas pero luego dio un giro en su actitud para ofrecer una recompensa en dinero, como tal ofreció la suma de dos mil soles, aun así nadie daba razón del fusil. El comandante Ramos, todas las noches, después de la lista de retreta se quedaba conversando con el personal de Tropa hasta altas horas de la noche, la Tropa me decía que el Comandante hasta había llorado. Cumplido los 20 días, el fusil apareció debajo de la Comandancia envuelto en un costal de la proveduría y tapado con arena, así lo descubrió la tropa a las 05:00 horas cuando realizaban limpieza en dicho sector, quienes le avisaron inmediatamente al suboficial de 3ra MVR Montezuma Guevara Luís, (oficial de día). Ya se imaginaran si se pierde un fusil, simplemente el Comandante de Unidad será enjuiciado y además no podrá ascender al grado inmediato superior de por vida, es por eso que los oficiales cuidan su carrera como si fuera oro de 18 quilates de una tonelada. Apareció el fusil, el comandante se alegró y cambió totalmente su forma de comandar, ergo comenzó a respetar el horario de trabajo para el personal de Oficiales, Técnicos y Suboficiales, así mismo para el personal de Tropa; se respetó sus permisos y paseos, el personal comenzó a jugar fulbito los días miércoles en la tarde y lo mas importante el personal de suboficiales dejamos de ser marginados, por ende en algunas ocasiones participamos en las reuniones y almuerzos de camaradería que organizaba este oficial que inicialmente fue solo para oficiales y sus señoras esposas.

Discriminación al personal de Suboficiales y esposas.-  Desde la primera semana del mes de enero de 1985, el señor teniente coronel de infantería Jorge Ramos Varillas Comandante del Batallón de Infantería Motorizado “Iquique” N° 31, cada quince días organizaba almuerzo de camaradería donde participaban solamente los señores oficiales con sus respectivas esposas, ergo, en los primeros meses del año no hubo espacio para la participación del personal de suboficiales y esposas en este tipo de reuniones, así pasaron los meses hasta la fecha que se perdió en fusil Fal de la companía "B". El descontento reinaba sobre todo en el personal casado quienes se sentían excluidos y marginados, de alguna manera al personal soltero también nos afectaba pues cuando había reuniones de camaradería para el personal de oficiales, los suboficiales solteros estábamos impedidos de circular por las inmediaciones del comedor de oficiales bajo amenaza de sanción con arresto simple, pero la perdida del fusil hizo reaccionar al mencionado Comandante y a tiempo porque hubo planes para otras acciones aun mas graves donde participaba también el personal de Tropa. A fines de Abril nuevamente se llevó a cabo el almuerzo de camaradería, esta vez sí nos comunicaron también a los suboficiales, por ende asistimos; los señores oficiales asistieron con sus respectivas esposas pero las esposas de los señores suboficiales solamente llegaron hasta la guardia de prevención donde les comunicaron que para ellas no había orden de ingreso por ende retornaron a casa, las damas esposa del personal de oficiales normalmente se retiraban temprano, solamente los militares nos quedamos hasta altas horas de la noche, teniendo como eje central al Comandante de Unidad, si el Jefe brindaba a vaso lleno, pues todos teníamos que brindar a vaso llenó y nadie abandonaba la reunión mientras se encontraba presente el señor Comandante de Batallón, si por ahí alguien se retiraba sin dar cuenta a escondidas era sancionado por falta de lealtad y por falta de respeto. Desde el mes de abril hasta el 31 de diciembre hubo más cohesión entre el personal de oficiales y suboficiales; por ende, se terminó el año sin novedad. En aquellos tiempos el Comandante Jorge  Ramos Varillas fue uno de los grandes discriminadores del personal de suboficiales, él organizaba reuniones (almuerzo de camaradería) cada quince días, donde participaban solamente el personal de oficiales con sus respectivas esposas, la misma discriminación ocurrió en el día de la madre, día del padre, la navidad, etc. El personal de suboficiales no teníamos acceso al comedor del personal de oficiales, nosotros recibíamos nuestro alimentos bajo el techo de un pequeño cuarto maloliente cerca a un almacén donde faltaba sillas y mesas.

Alfonso Ugarte Vernal.- Cuando se inició la Guerra con Chile en el año de 1879, con su propio peculio equipó y organizó un Batallón cuyo nombre fue: El Batallón de Infantería Iquique N° 31, y fue su primer Comandante de Unidad. Él un joven soltero y adinerado lo dio todo, su juventud, su fortuna y su vida por el Perú. Sin tener una carrera militar, con su dinero equipó y organizó su propio batallón, y el Ejército le asignó el grado de Coronel. Presentía que iba a morir; por ende, dejó un testamento en el cual disponía lo siguiente:

En la ciudad de Iquique, cuatro de noviembre de 1879; yo, el abajo suscrito, Alfonso Ugarte Vernal, hago el primero y quizá el último testamento, con motivo de encontrarme de Coronel del Batallón de Infantería Iquique, de la Guardia Nacional y tener que afrontar el peligro contra los ejércitos chilenos que hoy invaden el santo suelo de mi patria y a cuya defensa voy dispuesto a perder mi vida por la fuerza del sagrado suelo peruano.

Declaro que soy cristiano, que profeso y creo en la religión católica y que vivo y muero en tal creencia.

Declaro que soy hijo legítimo de mis padres don Narciso Ugarte y doña Rosa Vernal y que no tengo ni reconozco otro hermano legítimo más que a Isabel Ugarte hija de mis antedichos padres únicos dos que sobrevivimos a este matrimonio, habiendo muerto en la más tierna edad mis hermano, Narciso y Federico Ugarte.

Declaro que después de la muerte de mi legítimo padre, mi madre doña Rosa Vernal, casó por segunda vez con el señor don Jorge C. Hillinger.- Que de este último matrimonio existe una hija llamada Luisa Hillinger a la que reconozco como hermana legítima de madre.

En caso que esta población (Iquique) cayera por desgracia en manos de los invasores chilenos, declaro que de mis bienes enunciados quiero que mi señora madre y mis albaceas entreguen a mi hermana Isababel Ugarte, ciento cincuenta mil soles en certificados salitreros, la chacra Salcagua y Quincana, mis dos casas de Iquique y las piezas de plata chafalonía que hay a bordo del buque Erato.

Dejo a mi hermana Luisa Hillinger cincuenta mil soles en certificados salitreros y la mitad de la chacra Aroma que me pertenece cuya hacienda es un porvenir para quien quiera dedicarse a ella.

Dejo a mi prima Timotea Vernal quince mil soles billetes porque le prometí casarme con ella y el tiempo no me lo ha permitido efectuarlo como tenía resuelto.

Dejo a la Beneficencia de Iquique cuatro mil soles para el Hospital.

Dejo a los pobres de Tarapacá tres mil soles que los repartirá mi señora madre.

Dejo todo los demás de mis bienes a mi señora madre Rosa Vernal de Hillinger para que los goce con la bendición del Señor y la mía.

Dejo a mi padre político don José C. Hillinger todos mis libros y mis cartas y copiadores para que le sirva de un recuerdo y que se imponga que he sido siempre guiado de la mayor buena fe en mis actos mercantiles y la buena voluntad que le tengo.

Dejo a mi primo Juan Vernal Castro mi caballo blanco y un servicio completo de plaqué fino para Té, que suplico a mi señora madre le mande comprar y se lo entregue.

Si en algo soy injusto aquí; si he olvidado algún deber, suplico a todos me perdonen, pues en los momentos en que escribo esto me encuentro apurado, con mis deberes militares y del negocio y mi ánimo completamente aniquilado al pensar que puedo desaparecer en esta campaña y abandonar a mi madre y mi hermana que necesitan de mi apoyo. Firmado, Alfonso Ugarte Vernal. 

Alfonso Ugarte Vernal, murió en la batalla de Arica el 7 de junio de 1880.


1 comentario:

  1. MALDITO ABUSIVO. ACASO LA TROPA SON TUS HIJOS PARA QUE LES DES CON PALO?? HDP

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