sábado, 22 de junio de 2019

LAS MUJERES EN LAS FUERZAS ARMADAS DEL PERÚ

Definitivamente la incorporación de la mujer en las fuerzas armadas ha roto todo el sistema tradicional de la vida castrense en los cuarteles del Perú. Se ha cumplido 23 años desde la promulgación de la Ley 26628, que amplió el acceso de las mujeres a las Escuelas de Oficiales y Suboficiales de las Fuerzas Armadas, pero desde el 13 de junio de 1996 a la fecha en las Unidades de Servicios y Unidades de Combate se han producido historias muy desventajosas de este personal en especial en provecho del Ejército. 

En el Congreso de la república las defensoras de las mujeres que luchan por la igualdad de oportunidades, principalmente la congresista y ex ministra de la Mujer Luisa María Cuculiza Torre, quien siempre sostiene que al hombre y la mujer nada nos diferencia y que tenemos las mismas capacidades en todas las profesiones, entonces desde el año 2000 a la fecha ¿Cuál ha sido el resultado de la incorporación de la mujer en las Fuerzas Armadas?, pienso que incorporarlas a los batallones de combate ha sido totalmente negativo en todo los aspectos, de esto lo saben perfectamente los diferentes Comandos del Ejército. Para entender mejor mis argumentos que brotan de mis experiencias vividas, viendo las dos caras del Ejército de antes y de hoy, tengo que sacar a la luz las experiencias de largos años de labores en las diferentes épocas, desde las épocas de los gobiernos militares hasta el gobierno de Martín Vizcarra. En este caso tengo que hablar netamente del asunto militar, por si acaso, no cuestiono la capacidad intelectual de la mujer, lo que está en cuestión es la aptitud de este personal para las labores en las Unidades de Combate. 

Los reglamentos y las normas internas del Ejército dice que en toda actividad el oficial tiene que estar al frente de su tropa, todo es ojo al guía, con este principio por ejemplo en los años de 1977 y 1978, época que presté el Servicio Militar Obligatorio, el comandante del Batallón de Ingeniería de Combate "Huascarán" N° 112, acantonado en el distrito de Caraz, Huaylas, finalizado la gimnasia básica con armas o sin armas, se colocaba a la cabeza de sus cinco companias, e iniciaba la carrera hasta el puente Pueblo Libre, ida y vuelta en total corríamos 16 kilómetros de distancia, no era un ritmo a paso de camino sino un ritmo muy exigente a largo tranco; en la pista de combate de 14 obstáculos, en pasaje de cuerdas, en la prueba de valor con la sangre de perro, los jefes de compañía daban el ejemplo. Mi pregunta es ¿una oficial en el Ejército de hoy que cumple la función de Jefa de Compañía podrá soportar al frente de su tropa los rigores de entrenamiento con mucho desgaste físico, podrá correr diariamente 16 kilómetros de distancia, podrá hacer la demostración del pasaje de la pista de combate de 14 obstáculos, pasaje de la pista de cuerdas, ejercicios con vigas, demostración de prueba de valor con la sangre de perro muerto?, ¿el comandante de Batallón de estos tiempos diariamente tendrá la capacidad física para correr 16 kilómetros junto con su personal de tropa, podrá pasar la pista de combate de 14 obstáculos a la cabeza de su batallón?. El oficial tiene que ser mejor que su tropa en todas las actividades, el mas veloz, el mejor en resistente física, el mejor en supervivencia en campaña, el mejor tirador, el mejor instructor, puntualidad, perseverancia, conocer las actividades de las oficinas a su cargo mas que el furriel, etc; el oficial viene a ser el espejo para el subordinado, sino ¿con qué moral, con que autoridad se puede colocar al frente del personal de menor jerarquía?. Hoy, con la incorporación de las mujeres en la vida castrense todos los principios de "ojo al guía" del antaño se ha perdido por completo.

Yo, he laborado en el Ejército de ayer que hace tiempo ha pasado a la historia, pero también he llegado cargado de muchas experiencias al ejército que lo denominan "El Ejército Moderno" de estos tiempos, que de modernidad no tiene nada en absoluto, el Servicio Militar Voluntario ha fracasado y la inclusión de las mujeres en las Unidades de Combate también ha fracasado. No vayan a pensar que solamente escribo mis vivencias de Tropa en las épocas que presté el Servicio Militar Obligatorio, también estudie en la Escuela Técnica del Ejército durante tres años consecutivos, desde el 3 de enero de 1981 hasta el 14 de diciembre del año 1983, graduándome como suboficial en la especialidad de MCE, pertenezco a la 12ª Promoción Soldado "Alfredo Vargas Guerra". He laborado en diferentes funciones en los cuarteles de las diferentes guarniciones de todas las Regiones Militares, laboré siempre en Unidades de Combate de Infantería, Ingeniería, Fuerzas Especiales, y en las épocas de la Guerra Interna laboré en diferentes ZZEE combatiendo contra el Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso, labor que cumplí en las zonas de la Sierra y Selva desempeñando funciones como Jefe de Base y como comandante de Patrulla entre los años de (1980 - 2000). Según Ley N° 29031 he sido reconocido por el Estado con la "Medalla Defensor de la Democracia". En lo que respecta al Frente Externo, por haber participado en combate directo contra las tropas invasoras de Ecuador en la Campaña Militar del Alto Cenepa 1995, según Ley N° 26511 he sido reconocido por el Estado como Defensor Calificado de la Patria. Según Ley N° 30826 del 19 de julio 2018 he sido reconocido por el Estado como Veterano de Guerra.

Desde el 9 de diciembre de 1824, en las Fuerzas armadas del Perú se consideró netamente al personal del sexo masculino para las actividades de la milicia, sobre todo en el ejército, pienso que debería ser asi eternamente, especialmente en las Unidades de Combate. Sin embargo, a partir del año 2000, tras estar muchos siglos excluidas de la milicia, las mujeres se han incorporado año tras año, con mayor intensidad a tareas que se consideraba que les pertenecían solo a los varones, empezaron laborando en las Armas de Servicios y ahora se las ve también en la Unidades de Combate. Al respecto La legislación nacional e internacional les ampara tratándose de la igualdad de oportunidades, pero el problema está en la aptitud de este personal, al respecto les contaré las vivencias y experiencias que he tenido durante mis labores en estos últimos tiempos en el Ejército que lo denominan "El Ejército Moderno".

En el mes de enero del 2007 procedente de la Región Militar del Norte llegué cambiado de empleo al Cuartel General del Ejército, en San Borja, Lima, en aquel año por primera vez en mi vida pude ver de cerca a las oficiales, suboficiales y tropa (femenina), como es normal según mi modo de pensar me sentí un poco confundido con esta realidad. En el mes de enero del 2008 desde el Comando Administrativo del Cuartel General del Ejército me destacaron al Centro de Estudios Históricos Militares del Perú, ubicado en la Avenida 9 de diciembre N° 150, Cercado de Lima, ex Paseo Colón. La referida Institución Nacional tiene la misión de cultivar, promover y divulgar la historia general y militar del Perú; en esta institución laboraban en funciones administrativas ocho (8) sargentos reenganchadas, y doce (12) elementos de tropa varones que tenían la misión de seguridad y servicio. 

La Tropa femenina todas con el grado de sargento en su mayoría con segundo y tercer periodo de reenganche, con cuatro a seis años de labores consecutivos en esta institución, se consideraban intocables. Al asumir el mando de este personal les ordené para reiniciar las actividades de entrenamiento con la gimnasia básica sin armas y la carrera de 8 kilómetros. Yo, a mis 48 años de edad, siempre las comandé ojo al guía, siendo las 05:00 horas, pedí parte de asistencia en las inmediaciones del parque Neptuno, para ejecutar la gimnasia básica sin armas de uno al diez, cada uno con diez repeticiones. Los perímetros del Parque de la Exposición nos servía para la carrera de 8 kilómetros. A esta rutina de entrenamiento obligatorio para todo el personal militar se rehusaron la Tropa femenina, simplemente se negaron a cumplir la orden, a una sola voz me dijeron: "Técnico  aquí no estamos en un cuartel para este tipo de ejercicios"; después de algunas coordinaciones con el señor General (presidente de esta institución) se inició el entrenamiento matutino y la tropa femenina no resistió a las exigencia de entrenamiento desde lunes a viernes, le salían ampollas en los pies, presentaban problemas de tendinitis, como consecuencia no se presentaban a la lista de diana y comenzaron faltar a sus labores, comunicando por teléfono sus motivos, amparadas en su condición de mujer salvan el conducto regular y se  presentaban donde el señor General a quien le argumentaban sus reclamos; entonces comencé a sancionarlas con arresto de simple. La gimnasia básica y la carrera se intensificó con mas fuerza y siempre ojo al guía, en esas circunstancias un día lunes en la mañana la sargento Luisa Peña se resistió a correr y se retiró de la formación sin pedir permiso, cuando le recriminé de su actitud, inmediatamente me mentó a la madre y se fue a su alojamiento, entonces entre mi dije, "carajo, a estas situaciones uno tiene que llegar con las mujeres dentro de las filas del ejército". Como es normal a la sargento Peña le formulé un parte dirigido al señor General presidente de esta institución, cuyo motivo fue "falta de respeto e insulto al superior", sancionado con arresto de rigor según el Reglamento de la Ley Nº 29131, Ley del Régimen Disciplinario de las Fuerzas Armadas. El señor General viendo el contendido del parte por indisciplina se molestó y mandó llamar a la sargento Peña, ella ingresó a la oficina llorando, y no para de sollozar, para consolarla y ponerle en calma intervino la señora Eliza la secretaria del señor General y también intervienen otras empleadas civiles. Con estos antecedentes de resistencia pasiva e indisciplina, a toda la tropa femenina les cancelé su destaque en el Centro de Estudios Histórico Militares, previo un informe, todas retornaron a sus Unidades de origen con sede en el Cuartel General del Ejército.

En el año 2013, durante mis labores en la 1ra Brigada de Fuerzas Especiales, en Las Palmas, Chorrillos, he visto de cerca sobre todo a suboficiales madre lactante y otras con hijos e hijas menores de edad que no se presentaban a sus labores, normalmente sus argumentos y pretextos para faltar a sus labores son relacionados a los hijos recién nacidos y menores de cinco años, algunas llegaban tarde y pedían permiso para retirarse temprano para cumplir con la lactancia, otras llamaban por teléfono manifestado que su hijita se había enfermado y que tenía que llevarla a la posta, otra suboficial llamaba manifestando que llegará tarde porque tiene que llevar a su hijito de tres años a la Escuela de Educación Inicial, casos así se presentaban a diario y ¿quien las reemplaza en sus funciones durante el proceso de gestación, pos parto, lactancia?, la mujer ha ingresado a la milicia para originar problemas sobre todo en los servicios de guardia, estos casos es un dolor de cabeza para los comandantes, sobre todo en los batallones de combate, y si estos se callan, en fin es por el miedo a las denuncias y calumnias, porque en estos tiempos todos luchan a favor de la mujer en todo los estamentos del Estado. 

En el año 2014, durante mis labores en la 4ta Brigada de Montaña de Puno, específicamente en el Batallón de Infantería Motorizado N° 55 he visto llorar a una subteniente. Un día en la hora de Lista de Diana el señor comandante de batallón le increpó con palabras soez a la subteniente Alarcón, en esas circunstancia ella se retiró a la retaguardia de la formación del personal de Tropa y se puso a llorar, quien sollozando decía lo siguiente: "el culpable es mi papá por haberme obligado para ingresar al ejército", largo rato permaneció sollozando, nadie le hizo caso. En la 4ta Brigada de Montaña, los polvorines de la brigada queda en Santa Rosa, sobre los 5 mil msnm, es una zona de mucho frió, a esa zona no ingresa la señal de teléfono móvil, toda la comunicación se realiza mediante equipos de radio de HF Alta Frecuencia. Para el servicio en estos polvorines había un rol donde en la lista figuraban todos los tenientes varones y mujeres, suboficiales de 1ra varones y mujeres y 30 hombres de Tropa, el servicio duraba durante 30 días, ya se imaginaran ustedes permanecer en plena puna totalmente incomunicado por teléfono, bajo condiciones extremas con relevo mensual. Las tenientes y las suboficiales se negaban cumplir con dicho servicio, pedían audiencia con el señor General y quedaban dispensadas; ergo, "corría el rol de servicio", en este caso los sacrificados siempre fueron los tenientes y los suboficiales (varones); una de las oficiales que siempre pedía dispensa para no asistir a este servio fue la teniente de comunicaciones Maritza Calizaya. 

Si una oficial o suboficial decide quedar embarazada y tener un hijo, será imposible que, tras dar a luz pueda regresar a un batallón de combate, mientras ¿quién ocupa ese vacío?, es claramente una deficiencia en lo que respecta a recursos del Estado. Por qué se adiestró a una oficial que ahora será una madre con una criatura a la que debe cuidar y si regresa a la Unidad ya no será la misma en todos los aspectos de la vida en el cuartel y ¿qué esperan los subordinados de ella?.

Adiestrar a una mujer en las escuelas militares definitivamente es un gasto inútil para el Estado, este personal en su mayoría, antes de cumplir los 30 años abandonará el batallón para cumplir su rol destinado para ser madre, entonces ¿Por qué estas entrenando a una oficial para una labor que no va a poder desempeñar a tiempo completo?. El personal con embarazo, con hijos en etapa de lactancia y con hijos menores de cinco años, no son compatibles en labores sobre todo en los batallones de combate, unidades destacados a las líneas de frontera y batallones destacados a las zonas contrasubversivas.

Una oficial embarazada y con hijos menores, no está disponible para ejercer los servicios en las guarniciones y mucho menos para ser desplegada a operaciones en el campo que podría durar semanas, meses o años. Si una oficial del grado de capitán jefa de una compañía de fusileros por la ley que la ampara abandonara a la unidad para cuidar el proceso de su embarazo, mientras ¿Quién le reemplaza en el puesto?, ¿Qué sucedería si es comandante de batallón?, habría que estar buscando reemplazos en forma habitual. Definitivamente originan problemas en la organización, por ende, no deberían ocupar puestos en unidades de combate, sino que también es un problema en lo que respecta a liderazgo para el personal de tropa frente al enemigo.

En la guerra, la oficial, suboficial y el personal de tropa femenino sería un codiciado botín de guerra, si llegan como prisioneras a las manos del enemigo en los conflictos del Frente Externo y/o en los conflictos del Frente Interno, las convertirían en esclava sexual ¿que tipo de trato recibirían?, de hecho sus captores inmediatamente la violarían hasta convertirla como la "clase VI" para todo el batallón. En los años de 1990, durante mis labores en las ZZEE (zonas declaradas en estado de emergencia) de la Sierra y Selva del Perú, este tipo casos he visto con las subversivas capturadas de las filas del Partido Comunista del Perú Sendero Luminoso.

Para los políticos y feministas de estos tiempos el eco de la igualdad en las Fuerzas Armadas parece un simple obstáculo de pequeñas barreras superable con cambio de mentalidad y un avance en la sociedad del mundo moderno. Mientras que para los diferentes comandos los problemas se magnifican por el tipo de función a realizar con las mujeres entre sus cuadros orgánicos.

Desde la incorporación de la mujer al ejército, a los comandos en sus diferentes niveles se le presentaron diversos tipos de problemas sobre todo en asuntos operacionales, físicos y de mentalidad por la dureza y las exigencias en la vida castrense.

Dios creo a la mujer como complemento del hombre para poblar la tierra, personal de ambos sexos tienen roles definidos para servir a la sociedad.

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